Con el espejo de Brasil, las Sociedades Anónimas vuelven al acecho

⚽ Luego de que Bolsonaro cumpliera el sueño de Macri y promulgara la ley que autoriza las sociedades anónimas, los grupos empresariales y mediáticos locales pugnan nuevamente por instalar el debate de la privatización en los clubes. ¿Hay posibilidades de que esto ocurra?

Boca Juniors y River Plate quedaron rápidamente eliminados de la Copa Libertadores tras sufrir sendas derrotas -en octavos y cuartos de final respectivamente- frente al Atlético Mineiro, por lo que tres de los cuatro semifinalistas continentales serán equipos brasileños (se suman a esta lista Palmeiras y Flamengo). Ni lerdos ni perezosos, los principales grupos empresariales y mediáticos de nuestro país salieron a enarbolar la bandera de las sociedades anónimas como factor explicativo de estos resultados. 

El pasado 9 de agosto, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, promulgó la ley que autoriza la participación de empresas privadas en los clubes de fútbol, normativa que ya había sido aprobada en julio por el Congreso. La nueva legislación crea la figura de Sociedad Anónima de Fútbol (SAF) y reglamenta la transformación jurídica de los clubes de ese país hacia un modelo de privatización, como ya funciona en Chile, Uruguay y otros países del mundo. Bajo la denominación «Marco Legal del club-empresa», a partir de ahora se ofrecerán incentivos para la conversión de los clubes al modelo SAF aunque las instituciones no estarán obligadas a convertirse en compañías privadas.

«Más allá de esta ley, en Brasil ya funcionan clubes-empresa y eso es posible porque está el gobierno de Bolsonaro, que tiene un ministro de Economía ultra-liberal. A nivel regional está el antecedente primario de Uruguay, que tiene la misma ley desde el año 2001 y hoy tenemos seis equipos que son sociedades anónimas. Cabe destacar que Uruguay es un paraíso fiscal que promueve este tipo de iniciativas. Y después está Chile, cuyos tres principales clubes son S.A.», explica en diálogo con El Grito del Sur el periodista Gustavo Veiga.

La ley de sociedades anónimas es un viejo anhelo del expresidente Mauricio Macri, pero en 2018 el Comité Ejecutivo de la AFA terminó postergando el debate producto del rechazo masivo de los clubes y sus hinchas. A diferencia del proyecto que se terminó adoptando en Brasil, el de Macri no solo incluía al fútbol sino que se extendía a otras áreas y tenía como modelo a España, donde ya hay 20 o 30 sociedades anónimas en funcionamiento.

El sentido común «anti-privatización» en los clubes argentinos

En los medios de comunicación asociados al gran capital se busca instalar que el proyecto de ley de club-empresa representa una inyección económica de progreso a partir de la apertura a la inversión y el endeudamiento. Sin embargo, este modelo tan alabado por Mauricio Macri ya dejó en la quiebra a varios clubes españoles: entre ellos el Burgos CF -administrado por los empresarios argentinos Antonio y Franco Caselli- y el Valencia CF, dando cuenta que las SAD solo aumentan la corrupción e incertidumbre en el mediano y largo plazo para este tipo de instituciones.

En el año 2018, al menos 12 clubes argentinos de la Primera División se pronunciaron en contra de las SAD (San Lorenzo, Lanús, Vélez, Independiente, Gimnasia, Banfield, Rosario Central, Argentinos, Unión, Colón, Newells y Atlético Tucumán). En medio de un gobierno nacional de tinte peronista, todo indicaría que no es posible reflotar este debate. «En Argentina no va a avanzar un proyecto de este tipo y menos ahora que no está Macri. Tal vez en los términos económicos en que está establecido, se pueda ensanchar la grieta con los equipos brasileños pero lo deportivo es aleatorio: en los últimos años River tuvo una primavera y salió dos veces campeón de la Libertadores», señala Veiga. «Acá hay una raigambre muy fuerte de los clubes como sociedades civiles sin fines de lucro: Argentina sigue siendo un bastión en ese sentido», asegura. 

Desde la Coordinadora de Hinchas, que defendió durante los cuatro años de Macri la figura de asociación civil sin fines de lucro para los clubes argentinos, coinciden en este diagnóstico. «Si bien las Sociedades Anónimas Deportivas son un proyecto que está avanzando en el mundo, lo cierto es que creció en otras latitudes donde los clubes nunca fueron asociaciones sin fines de lucro. Por eso creemos que en Argentina no hay asidero para el avance privatizador, cada vez que se habló de esto hubo un sentido común en favor de los clubes y en contra de las sociedades anónimas. Está claro el valor social y simbólico que tienen los clubes en nuestro país. Es como que nos quieran tocar el mate, el dulce de leche o el asado», plantea a este medio Hernán «Cherno» Aisenberg, referente de la Coordinadora.

«Es muy difícil sacarnos ese patrimonio. Pero también sabemos que los empresarios que quieren ir por los clubes no van a dejar de pelear: tienen mucha plata y mucho tiempo para eso. Los tenemos identificados, ahí hay que hacer un laburo de militancia y concientización permanente para que los hinchas podamos seguir participando políticamente en los clubes», concluye. 

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.