Colombia: se viene el estallido, de mi guitarra, de tu gobierno, tambi茅n

馃嚚馃嚧 Con un pie en Argentina y otro en Colombia, les autores de esta nota realizan un an谩lisis pol铆tico y econ贸mico de las condiciones dadas para el estallido social colombiano.

Foto: Iv谩n Valencia para El Pa铆s

Junto con el crecimiento de la violencia estatal y paramilitar, el giro dictatorial y la intensificaci贸n de los territorios militarizados, hay tres momentos clave para entender la actual Colombia. Por un lado, las manifestaciones que se dieron en noviembre de 2019 -y se vieron detenidas por la pandemia-, por otro el acuerdo con el FMI firmado en marzo del a帽o pasado y, por 煤ltimo, la ley de Solidaridad Sostenible. A continuaci贸n, un an谩lisis pol铆tico y econ贸mico de las condiciones dadas para el estallido social colombiano.

El 21 de noviembre del 2019, miles de colombianes en todas las ciudades del pa铆s -as铆 como tambi茅n cientos de exiliades que se acercaron a sus embajadas- reclamaron por la defensa y la plena implementaci贸n de los acuerdos de paz de La Habana. Las principales consignas del paro fueron el rechazo al asesinato sistem谩tico de l铆deres y lideresas en el territorio; solidaridad de la ciudadan铆a con los ni帽os y ni帽as muertas en el bombardeo del ej茅rcito nacional en el Caquet谩; rechazo a las propuestas de modificaci贸n al r茅gimen pensional, laboral y tributario; el desacuerdo con megaproyectos y otras iniciativas que tendr铆an un alto impacto medio ambiental. Tal proceso moviliz贸, no solo a los actores y actrices de siempre sino que tambi茅n envalenton贸 a la ciudadan铆a no organizada.

Foto: Luis Robayo para AFP/El Pa铆s

Sin embargo, a los factores sociales debemos sumarles los econ贸micos. En el primer a帽o de la pandemia, el pa铆s cafetero realiz贸 un acuerdo con el FMI por un monto preestablecido de 14.000 millones de d贸lares. De ese total, se comprometi贸 a invertir 14 billones de pesos en aviones de guerra. Tal como se ve en otras partes del mundo, las condiciones que establece el FMI para ser prestamista siempre traen ajuste, miseria y condiciones de vida poco dignas para los pueblos y 茅sta no fue la excepci贸n. El espurio negociado por el Estado colombiano incluy贸 la f贸rmula conocida: reforma tributaria y reforma a la salud. As铆, a pesar de tener casi a la mitad de su poblaci贸n en la pobreza durante una crisis sanitaria, Colombia decidi贸 utilizar el dinero consignado para armamento militar: durante marzo y abril del 2020 se gastaron 14.100 millones en armamento antidisturbios, lo que lo posicion贸 como el segundo pa铆s con mayor gasto militar de la regi贸n durante ese a帽o despu茅s de Brasil, seg煤n datos de Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

Pero fue la Ley de Solidaridad Sostenible la que culmin贸 de encender la mecha del estallido de furia que se registr贸 en las 煤ltimas semanas. El documento de 110 p谩ginas presentado por Iv谩n Duque, y posteriormente retirado, no es m谩s que un disfraz de una reforma tributaria. Entre los principales objetivos, el proyecto puntuaba la ampliaci贸n de la base de recaudaci贸n tributaria (que m谩s gente pague impuestos o que los impuestos existentes sean m谩s grandes) y evitar una p茅rdida de calificaciones de riesgo internacionales (lo cual te permite acceder a nueva deuda con acreedores internacionales). Adem谩s, uno de los puntos m谩s graves buscaba imponer el cobro del Impuesto del Valor Agregado聽(IVA) en servicios p煤blicos (agua, luz y gas) y funerarios desentendiendo del impacto de la pandemia en los sectores m谩s marginados.聽

Foto: Iv谩n Valencia para El Pa铆s

Una reforma contra la clase media en la Colombia actual

A lo largo del mundo, la pandemia vino a profundizar e intensificar condiciones preexistentes. En Colombia, de acuerdo al Departamento Administrativo Nacional de Estad铆stica (DANE),聽la pobreza subi贸 del 35,7 al 42,5 por ciento, mientras que la miseria escal贸 al 21% el a帽o pasado. Frente a ello, el gobierno neoliberal de Duque y su antecesor, Uribe, negaron la aprobaci贸n de la renta b谩sica para nueve millones de familias y, adem谩s del aumento del IVA en los servicios b谩sicos y funerarios, propusieron bajar el piso del pago a la renta de 1.050 d贸lares a 470 d贸lares en un pa铆s donde el salario m铆nimo es de 248 d贸lares. Es decir, la derecha nuevamente prioriz贸 rescatar a grandes empresarios y a la banca e ignorar decisivamente que en Colombia el 1% genera ingresos equivalentes al 20% de la poblaci贸n y pr谩cticamente no son alcanzados por ning煤n tipo de impuestos. En este contexto no es casual que el paro convocado por las organizaciones sociales, las centrales obreras y la oposici贸n haya superado ampliamente las expectativas.

Quienes escribimos esta nota, con un pie en Argentina y otro en Colombia, entendemos que la protecci贸n de los sectores socioecon贸micamente m谩s vulnerados no puede resolverse a trav茅s del aumento de m谩s impuestos聽sobre la clase media colombiana. Si bien el proyecto de ley ha sido ya retirado y el Ministro de Hacienda renunci贸 a su cargo, la lucha del pueblo colombiano sigue desde el 28 de abril. Con m谩s de 37 personas asesinadas por las fuerzas represivas del Estado, ahora la manifestaci贸n es contra el desastre econ贸mico y el desamparo en salud pero tambi茅n contra la represi贸n y la violencia policial-estatal. El paro ya no tiene vuelta atr谩s: cada d铆a se suman m谩s sectores a la lucha. Por la paz y contra el neoliberalismo, hasta que la dignidad se haga y sea costumbre.

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