El reformismo impugnó una lista opositora de profesores en la Facultad de Psicología

⚠️ Desde "Alternativa Democrática", la lista opositora a la gestión de la Facultad, denuncian un "formalismo selectivo" y una estrategia persecutoria para "el reaseguro de que nunca más haya competencia electoral".

Tras la resolución del Consejo Superior que habilitó y reglamentó las elecciones obligatorias de este año para el claustro de Profesores, la Facultad de Psicología aprobó en abril su esquema electoral que fijó los comicios para el 2 y 3 de junio. Este año la presentación de listas vino con una sorpresa: el armado de «Alternativa Democrática», una lista opositora que busca disputar la hegemonía al radicalismo que gobierna la Facultad desde hace más de 30 años. La lista está compuesta por profesionales de vasto reconocimiento nacional e internacional como Alicia Stolkiner, Ana María Fernández, Alejandro Dagfal, Débora Tajer, los ex decanos Raul Courel y Hugo Vezzetti, y cuenta con la adhesión de personalidades como Raúl Zaffaroni, quien fue docente de la Facultad; Vicente Galli, ex director nacional de Salud Mental durante el gobierno de Raúl Alfonsín; y directivos de la Federación de Psicólogos de la República Argentina, de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, de la Asociación Argentina de Terapistas Ocupacionales (AATO) y de la Asociación de Musicoterapeutas (GCBA). Pero lo que para muchos y muchas, significó una enorme alegría, representó una inminente amenaza para la gestión reformista enquistada en el decanato de la Facultad, con mayoría además en el claustro de Profesores, Graduados y Estudiantes. «El motivo principal es poder seguir gobernando la Facultad de una manera discrecional, sin necesidad de tener que rendir cuentas ante una mirada que no sea la interna», explicó en diálogo con El Grito del Sur Alicia Stolkiner, titular de cátedra de la materia de Salud Pública y Salud Mental, sanitarista y cabeza de la lista «Alternativa Democrática», acerca de las razones por las que la Junta Electoral decidió impugnar su presentación.

La Junta Electoral, compuesta por el decano Jorge Biglieri, el consejero de Profesores por la Mayoría Martín Etchevers, el consejero de Graduados por la Mayoría Fabían Spinelli, y el consejero de Estudiantes por la Mayoría Fernando Nuñez D’Agostino, se reunió el jueves para oficializar las listas presentadas. Sin embargo, amparada en una justificación restrictiva del estatuto, decidió dejar fuera de competencia a la lista de oposición. El problema radica, según argumenta la Junta Electoral, en que la conformación de la lista «Alternativa Democrática» viola la reglamentación del estatuto de 1960 que establece que la lista debe conformarse por profesores titulares –que según ellos son sólo los regulares– y fija un máximo de profesores consultos que pueden ser parte de la boleta. Sin embargo, una modificación reglamentaria de 2019 mediante la que se introdujo, entre otras cosas, la obligatoriedad de la paridad de género, no abona esa interpretación del estatuto y, de esta forma, abre la posibilidad -afirman desde Alternativa Democrática- a que puedan ser parte de la nómina de candidatos también los profesores titulares consultos.

Para Alejandro Dagfal, adjunto en la cátedra de Historia de la Psicología y segundo en la lista, la explicación es muy clara: «Las autoridades de la Facultad se dieron cuenta que si competían corrían el riesgo de perder, aunque sea al menos una minoría, que si se suma a una mayoría en Graduados y una mayoría en Estudiantes significaría una nueva decana en la Facultad. Y evidentemente no lo pudieron tolerar». De este modo se muestra esperanzado incluso que en las futuras elecciones de Graduados y Estudiantes -que deben celebrarse también durante el período 2021- se revierta la correlación de fuerzas y que las representaciones de minoría actuales en dichos claustros puedan alcanzar una nueva condición.

Por tratarse de un tema muy delicado, que involucra desde cuestiones estatutarias muy específicas hasta la posibilidad de que una lista pueda participar democráticamente de un proceso electoral, desde Alternativa Democrática ya interpusieron un recurso de amparo y buscarán solucionar este asunto antes de los comicios mediante la vía judicial. Sin embargo, aunque la Justicia no diera rápida respuesta a su reclamo, la oposición advierte que desde hace años existen en la Facultad de Psicología maniobras arbitrarias que impiden la sustanciación de concursos, imposibilitando que haya nuevos profesores y nuevas profesoras titulares que, eventualmente, puedan construir otra alternativa política en el claustro. «Si uno maneja los concursos y los dilata hasta estar seguro de que la persona que va a concursar va a ser oficialista, es decir, si solo concursa gente que sabe que va a sumarse al elenco de gestión, es muy difícil que los opositores lleguen a juntar ocho profesores titulares regulares», sostiene Dagfal.

Actualmente, entre las y los cientos de docentes de la facultad, hay solo 31 profesores titulares regulares y 22 de ellos ocuparon cargos de gestión o fueron consejeros en representación del mismo espacio político, alineado a la gestión. Esto explica claramente por qué la última lista opositora que logró presentarse sorteando cuestiones normativas haya sido en el año 2002. A esto se le suma que solo están en condición de votar en las próximas elecciones un total de 131 personas, número marcadamente inferior al total de docentes de la Facultad. En este sentido, se expresa también Adelqui del Do, consejero directivo por la minoría del claustro de Graduados e integrante de la Comisión Directiva de FEDUBA: «El artículo 36 del Estatuto Universitario establece que los profesores deben ser concursados. Pero en nuestra facultad hay una utilización política de los concursos académicos. Lamentablemente se utiliza como herramienta disciplinadora. Frente a esta situación, muchos profesores se terminan yendo a otras facultades y/o tienen temor de expresarse en contra de la gestión».

Una situación similar narra Alicia Stolkiner: «Muchas de las personas que yo consulté para ver si querían formar parte de la lista me dijeron que votarían la lista, pero que no participarían por dos causas muy puntuales: algunos porque habían recibido «beneficios», que cuando uno los mira no son beneficios ni favores sino derechos, por ejemplo la cantidad de auxiliares según la cantidad de alumnos o poder dirigir un congreso; y otros por temor a lo que pudiera suceder con sus cátedras, su cargo de profesor consulto o situaciones similares. Entonces esto habla claramente de un sistema de funcionamiento que no admite crítica».

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La felicidad por la presentación de la lista, así como el mal trago por la impugnación, no fue algo compartido únicamente por quienes conforman Alternativa Democrática, sino también por graduados, graduadas y estudiantes que vieron en esta elección una veta de esperanza para que empiecen a cambiar las reglas del juego en la Facultad. Sofía Villalba, militante de Motorpsico/La Mella, y Jennifer Habitante, militante de Brote/La Cámpora, son consejeras del Impulso (frente conformado por ambas organizaciones junto a Auge, de la legisladora Laura Velasco) por la minoría estudiantil y ambas comparten la «tristeza y el enojo» tras conocer la noticia. «Como estudiante, me parece lamentable que el EDI avale esta situación», dice Villalba refiriéndose a la agrupación estudiantil que responde al diputado cambiemita Emiliano Yacobitti, que se encuentra alineada al decanato y ganó la Mayoría Estudiantil en el 2019. «En vez de ocupar un lugar de representación plural y democrática, atentan contra la democracia de la Facultad. Tristemente esto no es algo que sorprenda: desde que son mayoría en el Consejo y ocupan la conducción del Centro de Estudiantes, sistemáticamente atacaron a les docentes, respaldando y profundizando la política de Biglieri», sigue. Por otro lado, Habitante denuncia: «La impugnación de esta lista volvió a romper esa luz de esperanza que empezábamos a ver, a raíz incluso de la conformación del espacio de ¨Otra Facultad es posible¨. Biglieri quiere seguir teniendo el control total de la Facultad, hacer un negociado con la universidad pública, y la forma de evitar que se democratice y se incorporen otras voces es impugnando las listas disidentes».

No quedan dudas de que la conformación de Alternativa Democrática representó un hito para la historia democrática reciente de la Facultad de Psicología. Sin embargo, el hecho se vio opacado por una inexplicable persecución y proscripción del radicalismo a profesores y profesoras de la facultad. «Esto decanta de una realidad y es que hay una falta de pluralidad de voces, que es urgente revertir. Para dar números concretos, en nuestro Consejo Directivo 14 de 16 bancas pertenecen al mismo espacio político del decano. Bancas ocupadas por un espacio que de forma sistemática viene degradando la articulación interclaustros y desamparando a la comunidad en su conjunto», insiste Villalba. Y del Do refuerza: «Han transformado el Consejo Directivo en una votadora automática, que no debate y no da lugar a proyectos propuestos por las minorías. Nunca aprobaron un proyecto nuestro, nunca aceptaron una propuesta de jurado para un concurso. Han transformado la facultad en una isla totalmente alejada de las problemáticas sociales de nuestro país».

Una llamarada ardiente de esperanza

Desde hace tiempo existía un grupo con el nombre «ProfReg», que reunía a profesores y profesoras regulares de la Facultad de Psicología, pero que no tenía demasiada actividad más que para cuestiones muy específicas. De allí nace el grupo de «Profesores Irregulares», que crearon quienes más tarde darían nacimiento a «Alternativa Democrática». «El hecho de que nos estemos juntando distintas generaciones de psicólogos, distintas orientaciones y teorías, y que hayamos dedicado el tiempo para hacer esta apuesta colectiva fue realmente una satisfacción en una institución que sentíamos como tomada, completamente ajena y hostil», reflexiona Alejandro Dagfal. «Fue eso lo que nos motivó a empezar a juntarnos. Nosotros hablamos de que otra facultad es posible y de alguna manera la fuimos haciendo posible juntándonos, intercambiando entre nosotros, haciendo justamente lo que hoy en la Facultad ya no se podía hacer: tener un debate de ideas abierto, democrático y plural», continúa.

Y por último expresa: «La primera gran satisfacción fue el sentir que estábamos poniendo en acto esa idea de otra Facultad posible. Sobre todo porque la Facultad oficial, la Facultad existente, la de ellos, es expulsiva, arbitraria, que puede tanto despedir a docentes sin causa, sin discusión, sin pasar por el Consejo Directivo, como puede dejar de lado a los que se jubilan, a los profesores consultos, que debían ser los más notables, los más cuidados, los más estimados, los «viejos sabios de la tribu», y en lugar de eso son proscriptos y no se les permite participar de un proceso electoral como éste».

Luego de un largo recorrido que recogió importantes adhesiones, ahora no queda más que aguardar los efectos del recurso de amparo presentado por los y las representantes de Alternativa Democrática, no solo para que les permitan presentarse sino también para que se posterguen las elecciones debido a la situación sanitaria, teniendo en cuenta que deberán ir a votar la próxima semana profesores y profesoras que se encuentran entre los 50 y 60 años de edad, y que el sector docente y no-docente de la UBA aún no ha sido inmunizado con ninguna de las vacunas que se aplican en nuestro país. «Organizar elecciones de manera vertiginosa, entre gallos y medianoches, hacer que la gente tenga que ir a votar el 2 y el 3 de junio, cuando hay más de 20 mil contagios y centenares de decesos, no solo es una irresponsabilidad sanitaria-epidemiológica, sino que es un crimen democrático, es un atentado contra la democracia en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Y todo esto, por supuesto, con un discurso formalista y legalista, lo que muestra hasta qué punto la democracia en la Facultad de Psicología se ha vaciado de contenido», sentenció Dagfal.

Sin embargo, la reconocida especialista en materia de salud pública y salud mental e integrante del Comité de expertos que asesora al presidente Alberto Fernández, Alicia Stolkiner, se refirió a la resolución que definirá si pueden competir o no contra la lista oficialista de «Protagonismo Universitario» y se mostró confiada: «Aún en el peor de los casos, si ellos lograran que no participemos de la elección, somos un colectivo que va a tener voz y presencia, y eso algo nos garantiza». Y para finalizar retomó algunas de sus palabras: «En mi intervención, cuando presentamos la lista, hice referencia a un texto de Boaventura de Sousa Santos que dice que la única posibilidad de sobrevivencia de la universidad como institución moderna -frente al avance de su mercantilización y subsunción a las necesidades de las corporaciones- es una reforma democrática y emancipadora amplia. Yo estoy sobre fecha de jubilación a corto plazo, tendría que estar más o menos cerrando esa parte académica de mi carrera y dedicándome a escribir y descansar. Lo hago por la universidad, pero no solo por la universidad sino por la sociedad, porque lo que veo es un nivel de puja por transformar la universidad y someterla a una parte activa del mercado que transforma sustancialmente el sentido de la universidad pública, y justamente en los 200 años de la UBA no querría que eso suceda».

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Christopher Loyola

Community manager autodidacta. Mi única relación tóxica es con las redes sociales. El reggaetón es mi terapia y el perreito mi rutina diaria. Militante de la educación pública y seguidor de la agenda de las juventudes. Estudio -o al menos lo intento- la Tecnicatura en Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Soldado del invierno y catador de milanesas ahre.