Del centro al extremo: lecciones políticas de los debates en Ciudad y Provincia

✍️ La idea de la "avenida del medio", a partir de una opción electoral moderada, quedó definitivamente sepultada con los debates de este año. La polarización persiste y el Gobierno propone nuevos movimientos en materia política y económica.

Una gran novedad de los debates televisivos electorales en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires en 2021 fue la definitiva muerte del centro político, lo que años atrás se denominó el intento de construir la «avenida del medio». Representada primero por Sergio Massa, luego por Florencio Randazzo y en su última versión por Roberto Lavagna, esta vez el estudio del canal opositor TN brilló por la ausencia de una propuesta de tinte moderado que represente una alternativa real de poder.

En la Ciudad de Buenos Aires, este vacío fue más claro que nunca. Ni María Eugenia Vidal, ni Leandro Santoro, menos Javier Milei y Myriam Bregman entran en una caracterización política de centro. Por su parte, en la Provincia de Buenos Aires solo apareció cumpliendo este rol un tibio y desdibujado Florencio Randazzo, quien -con un peso electoral bastante menor al de 2017- se refirió a dejar atrás los rencores del pasado y construir un gran acuerdo social que permita resolver los problemas de los argentinos y las argentinas.  

En la Argentina de los últimos años, la idea de una tercera vía afloró como la búsqueda de ponerle fin a la llamada «grieta» y a la dicotomía kirchnerismo-antikirchnerismo. Sin embargo, dicha estrategia no tuvo un rédito electoral y las últimas rupturas o corrimientos por izquierda/derecha tendieron a reforzar la radicalización con vistas a construir figuras «anti-sistema». El caso más paradigmático en este sentido es el de Milei, que obtuvo una votación muy alta incluso en los barrios populares porteños a partir de inéditas propuestas, como eliminar el Banco Central. 

Debate electoral en la Ciudad de Buenos Aires

Frente al predominio de la polarización en la sociedad argentina, es preciso atender a los últimos movimientos del Gobierno en materia política y económica. Por un lado, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, propuso recientemente «un acuerdo con la oposición, los empresarios y los trabajadores» a partir del día siguiente a las elecciones. Cabe destacar que los amplios consensos con sectores ligados al establishment no han funcionado a lo largo de la gestión albertista: clara muestra de ello es el Consejo Económico y Social, cuyo objetivo era buscar el aumento del empleo coordinando precios y salarios. Al fracasar esta iniciativa, el Ejecutivo nacional apeló a una segunda medida más razonable: el congelamiento de precios de la canasta básica en almacenes y supermercados hasta enero de 2022, en un contexto en el que las grandes compañías alimenticias obtuvieron en el último tiempo márgenes extraordinarios de ganancia.

Si los últimos dos debates exhibieron el certificado de defunción del centro político, está claro que buena parte de la sociedad reclama audacia y decisión política para resolver los problemas. El camino de la negociación acompañada de confrontación y defensa de los intereses populares, representa una vía posible para dar otra de las grandes batallas que se juega el Gobierno de cara al futuro: saldar la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.