«Estamos trabajando con el placer en las aulas»

💜 A 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, María Eugenia Otero cuenta la historia del único postítulo en ESI de nuestro país, que se dicta de manera completamente gratuita.

A tono con las celebraciones de los 15 años de la ley 26.150, de Educación Sexual Integral, sancionada el 4 de octubre de 2006, El Grito del Sur conversó con María Eugenia Otero, licenciada en Psicología y coordinadora de la Carrera de Postítulo «Especialización Docente de Nivel Superior en Educación Sexual Integral», que se dicta en el profesorado porteo «Joaquín V. González». Se trata de una propuesta académica de aproximadamente dos años de cursada, que apunta a egresades del nivel superior (universitario y no universitario) y les habilita la docencia y la formación de formadores en ESI. Esta experiencia ya lleva 13 años de trabajo y formación docente, han pasado por allí más de mil estudiantes, y se destaca por ser la única que se dicta de manera gratuita. «Es un proyecto que nace de compañeras que venían trabajando desde el área de géneros del Joaquín, que es un profesorado público y gratuito de la Ciudad de Buenos Aires, y que tenían laburo también en los barrios, escuchando las necesidades y siendo parte de los feminismos y del movimiento LGBTIQ», explicó Otero.

En el postítulo trabajan desde una perspectiva de la psicología social pichoniana -contó la licenciada-, buscan incorporar un enfoque disidente y poner en cuestión todo aquello que se presenta socialmente como «lo normal». «Cuando cumplimos diez años en el postítulo decíamos: «estamos trabajando con el placer en las aulas», y ese terminó siendo nuestro lema y lo que hacemos es eso, intentar llevar el placer a las aulas», recordó.

En ese sentido, Otero agregó: «Para la implementación de la ESI de manera plena necesitamos formar docentes, pero además formar docentes en experiencias de aprendizaje significativas, es decir, que puedan en ese proceso no solo incorporar contenidos sino también hacer un laburo de revisión de sus propias matrices de aprendizaje, del modo en que aprendieron a ser mujeres y el modo en que aprendieron a ser varones, de las cosas que la sociedad nos fue inculcando a cada une en nuestras crianzas. Pensar la propia sexualidad para después pensar la sexualidad con otres».

Si bien el equipo docente cuestiona fuertemente la virtualidad y sostiene que hay una importante parte del aprendizaje que tiene que ver sin lugar a dudas, y más aún en este trayecto educativo, con el encuentro presencial, la coordinadora del postítulo destacó «el orgullo y la alegría de ver cómo personas que tienen un laburo fuerte toda la semana vienen los sábados a cursar y le ponen el cuerpo a la formación». Insiste en esta idea de ‘poner el cuerpo’ aún cuando el dictado de las clases se realiza de manera virtual, porque entiende que justamente la formación en educación sexual integral atraviesa por completo los cuerpos y las sexualidades.

En estos 15 años de enseñanza, con una ley sancionada que propone incorporar a la currículas temáticas que tienen que ver con el derecho a la información, el derecho a la salud, el derecho al placer y que se presenta como una invitación a explorar los cuerpos, las identidades y las sexualidades, han surgido también varios reclamos y cuestionamientos. Por un lado, el carácter binario y biologicista que tiene la ley a la hora de hablar de las identidades y, por otro lado, la desigual o falta de aplicación de la normativa en todas las escuelas del país.

«La ley tiene cosas que son perfectibles, entendemos que tiene una mirada bastante binaria, pero no podemos pedirle tampoco que tenga otra perspectiva a una ley que fue escrita en el año 2006 y con todas las negociaciones que implica que una ley salga», apuntó Otero sobre el primero de los puntos señalados. Asimismo advirtió: «La ESI desborda ampliamente la biología y cuando pensamos los cuerpos lo hacemos también anclados en una perspectiva histórica».

Luego se refirió al segundo punto en cuestión y precisó: «Las experiencias son muy desparejas y heterogéneas en los territorios a lo largo del país, pero en principio hemos podido poner el tema en agenda y llevar el tema a las casas». «Estamos peleando contra algo que es súper fuerte, que tiene que ver con esa avanzada de sectores antiderechos, grupos religiosos y el movimiento generado alrededor de la campaña “Con mis hijos no te metas”, que buscan hacernos retroceder a discursos prehistóricos», alertó. Sin embargo, reconoció que «hay muchos y muchas docentes comprometides con los derechos de los pibes y las pibas, y también les propies pibis pelean por sus derechos y reclaman educación sexual integral». «Esa es la parte más esperanzadora, muches han tomado conciencia de lo que necesitan en ese sentido. Mi balance es absolutamente positivo, sabiendo que falta un montón pero seguimos trabajando para avanzar en ese sentido», concluyó María Eugenia Otero.

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Christopher Loyola

Community manager autodidacta. Mi única relación tóxica es con las redes sociales. El reggaetón es mi terapia y el perreito mi rutina diaria. Militante de la educación pública y seguidor de la agenda de las juventudes. Estudio -o al menos lo intento- la Tecnicatura en Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Soldado del invierno y catador de milanesas ahre.