«El kirchnerismo no puede hacerse cargo del gobierno sin provocar una crisis aún mayor»

🗣️ El legislador porteño del Frente de Izquierda y aspirante a la reelección, Gabriel Solano, habló con El Grito del Sur sobre la crisis profunda en el oficialismo, las perspectivas electorales de su espacio político y el fenómeno Milei en la arena política de la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras se desarrolla una crisis política de incalculables dimensiones, desatada a partir de la renuncia de una decena de funcionarios que pusieron su cargo a disposición del Presidente, el Frente de Izquierda-Unidad se relame tras obtener guarismos históricos en las PASO del último domingo, donde cosechó más de un millón de votos a nivel nacional -ubicándose como virtual tercera fuerza- y quedó a un paso de meter representantes en Concejos Deliberantes del conurbano bonaerense e incluso diputados nacionales a partir del buen desempeño en distritos que le habían sido históricamente adversos.

En una entrevista con El Grito del Sur, el legislador porteño del Frente de Izquierda y aspirante a la reelección, Gabriel Solano, habló sobre la derrota y la crisis profunda al interior del oficialismo, el balance y las perspectivas electorales de su espacio político, y el fenómeno Milei en la arena política de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Por qué el gobierno nacional perdió las elecciones en forma tan contundente?

Si uno mira lo que está pasando en todo el país, nos tendría que haber sorprendido si el Gobierno ganaba. En una situación de crisis social tan aguda, que abarca todos los planos -salariales, previsionales, habitacionales, etc.-, era muy difícil que el Gobierno pudiera ganar. Desde el punto de vista popular, estaba la expectativa de que el Gobierno iba a dejar atrás el ajuste macrista pero lo mantuvo y lo perpetuó a su modo, con sus políticas. Aunque se trató de presentar que esto fue una fatalidad por la pandemia, la situación sigue siendo la misma que con Macri. Cabe destacar que la primera medida que tomó Alberto Fernández fue suspender la movilidad jubilatoria y todavía no había pandemia. El Gobierno privilegió un acuerdo con los acreedores de deuda y el FMI, que todavía no pudo concretar, y llevó adelante un ajuste feroz. Eso lo llevó a perder las elecciones.

Sectores del kirchnerismo señalan que no hubo un voto exigiendo la derechización de las políticas públicas y que una parte significativa del electorado está decepcionado con el Frente de Todos. ¿Qué interpretación haces del llamado «voto bronca» en estas elecciones PASO?

Las elecciones se pueden ponderar de muchas maneras. No caben dudas de que ganó Juntos por el Cambio. Al ganar ellos, imponen buena parte de su agenda: en la última parte de la campaña electoral, Larreta y Macri salieron a reclamar una reforma laboral y ahora van a decir que tienen el consenso necesario para avanzar en esa dirección. En el año 2017, ya vimos que el gobierno de Macri ganó las elecciones y quiso avanzar en una serie de medidas que derivaron en una rebelión popular. Las elecciones no son un cheque en blanco para hacer lo que quieran, va a haber una resistencia. Si para repudiar este ajuste se termina votando a quienes lo aplicaron dos años atrás, ahí tenemos un problema. Por ello se necesita una alternativa política distinta. Los dos datos de la elección son la derrota del Gobierno y la dificultad para polarizar con la agenda del pasado, con lo que se denomina la «grieta». La polarización, tal como la conocimos en el año 2019, ha sufrido un golpe.

¿La derecha sale entonces totalmente fortalecida?

Si bien la población votó mayormente a esa fuerza, la derecha tiene un problema: tuvieron internas en 17 provincias y mostraron un nivel de división que anteriormente no tenían. En la Ciudad de Buenos Aires hicieron una muy buena elección, pero tuvieron que hacer una interna bastante problemática. La elección no dejó planteado que Larreta es el candidato a presidente indiscutible de este espacio. Han mostrado internas y tampoco tengo en claro que le sea tan sencillo a Santilli sumar los votos de Manes en Provincia, o a Vidal los votos de López Murphy en Ciudad.

Una opción a corto plazo que maneja el Gobierno es inyectar más dinero en beneficio de sectores medios y populares. ¿Creés que medidas de este tipo pueden llegar a atenuar el resultado desfavorable para el Frente de Todos?

Parece improbable. Aparte, la inyección de dinero que se discute son dos mangos con cincuenta. Por ejemplo, un bono por única vez a los jubilados es casi una burla. Es muy sorprendente que con propuestas de este tipo vayan a cambiar algo. Lo que tiene que haber es un cambio en la orientación general del Gobierno, pero eso no está previsto. Ellos siguen previendo un acuerdo con el Fondo Monetario, siendo votado en el Congreso por todas las fuerzas políticas. No veo un cambio de su política real, son pequeñas maniobras desesperadas para intentar lograr una mayor votación en noviembre. Si hacen eso, les puede salir el tiro por la culata porque puede generar el repudio del grueso de la población. 

Fotos: Nicolás Cardello

¿Cuál es tu opinión sobre las presentaciones de renuncias que efectuaron ayer los ministros que responden a Cristina Kirchner?

Éstas representan un golpe palaciego de la vicepresidenta contra el presidente de la Nación luego de la derrota electoral. Concretamente significan lo siguiente: si Alberto no cede a sus ministros, el kirchnerismo abandona el gobierno. Sin embargo, la analogía no es completa. El kirchnerismo no tiene ninguna posibilidad de hacerse del gobierno sin provocar una crisis aún mayor a la actual. No cuenta con el aval ni de la mayoría de los gobernadores ni tampoco de la burocracia sindical. Un giro más intervencionista traería aparejado un golpe de mercado, acelerando la fuga de capitales y la devaluación monetaria. Hay evidencia abrumadora que el kirchnerismo ante este tipo de escenario pone el violín en bolsa y recula aceptando las condiciones del capital financiero.

El Frente de Izquierda-Unidad (FIT-U) realizó una elección histórica al obtener más de un millón de votos a nivel nacional. ¿Cómo se explica el fenómeno por el cual duplicaron la cantidad de votos en muchos lugares e incluso se alcanzó un 23% en Jujuy?

Nuestra virtud fue haber enfrentado la derechización de todo el régimen político, que en última instancia es el intento por avanzar sobre los intereses populares. Esto tuvo una repercusión en el voto. Nuestro crecimiento más importante estuvo dado por la base popular del Frente de Todos. La votación del FIT-U cambió su composición: en la Provincia de Buenos Aires, donde somos tercera fuerza, el voto más importante no estuvo en el primer cordón del conurbano sino en el segundo y el tercero. En Presidente Perón, por ejemplo, tuvo lugar el año pasado Guernica y el Gobierno reprimió a familias pobres que no tienen un lugar para vivir. Ahí sacamos casi un 10%, lo mismo en La Matanza, Merlo y Moreno. Hemos quedado en la puerta de ingresar a los Concejos Deliberantes de muchos lugares. En la Ciudad de Buenos Aires, por otra parte, crecimos mucho en votos en las villas. Esto también lo producimos a partir de la militancia: donde antes solo reinaban los punteros peronistas, hoy existe una militancia de izquierda fuerte que disputa la organización política en esos lugares. En cuanto a las provincias del interior, nos fue bien en los lugares donde hubo luchas. Éste es el caso de la Provincia de Chubut, donde hay una gran lucha contra la mega-minería.

En la Ciudad de Buenos Aires, el FIT-U podría acceder por primera vez a una banca en el Congreso Nacional. ¿Qué características van a imprimir a este segundo tramo de la campaña para alcanzar dicho objetivo?

Vamos a reforzar todo lo que hicimos y mejorar en muchos aspectos. Por un lado, vamos a ir muy a fondo en el voto de la juventud a partir de una campaña muy fuerte en los colegios y ahí tenemos una disputa muy fuerte con Milei, eso no se nos escapa. El retroceso en la consideración de la juventud hacia el kirchnerismo es asombrosa, incluso se nota en el hecho de que no he escuchado a ningún dirigente de la juventud kirchnerista salir a atacar a Milei. En cambio, nuestra juventud se puso a la cabeza de las luchas. Hay una especie de desmoralización de esta juventud kirchnerista por la propia política de su gobierno. Lo mismo con los sectores populares y los sindicatos. Con todas nuestras propuestas, vamos a ir a pelear muy fuertemente ese voto. En la Ciudad, vamos a hacer una fuerte campaña por los alquileres planteando un impuesto progresivo a la vivienda ociosa, un banco de tierras y construcción de viviendas por parte del Estado.

Fotos: Nicolás Cardello

¿Es posible llegar a un acuerdo político-programático con sectores como Política Obrera y Movimiento al Socialismo para capitalizar sus votos en las generales?

A la izquierda que rechazó incorporarse al FIT-Unidad le fue muy mal, con votaciones que deben calificarse como marginales. Estaba la posibilidad que crecieran todos los sectores de izquierda en un porcentaje similar, pero eso no pasó. No creo que tengamos condiciones para resolver en estos dos meses un acuerdo que no se logró en el pasado, sería algo muy desgastante. Lo que sí estoy seguro es que la mayoría de ese electorado va naturalmente a votar al Frente de Izquierda y estas fuerzas tienen la responsabilidad de llamar a votarnos. 

Juntos por el Cambio obtuvo otro triunfo muy cómodo en las urnas porteñas. ¿Por qué las distintas facciones opositoras no logran desde hace mucho tiempo consolidar una propuesta política que ponga en riesgo la hegemonía del Pro en la Ciudad y hoy termine siendo Javier Milei la tercera opción más votada?

Desde el punto de vista del Frente de Todos, no logra ser una opción a Juntos por el Cambio porque tiene posiciones más o menos parecidas. Para ser una alternativa, hay que tener un programa realmente alternativo. A la cabeza de la lista para la Legislatura está Alejandro Amor, que es el protagonista directo de los peores pactos con el macrismo para votar la venta de tierras. Es muy difícil ser así una alternativa. En cuanto a Milei, todavía tenemos que esperar para tener un juicio más significativo de lo que representa en tanto fenómeno político. Yo creo que sus posiciones son claramente fascistas y nosotros hemos salido a combatirlas, en lo personal creo que fui el dirigente que más atacó a Milei. Hay que ver si es algo pasajero o no, Espert no logró concitar en la Provincia de Buenos Aires el mismo fenómeno. No obstante, sería un error pensar que si esto no va a tener trascendencia en el tiempo, nos abstenemos de atacarlo. Si después no tiene trascendencia, mejor. 

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.