«Cada nueva identidad que irrumpe modifica la política»

🏳️‍⚧️ A dos días del cierre de listas, Paula Arraigada, referente de La Nelly Omar, habló con El Grito del Sur sobre la necesidad de que el colectivo travesti trans ocupe lugares en el Parlamento.

En 2019, cuando le tocó ocupar el décimo puesto en la lista del Frente de Todos para diputades porteñes, Paula Arraigada llevaba tiempo con la camiseta puesta. Peronista, feminista y militante trans, desde su organización, La Nelly Omar, supo construir representación en base a la militancia territorial sin perder su mirada crítica en los espacios de poder. Integrante del Parlamento de las Mujeres y devota de Evita, actualmente Paula busca disputar visibilidad dentro y fuera del bloque para un colectivo que, luego de la reciente conquista del cupo laboral, ha demostrado que la persistencia y el optimismo no lograron ser eclipsados por la muerte. 

Hace dos años, los votos resultaron insuficientes para que alguien del colectivo ocupe un puesto. Por eso, recientemente les activistas formaron “Trans en las bancas”, una campaña que exige la representatividad del colectivo en las listas de cara a las elecciones parlamentarias, donde se pondrán en juego las bancas de 127 diputades y 24 senadores a nivel nacional.

Entre actos oficiales y juntadas de firmas, Arraigada habló con El Grito del Sur sobre la necesidad de que el colectivo travesti trans esté en las mesas de decisiones y por qué la política aún conserva sus bases patriarcales. “Faltan travestis y trans en las listas, más que nada en los lugares expectantes, porque ya hemos participado en los espacios simbólicos”, asegura.

En la semana que cierran las listas, ¿qué pasa con el colectivo travesti-trans y las disidencias en estos puestos?

En primera instancia, es fundamental remarcar algo en torno al término disidencias porque sino parece que todo lo mismo. En Argentina tuvimos y tenemos legisladores y legisladoras, diputados y diputadas gays y lesbianas e incluso hay un ministro, pero no hay compañeras travestis y trans. Me parece necesario aclarar eso porque sino parece que todos tenemos el mismo nivel de omisión y no es así. Faltan travestis y trans en las listas, más que nada en los lugares expectantes, porque ya hemos participado en los espacios simbólicos. Lo que está sucediendo es reflejo de un tiempo donde no se termina de romper el patriarcado que subyace en los espacios partidarios.

La falta de personas travestis y trans en las bancas quedó muy evidenciada cuando fue el debate por el Cupo Laboral Trans.

La ley del Cupo Laboral Trans es la última victoria del Frente de Todos pero no nace de los espacios partidarios sino de las bases, de las compañeras que durante seis años buscaron apoyo para ser escuchadas y convertir el proyecto en realidad. Creo que eso debe ser reconocido. Nosotras hemos dado hartas pruebas de épica, de lucha y fidelidad, especialmente las peronistas. Así como el matrimonio igualitario permitió que muches gays y lesbianas accedan a puestos de poder, es hora de que las personas travestis y trans ocupen estos lugares. 

Está el estigma de la falta de formación y la idea del mérito… 

Hay un montón de personas dentro del colectivo que están preparadas y son idóneas para ocupar puestos de poder, mucho más idóneas que algunos ingenieros que nos han gobernado y han colapsado la economía del país. Es verdad que hay muchas otras que vienen del territorio, con el hambre a cuestas y justamente por eso es importantísimo que ocupen los lugares donde se definen las políticas públicas. A veces se cree que con los libros se conocen los derechos pero, retomando a Eva Perón, los libros no terminan de reconocer el derecho donde hay una necesidad. Además, reclamar espacios para personas trans permite empezar a hablar de todos esos colectivos que son invisibilizados por la política: las personas sordas, las personas con diversidad funcional, las compañeras originarias, les migrantes, les afro, les gordes. Grupos que apoyaron nuestra lucha y nos permitieron llegar hasta acá. 

Es difícil porque también puede pasar que entre una persona de estos colectivos pero termine ocupando un lugar anecdótico, sin implicancia en la toma de decisiones.

Creo que les compañeres, y no hablo sólo de las travas sino de todas las identidades que vengo mencionando, están dando un proceso para incidir en muchos espacios y lo están logrando. Lo que no termina de suceder es que llegue al plano de la política en concreto. Eso va a suceder cuando nosotras estemos ahí, aunque sea solo en silencio pero marcando la necesidad de que haya un otre que nos represente.

Puntualmente en esta elección, ¿qué pasa con la definición de las listas?

Las listas no terminan de ser democráticas porque las mesas donde se definen no contienen todos los espacios. La Nelly Omar, por ejemplo, tiene representatividad, trayectoria, liderazgo -yo he sido candidata- e igualmente no formamos parte porque no tenemos personería jurídica. Como si no hubiera suficientes victorias y años de lealtad para merecer ese espacio, como si no fuera suficiente con todas las personas que se enamoraron del proyecto a partir de nuestra militancia, con las movilizaciones que acompañamos. El colectivo travesti trans no sólo participó de las causas que lo atravesaban directamente, también estuvo cuando se trató la ley del aborto, mientras se impulsa la reforma judicial feminista, cuando hay violencia institucional en los barrios. Hace falta que haya un reconocimiento a la legitimidad del trabajo de las compañeras porque sin travas en los puestos de decisión la democracia está chueca.

Lohana decía: “Cuando una travesti entra a la Universidad Pública, le cambia la vida a esa travesti; cuando muchas travestis entren a la Universidad, le cambiará la vida a la Sociedad». Retomando ese espíritu, ¿cómo pueden cambiar las travas la política?

Nosotras aportamos pueblo. Estamos con las pibas que no forman parte de un espacio partidario pero se identifican con el feminismo, con las compañeras afro, con las madres víctimas de gatillo fácil, con les compañeres migrantes. En nuestra voz se genera empatía y esa empatía es lo que suma fuerza para disputar los lugares de liderazgo. Los espacios políticos tienen que ser representativos de la ciudadanía y más que nada en una ciudad donde históricamente nuestra lista ha perdido. Nosotras, incluso cuando somos incorrectas políticamente, lo hacemos desde el corazón, desde las entrañas y por eso creo que el pueblo nos acompaña. La gente ve que somos personas que lucharon, que pasaron por un montón de obstáculos, pero sobre todo personas que van a ser leales con la palabra dada.

Con la buena repercusión que tuvo la campaña “Trans en las listas”, ¿crees que hay posibilidad de lograr que una persona travesti y trans llene una banca este año?

Espero que sí. Igualmente si no es ahora será en dos años o en cuatro, pero más tarde o más temprano va a suceder. Si hay algo que caracteriza al colectivo travesti y trans es el optimismo y la esperanza. No hay otra salida que una patria mucho más justa y esa patria será con nosotras. Nosotras encarnamos la esperanza de un futuro diferente y si no es ahora será más adelante. Venimos a modificar la política, no porque seamos especiales, sino porque cada nueva identidad que irrumpe en la política la modifica. Lo importante es que nuestras compañeras que han sufrido los golpes de la vida puedan tener una vida mejor, bien vale la lucha para que eso suceda.

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Dalia Cybel

Escribo y edito sobre géneros en El Grito del Sur. Alguna vez fui historiadora del arte, ahora intento ser Maestranda en Estudios y Políticas de Género. Tengo un newsletter con nombre de dibujito animado. Mi superpoder es tener siempre los labios pintados.
@orquidiarios