«Oponerse al lenguaje inclusivo es una forma solapada de sostener discursos de odio”

👩‍🏫 Ante la resistencia de ciertos sectores, la diputada nacional Mónica Macha presentó un proyecto de ley para garantizar el derecho al uso del lenguaje inclusivo. El Grito del Sur habló con ella y con SaSa Testa, activista trans no binarie y une de les redactores del proyecto.

El pasado 22 de julio, las abogadas Cynthia Ginni y Patricia Paternesi presentaron en el Congreso un proyecto de ley para prohibir el uso del lenguaje inclusivo en los tres poderes del Estado. Unos meses antes en Chile, un grupo de diputades de derecha exigió sancionar “el uso de alteraciones gramaticales y fonéticas que desnaturalicen el lenguaje dentro de la enseñanza oficial” y, del otro lado del charco, el Ministro de Educación francés Jean-Michel Blanquer vetó la implementación del lenguaje inclusivo en las escuelas al considerar que  Â«constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura». 

Mientras el feminismo avanza a pasos agigantados cuestionando sentidos y subvirtiendo órdenes, en todo el mundo los grupos conservadores buscan generar estrategias para limitar derechos y sancionar ideas. Para prevenir el backlash reaccionario y amparar a quienes aún pelean por ser nombrades, la diputada del Frente de Todos Mónica Macha acaba de presentar un proyecto de ley que busca garantizar el derecho al uso del lenguaje inclusivo de género, especialmente en sus variantes no binarias.

“El proyecto surge porque veíamos que en ciertos espacios institucionales, como por ejemplo los ámbitos educativos, se sancionaba a les pibis por utilizar el lenguaje inclusivo, de forma oral o escrita. Esto fue una señal de alarma que nos demostró que existe una fuerte violencia simbólica y cierto disciplinamiento heteronormativo y binario”, explicó Macha a El Grito del Sur. “Sin una ley que garantice el libre ejercicio del lenguaje inclusivo podría suceder que se censuren ciertas voces o que determinadas formas o expresiones que dan cuenta del mundo no tengan lugar”, continuó la presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados que para redactar el proyecto convocó a Guadalupe Maradei, investigadora especialista en teoría y crítica literaria con perspectiva de género; Mara Glozman, investigadora del Instituto de Lingüística de la Universidad de Buenos Aires, y SaSa Testa, Magíster en Estudios y Políticas de Género y activista trans no binarie. 

Lejos de los fantasmas de la “ideología de género”, la propuesta no busca imponer el lenguaje inclusivo sino garantizar su uso como herramienta legítima para que todas las expresiones de género puedan tener su materialidad. Para eso se prevé que la disposición abarque documentos oficiales, establecimientos educativos, entes administrativos públicos y no públicos centralizados y no centralizados, el Poder Legislativo y Judicial. Además se invita a adherir a las 23 provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, junto con las universidades nacionales y el Consejo Federal de Educación.

“Como docente me ha pasado que mis superiores me llamaran la atención por usar el lenguaje inclusivo en el pizarrón, apelando a que no es aceptado por la RAE. La RAE es una institución que se contradice; por un lado sostiene que la lengua evoluciona, pero cuando hay muestras de ese cambio se opone, incluso teniendo una comunidad de hablantes ya conformada”, aseguró SaSa Testa, haciendo énfasis en la incongruencia de defender la neutralidad del universal masculino. “Acá lo que hay es una disputa de poder. La oposición al lenguaje inclusivo es una forma solapada de sostener discursos de odio”.

SaSa Testa

Desde 2017, cuando la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata aprobó la Resolución 2086/17, al menos 22 facultades y universidades emitieron documentos que garantizan y avalan el uso del lenguaje inclusivo. Respecto al Estado, tanto el Banco Central como la Anses reconocieron su uso y la propia Cámara de Diputados cuenta desde el 2015 con una “Guía para el uso de un lenguaje no sexista e igualitario”.  “Este proyecto está enmarcado en una serie de antecedentes tanto en nuestro país como en el mundo, que surgen especialmente en universidades y lugares donde se produce y reproduce conocimiento. La propuesta da cuenta de una serie de cambios sociales y culturales de la época, entre los cuales también forma parte el reciente decreto del DNI no binario”, continuó le becarix Doctoral del CONICET. “El ideario de la masculinidad hegemónica se ha constituido en base a la noción de poder, del gobierno, de la racionalidad y de la vida pública, por lo cual no es casual que las formas que enuncian a las personas estén leccionadas en masculino. La apuesta de esta ley no es que sea una obligación, sino que en las formas de nombrar podamos inscribirnos todas, todos y todes”. 

Uno de los primeros argumentos de quienes se resisten al lenguaje inclusivo apunta a que el uso de la E deforma el lenguaje y genera una pérdida de valor poético. Frente a esto, el proyecto especifica que los usos lingüísticos revisten un carácter descriptivo, no valorativo, por lo cual no existen formas mejores o peores, sino estructuras igualmente válidas susceptibles de ser modificadas. “Por consiguiente, cuando el fundamento es de esta naturaleza, los cambios y sustituciones, y la emergencia de nuevas formas no pueden ser considerados desde un punto de vista moral o prescriptivo. Por su parte, las ideas que aluden a una supuesta “deformación de la lengua” son ajenas a cualquier base científica”, sostuvo.

“Se trata de una contienda política y una puja de poder. La pregunta por el lenguaje es constitutiva de nuestros modos de relacionarnos, de pensarnos, de transitar y transmitir. El inclusivo incomoda porque demuestra que no somos solo varón y mujer y eso es poner en crisis estructuras arcaicas y patriarcales”, completó la diputada mientras subraya que la resistencia surge cuando hay una disputa de significantes, revelando la dimensión política del lenguaje. 

Mónica Macha

Cuando se le consulta sobre cómo explicaría la necesidad del lenguaje inclusivo a alguien que se niega a aceptarlo, Macha argumentó: “Le diría que el lenguaje se encuentra constantemente en transformación, en mutaciones, en tráfico de términos, en neologismos, en busca de inaugurar nuevos universos de sentido. El lenguaje inclusivo es una de esas formas, una línea dentro de un entramado más grande y complejo. Es importante este punto porque hay una idea falsa instalada sobre la deformidad que hace el inclusivo, cuando sería más justo decir que no hay nada que deformar porque estamos hablando de una materialidad en constante transformación. Se trata de hacerle lugar a otras maneras de investir de sentido en un mundo donde quepan todos los mundos”.

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El Grito del Sur es un medio popular de la Ciudad de Buenos Aires.
Fundado el 23 de septiembre de 2012 en el natalicio de Mariano Moreno.