«Esta bajante del Paraná hará que llegue menos agua a los barrios populares»

💦 Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua en la Universidad Nacional de Rosario, advierte en diálogo con El Grito del Sur sobre la profundización de las desigualdades en torno al acceso a este bien común. El rol de Brasil y el peligro de la lesa ambientalidad.

El Gobierno formalizó este lunes la declaración del «Estado de Emergencia Hídrica» por el período de 180 días en la región de la cuenca del río Paraná por la histórica bajante que afecta a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires. «El gobierno nacional podría haber planteado la emergencia hídrica un tiempo bastante pronunciado atrás, esto ya se podría haber previsto en 2020 lo cual no deja de quitarle valor a la medida. Hubiera sido interesante llevarlo a cabo antes por la incidencia negativa de la bajante del río», señala en diálogo con El Grito del Sur Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Según informó el Ejecutivo nacional a través de un comunicado, se trata de la bajante histórica más importante de los últimos 77 años en la cuenca hídrica de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú. Esta situación se extiende en el tiempo: ya en mayo de 2020, el Instituto Nacional del Agua planteaba que «la bajante extraordinaria del Paraná, tanto por su magnitud y duración, viene afectando la normal navegabilidad de los buques, embarcaciones comerciales menores, tomas de aguas de abastecimiento de las ciudades costeras, la fauna íctica, entre otras complicaciones a la vida cotidiana de pobladores y productores».

A más de un año de esta advertencia, los niveles fluviales en el Paraná continúan persistentemente bajos. «En septiembre se calcula que puede llegar a estar a menos 0,15 de la escala hidrométrica, con lo cual sería un nivel más bajo que el del año 1944. El problema es que hoy el flujo pluvial es mucho más intensivo por el comercio y la actividad agropecuaria. La densidad demográfica también es mucho mayor, con lo cual se convierte en una cuestión más preocupante», analiza Faccendini.

De acuerdo con el investigador de la UNR, hay que mirar hacia Brasil para encontrar la raíz del problema. «La génesis de esta problemática es la escasez de lluvia en el sur brasileño, que haga la recarga pluvial de tal manera que produzca el aumento del caudal del Río Paraná. Hay distintas causales: sea el efecto de la niña, el cambio climático o la incidencia de la deforestación, la bajante viene a quedarse por lo menos hasta fin de año. Entre los efectos negativos, aparece la obstaculización para proveer agua potable», asegura. Al mismo tiempo, se pregunta qué puede hacer la ciudadanía frente a esto y sugiere: «Hay que consumir la menor cantidad posible de agua potable por persona. Derrochar agua es hacer lesa ambientalidad porque deja al semejante sin este derecho humano. Esta bajante viene a agudizar las desigualdades y perjudica a los desposeídos porque la baja presión hará que llegue menos agua a los barrios populares. Hay agua en el centro y el macrocentro, no así en la periferia«.

En los últimos días, Aguas Santafesinas explicó que si bien se colocaron bombas de refuerzo, existe la posibilidad de que en el corto plazo se vean obligados a restringir la presión del servicio debido a las dificultades para captar el agua suficiente del río. Además del fantasma de la falta de suministro de agua potable, también está en debate el tema de la calidad: con la bajante aparecieron el año pasado floraciones de cianobacterias -potencialmente tóxicas- que deben ser eliminadas en el momento de la potabilización.

«Con esta bajante estamos en presencia ya no de un ecocidio, sino de un biocidio. Es algo que está afectando a la vida humana, de los peces, los vegetales, de distinta manera y en forma simétrica. Desde el ambientalismo inclusivo vemos los efectos negativos integrales que tiene esta cuestión», aporta Faccendini. El académico pone un ojo también en las 40 represas hidroeléctricas ubicadas en la zona sur de Brasil. «El tema es el siguiente: las represas no son hechos de la naturaleza, son producidas por la dominancia económica y social en la búsqueda de una energía más barata. No se puede desestimar cómo afecta esto en el ambiente, al igual que la deforestación. No es una cuestión binaria, es todo un conjunto donde los factores inciden de determinada manera y se relacionan entre sí». 

Desde la Cátedra del Agua y el Centro Interdisciplinario del Agua de la UNR impulsaron la declaración de la Semana del Derecho Humano al Agua a fines de julio de cada año, lo cual ya tuvo aprobación por unanimidad del Concejo Municipal de Rosario. En ese marco, este viernes a las 19 horas tendrá lugar una actividad virtual abierta a la comunidad y gratuita en la que Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz), María Eugenia Schmuck (Presidenta del Concejo Municipal) y el propio Faccendini expondrán sobre la problemática. Link de acceso: meet.google.com/txa-gtba-nbu 

«En la Argentina tenemos hoy 7 millones de personas que no acceden al agua Como el agua no es eterna, en este siglo XXI hay que valorizarla, respetarla y cuidarla. También necesitamos justicia social ambiental para que el agua llegue a todos los sectores sociales», concluye el investigador de la UNR.

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.