«Para 2024 habrá agua potable en toda la 21-24 y la 1-11-14»

🌆👷 En diálogo exclusivo con El Grito del Sur, el flamante presidente del IVC, Gabriel Mraida, reveló los planes del Gobierno porteño en materia de infraestructura, viviendas y relocalizaciones para los barrios populares de la Ciudad.

Gabriel Mraida habla tan rápido como puede y antes de cerrar cada oración intenta que no se le escape ninguna de las obras o de los proyectos concretados por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) en los últimos meses. Hace poco y nada –en marzo de este año– desembarcó en el organismo que es la nave insignia de la intervención del Pro en los barrios populares porteños. Pero ya aprendió a enumerar logros y promesas, presupuestos y territorios, como si contara largos años de funcionario. Mraida llegó para reemplazar a uno de los cuadros referentes de la juventud de su espacio político, Juan Maquieyra, cercano al Papa y hoy con cargo en el Vaticano. María Migliore, ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, lo “fichó” tras verlo trabajar en la Villa 1-11-14 en el área de Prevención del Delito de Nación, y desde entonces también lo sumó a “La Popular”, la pata territorial militante del incipiente larretismo.

Relajado, Mraida recibió a El Grito del Sur en su despacho para dialogar –y por momentos, también discutir– sobre los procesos de urbanización de los seis barrios populares que tiene a cargo, los recortes y ajustes de presupuesto, la pandemia, el mercado inmobiliario y la zigzagueante trayectoria histórica del Instituto que conduce. Y dejó dos promesas: que “para 2024 habrá agua potable en toda la 21-24 y la 1-11-14” y que restituirá el programa de garantías sociales para facilitar alquileres a la clase media.

El Colegio de Escribanos anunció la semana pasada que aceleró los procesos de escrituras sociales y se prevé llegar ahora, a mitad de año, a entregar 1500 en los barrios populares de la Ciudad. Si bien es un avance, la pregunta más lógica es por qué hubo que esperar tantos años para algo tan elemental, que llevaba décadas de retraso.

Es que en los últimos cinco años operó un cambio de orientación en la política social del Gobierno porteño y los frutos, por decirlo así, se están empezando a ver ahora. Horacio (Rodríguez Larreta) priorizó la urbanización e integración de los barrios, es un eje distintivo de su gestión. Quiero que quede clara una cosa: toda familia que se muda, se muda ahora con escritura. Es importante que el proceso de mudanza venga acompañado de escrituración, porque cuanto más pasa el tiempo es más complicado y se presta a cuestiones que no queremos que vuelvan a suceder. Podemos hasta demorar la fecha de una mudanza con tal de que sea con escritura. En estos meses hemos completado las mudanzas a viviendas, todas de calidad y con escritura, de más de mil familias de la Villa 20, de unas 500 en Fraga, más de 400 en la Rodrigo Bueno y vamos a llegar a otras 900 del Camino de Sirga. Y también estamos regularizando hacia atrás, son más de 200 trámites que estamos resolviendo.

Durante la pandemia se visibilizó la falta de agua potable en varios barrios populares porteños. En ese momento se prometió un trabajo a mediano plazo, al que también se comprometió Nación. ¿En qué estado se encuentran hoy las obras de infraestructura?

A pesar de la pandemia, desde el año pasado se avanzó muy fuerte en ese punto, más allá del parate obvio de los primeros meses. La impronta de este año y los próximos dos va a ser la infraestructura, como un eje central de nuestra gestión. Actualmente estamos licitando cinco obras en simultáneo: agua, cloaca, pluviales y asfalto para la Rodrigo Bueno, el Playón de Chacarita y la Villa 20, como parte del proceso integral de integración. Y también para la 21-24, incluso en zonas complicadas como en la zona de Tierra Amarilla, y en la 1-11-14. Hemos avanzado con Aysa en ese sentido y nos comprometimos a un plan de acción para que en 2024 haya infraestructura para el agua potable en ambos barrios. Sabemos que es una deuda del Estado y estamos trabajando en ese sentido, sabiendo que corremos un poco de atrás.

Fotos: Pedro Palacios

También hay reclamos por el proceso de integración, por un lado, y la construcción de viviendas, por el otro. Hay instancias muy avanzadas como Rodrigo Bueno, o como en la 20, pero la 21-24, por ejemplo, parece la más postergada en ese sentido. ¿Cuál es el proyecto del IVC para esos barrios?

La Villa 20 es la que está hoy en un proceso más avanzado, claramente. En agosto vamos a completar un total de 1500 mudanzas. Seguimos, además, con la integración: abrimos dos nuevas calles, Miraya y Corvalán, hay una obra de infraestructura muy importante que atraviesa la calle Chilavert. Con Rodrigo Bueno esperamos poder mudar 400 familias en el corto plazo, como decía. Del Camino de Sirga, por ejemplo, se mudaron otras 400 familias durante la pandemia. Todas son viviendas construidas por el Gobierno de la Ciudad, bajo un concepto de calidad de la vivienda, que no es un dato menor. Es cierto que hay barrios más atrasados, pero estamos en un primer paso de trabajo que es la infraestructura, como decía tanto en la 21-24 como en la 1-11-14. Todo requiere de una inversión muy grande, es una cuestión de tiempo.

Nombrabas el camino de Sirga y, según un informe que presentó el IVC a la ACUMAR, en 2019 quedaban más de la mitad de las familias sin relocalizar, a casi una década y media del fallo Mendoza. ¿Qué es lo que traba ese proceso?

Falta un tramo, es cierto, pero no es la mitad; de hecho hemos avanzado en estos meses con nuevas mudanzas, esperamos llegar a las 900 este año, como decía, sobre un total aproximado de más de 1300 familias. Firmamos además un convenio con el ministro de Hábitat, Jorge Ferraresi, para construir tres complejos con 700 viviendas más, financiadas por Nación. La Ciudad aporta las tierras, el proceso licitatorio y el abordaje social. El compromiso es para 2023, tenemos metas claras. Quizás ese es el punto más difícil: todos los procesos que requieren articular entre distintos Estados cuestan un poco más, pero desde 2015 para acá tomamos como prioridad central ir a fondo con el proceso, y se avanzó como nunca antes. Hoy hay zonas del Camino de Sirga que han sido relocalizadas, y los caminos abiertos y completamente integrados a la Ciudad.

Fotos: Pedro Palacios

Siguiendo con el Camino de Sirga, un informe de Auditoría establece que el total del presupuesto del IVC de 2019 se contempló dentro del gasto para la Cuenca Matanza-Riachuelo, cuando tiene varios otros procesos que nada tienen que ver con eso. Si bien vos no estabas al frente en ese momento, ¿cómo se explica?

Todo nuestro presupuesto es transparente y está rendido todos los años con una ejecución total. Por otro lado, la historia del IVC hace que sea sencillo entender que el Camino de Sirga es una de sus prioridades absolutas, y tiene sentido que todos trabajemos con ese horizonte, fuertemente. Pero de todos modos, hoy todos los barrios de la Ciudad tienen presencia del Estado, ya sea del IVC como de todas las áreas de Desarrollo Humano y Hábitat, del que pasamos a pertenecer en 2019.

El tema «presupuesto» es sensible. Hubo un recorte de 2020 para 2021, y un «manoteo» de millones del Ejecutivo, con la excusa de la pandemia. ¿Cómo se puede avanzar en las obras cuando se ajusta el financiamiento del organismo?

Es que la pandemia nos obligó a redireccionar recursos porque trastocó todos los planes. La salud pasó a ser prioridad, también la infraestructura, como decía. Hoy tenemos 5 vacunatorios en los barrios populares, con equipos que orientan y trabajan y asisten a los vecinos y las vecinas permanentemente. También en cada barrio hay puestos Detectar, y la calidad de la atención es tan buena que viene gente a testearse de Provincia e incluso de las zonas integradas de la Ciudad. Hay 30 puntos para empadronarte por la vacunación, con equipos del IVC y Desarrollo. El presupuesto fue a atender eso en lo que va de este año y medio. Porque nuestra intervención en los barrios pretende ser integral, desde todos los ángulos. Incluso pese al quite de la coparticipación federal de la Ciudad, y de la situación económica en general, queda claro que ningún proyecto de infraestructura o de construcción de viviendas está frenado en ningún barrio.

Hablando de “intervención integral”, hubo denuncias de vecinos que decían que el IVC hasta llegó a repartir alimentos en pandemia, lo que excede sus funciones, como si fuera un uso político.

Bueno, sí, como te decía, la intervención es integral y repartimos alimentos como hoy sostenemos vacunatorios o están en los barrios los equipos de género, por ejemplo. Vengo de trabajar en Prevención del Delito y puedo dar cuenta de que en los barrios hay que estar en todo porque hace a la calidad de vida; por ejemplo, logramos bajar la tasa de homicidios en la 1-11-14 a uno solo en 2019, el índice más bajo desde 2001. Eso se logra trabajando en conjunto con los vecinos.

Antes de la intervención en Barrios Populares, el IVC tuvo otras prioridades, como trabajar con tierras públicas para que las cooperativas construyan, o en créditos individuales. ¿En qué quedaron todas esas políticas?

La cuestión de la vivienda en la Ciudad es muy heterogénea. Nosotros nos proponemos abordar esa heterogeneidad: como organismo tenemos que abordar todos los subsegmentos, pero a la vez hay prioridades en el tiempo. Nosotros intentamos cuidar esa integralidad, pero la prioridad es dar respuestas a los últimos, que son los barrios populares, integrarlos al resto de la ciudad, abrir calles, conectar. En los últimos 4 o 5 años es la centralidad que planteó Horacio.

Fotos: Pedro Palacios

¿Está previsto que el IVC compre nuevas tierras en la Ciudad?

Hoy no está previsto. La prioridad es la infraestructura y la construcción. Un terreno en sí mismo no dice nada, hay que construir.

La pregunta viene a colación del contexto en que estamos, con un avance impresionante en los últimos años del mercado inmobiliario y construcciones VIP para el sector ABC1, alquileres imposibles, etc. ¿Cómo se lograría hacer política pública eficaz en ese marco?

En líneas generales, hay un problema con la inflación y el tipo de cambio que hoy nos complica muchísimo, para agregar a eso que vos decís. Si quisiéramos intervenir como una suerte de banco hipotecario no podríamos ofrecer nada mucho mejor, porque no podemos acceder a un tipo de cambio distinto. En un contexto a nivel nacional, además. Pero en lo específico de alquileres, estamos trabajando en un programa de garantías sociales, del que todavía no puedo dar muchas precisiones pero que tendremos listo en los próximos meses. Queremos dar una ayuda en ese sentido para combatir la inflación.

¿Cómo se está dando la coordinación con Nación en materia vivienda?

Tenemos mucha vocación de trabajar en conjunto, no importa el color político, queremos buscar los puntos en común para avanzar. La firma de los convenios con Ferraresi y Malena Galmarini son una prueba de eso.

Por último, ¿hay posibilidad de que las cooperativas puedan presentarse a las licitaciones de obras más grandes?

Por ahora, todo lo que es mantenimiento trabajamos con cooperativas. Las licitaciones de obras más complejas quedan por ahora para las empresas, pero todas tienen un cupo para cooperativas y trabajadores de los barrios, desde una empresa podadora hasta de infraestructura, para que puedan licitar. Pero estamos trabajando muy fuertemente en ese sentido y tenemos, por primera vez, una ley de fomento a la Economía Popular, que es parte de la integración en la que venimos trabajando.

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Matias Ferrari

Periodista, comunicador y militante social. Trabajó en Página/12 y colaboró en la investigación del libro "Macristocracia" publicado por Editorial Planeta.