El fenómeno Manes en la reconstrucción de la derecha argentina

🧐 La postulación de Facundo Manes por impulso de la UCR pateó el tablero en la interna bonaerense de Juntos por el Cambio. ¿Cuál será la impronta política y comunicacional de su campaña?


La postulación del radical Facundo Manes como precandidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas de este año pateó el tablero en la interna de Juntos por el Cambio. De un momento a otro, la discusión por el salto político de Diego Santilli al otro lado de la General Paz -y la obstinada resistencia de Jorge Macri- quedó en un segundo plano. Fue tal el desconcierto en las filas cambiemitas que rápidamente el PRO y Elisa Carrió salieron a atacar al postulante elegido por la UCR: que le falta «humildad» o que «una cosa es ser neurocientífico y otra es tener cultura». Estas acusaciones dieron cuenta que al sector liderado por Horacio Rodríguez Larreta le cayó como un baldazo de agua fría la decisión de Manes de saltar a la arena política. 

Lejos de la construcción mediática de su imagen pública en los últimos años, Facundo Manes no es un advenedizo en la política argentina: en abril de 2002, apenas cuatro meses después del estallido social que provocó la salida en helicóptero de Fernando de la Rúa, fue uno de los fundadores de 1810, un espacio político que reivindicaba profundamente la tecnocracia neoliberal y pedía al entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, que no aprobara envíos de dinero al gobierno interino de Eduardo Duhalde hasta tanto nuestro país no hiciera las «reformas estructurales» -recorte del gasto público y reforma política, entre otras- que reclamaba el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Durante los años siguientes se recluyó en la neurociencia y dio varias vueltas al mundo como conferencista invitado a distintos foros internacionales, además de publicar 250 artículos en las revistas científicas más prestigiosas de su especialidad, según consta en la biografía que le dedicó la Editorial Planeta. Durante la etapa kirchnerista, su intervención más destacada fue en octubre de 2013 precisamente asistiendo a Cristina Fernández de Kirchner, cuando lo convocaron de urgencia para atender a la entonces presidenta que atravesaba un cuadro de hematoma subdural que puso en vilo al país entero. Por entonces, ya había revelado pertenecer a una familia de origen radical -es hijo de un maestro rural y nació en Salto, provincia de Buenos Aires-, pero escapaba a este mandato y aseguraba que «en estos tiempos la comunidad se mueve más por convicciones e intereses que van más allá de las tradicionales partidarias». 

Facundo Manes no es un advenedizo en la política argentina: en abril de 2002 fue uno de los fundadores del espacio político neoliberal «1810».

En 2014, ya como neurólogo estrella, coqueteó intensamente con el espacio UNEN -integrado por el radicalismo, el socialismo, GEN y la Coalición Cívica- para convertirse en candidato a presidente pero finalmente desistió de esta idea y un año más tarde terminó mostrándose más cercano a Mauricio Macri por su excelente relación con el radical Ernesto Sanz. La cercanía con MM no duró demasiado, puesto que empezó a distanciarse de algunas decisiones en materia de ajuste al gasto público, tales como la eliminación de los ministerios de Salud y de Ciencia y Tecnología. «El desarrollo inclusivo del país depende de la inversión en salud, ciencia y tecnología. Los cambios en los ministerios evidencian que estas áreas hoy no son una prioridad. Este retroceso es una decisión errónea y peligrosa para el presente y para el futuro», señaló en septiembre de 2018.

De cara a las presidenciales de 2019, Manes prefirió no posicionarse en forma explícita pero su presencia en canales opositores como C5N y su retórica en torno a la necesidad de un «consenso» para resolver el problema del hambre en Argentina lo acercó a la propuesta encarnada por el Frente de Todos y Alberto Fernández. Pero luego vendría la pandemia y sus críticas al Gobierno fueron de menor a mayor: desde la «cuarentena eterna» como desencadenante de una «epidemia de enfermedad mental» hasta un tuit demoledor sobre la presencialidad escolar tres meses atrás: «Cerrar las escuelas no debe ser nunca la primera opción ni debe sostenerse en el tiempo más que lo estrictamente necesario. No solo está en juego el aprendizaje sino también la salud mental y la integridad física de los chicos».  

¿Cuál será la impronta política y comunicacional de su campaña?

La jugada de Facundo Manes como sacudón a la interna de Juntos por el Cambio se inscribe en la pretensión del radicalismo de dejar de ser furgón de cola del PRO a nivel nacional dado que, en caso de obtener un buen resultado en la provincia de Buenos Aires, el neurólogo se posicionaría como uno de los eventuales presidenciables de la UCR junto a Gerardo Morales y Martín Lousteau. «En un partido tan estructurado como el nuestro, con presencia en todos los distritos, una candidatura seductora como la de Facundo Manes nos agrega valor y un factor de competitividad importante. En ese sentido, nos abre nuestro mensaje a públicos novedosos», explicó en diálogo con El Grito del Sur un importante dirigente bonaerense de la Unión Cívica Radical.

Para afrontar su primera campaña, Manes contrató a una consultora de comunicación encabezada por Gastón Douek, socio de Guillermo Seita en Prosumia. También lo acompañan el publicista Ramiro Agulla e integrantes de la organización «Con Argentina», lanzada con el objetivo de debatir sobre el futuro del país. En ese sentido, de arranque el neurólogo buscó diferenciarse de la política tradicional lanzando su candidatura a través de las redes sociales, donde concentra alrededor de dos millones de seguidores. En lo que definió como «la lucha de nuestras vidas», Manes señaló en su video de presentación que «hay dos cosas que nos movilizan a los seres humanos: el miedo y la esperanza. Queda en nosotros elegir el camino que queremos tomar». «Tenemos por delante un desafío que nunca imaginamos. No podemos enfrentar una crisis de esta magnitud con las mismas prácticas de siempre. Somos más que esto», arengó. 

Otro referente de extracción radical de la Provincia agregó a este medio que «hay una gran parte de la sociedad argentina desilusionada con el gobierno actual y es muy importante que la oposición configure la mejor oferta posible. Facundo va a tratar de no involucrarse en la agenda cotidiana, porque tiene un mensaje que trasciende esta cuestión. Y el resto debemos estar a la altura de las circunstancias para acompañar un mensaje novedoso que la política argentina necesita».

A los 52 años, Manes considera que una buena elección en la provincia de Buenos Aires podría catapultarlo hacia el sueño presidencial de 2023. En esta búsqueda apelará a uno de sus históricos argumentos: la necesidad de insertar a la Argentina en el paradigma de la sociedad de conocimiento, tomando como bandera la «educación de calidad». Su mensaje buscará escaparle a la «grieta» política, sin caer en un anti-peronismo visceral, e intentará seducir a los jóvenes emprendedores, científicos y educadores sobre la necesidad de encarar «reformas» que permitan pensar en un país «a largo plazo». 

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.