«La conformación del Estado argentino tuvo como proyecto borrar nuestra identidad marrón»

✊ El racismo estructural, la invisibilización indígena y la construcción de una historia "blanca". Sandra Chana Mamani habló con El Grito del Sur sobre la lucha antirracista en Argentina.

Octubre es un mes marrón. Hace ya varios años, y desde antes que el vetusto Día de la Raza pasara a ser el Día de la Diversidad Cultural, las organizaciones antirracistas en nuestro país vienen luchando contra la invisibilización y por el sentido de la historia y la identidad argentina. En este marco, El Grito del Sur dialogó con Sandra Chana Mamani, integrante de Identidad Marrón, para hablar del racismo estructural y del trabajo que vienen llevando para visibilizar esta problemática en el país.

¿De qué hablamos cuando hablamos de racismo estructural?

Es negar u omitir la existencia de racismo. De hecho, hoy a la mañana realizamos una clase de formación para profesores de la Universidad de La Pampa y una de las preguntas que salía tenía que ver con la necesidad de hablar de racismo. Un ejemplo es ese: hay diferentes ámbitos, en este caso la educación superior, donde es fundamental realizar este trabajo. Esto nos lleva a profundizar la pregunta de qué es el racismo, por qué hace falta hablar de racismo y en qué lugares. Y eso nos está permitiendo interpelar a la estructura de cómo se conforma un Estado nación.

¿Qué subyace en las declaraciones de Alberto Fernández sobre el origen de los argentinos y su trato despectivo y racista a mexicanos y brasileros?

Subyace la dominación colonial, capitalista y patriarcal. Cuando decimos que el racismo estructural es la negación u omisión del racismo tiene que ver con esto, con la reproducción de estos relatos y estas narrativas. La conformación del Estado nación tuvo como proyecto político, educativo e ideológico el intento de borramiento de nuestra historia ancestral e indígena, y con la reproducción de estas formas de ver el mundo. Y que tienen que ver con la negación de la existencia de comunidades indígenas, su invisibilización y la extranjerización. Cuando hablamos de identidad marrón lo tomamos como un concepto construido políticamente, donde vos extranjerizás la existencia a determinado color, apellido o lugar de origen. Todo eso tiene esa construcción de estereotipos e imaginarios colectivos. No es menor que un jefe de Estado tenga estas expresiones -más allá de lo que haya querido decir-, el hecho de decirlo es una evidencia de lo que sucede en este territorio. Identidad Marrón, como organización civil antirracista, es una organización que apuesta a las generaciones futuras y a la juventud de ahora: hijos, hijas e hijes con descendencia indígena. Mirar hacia dentro del territorio y entender que Argentina no es blanca, Buenos Aires no es blanca y en su territorio habitan apellidos, cuerpos y colores de distintas raíces indígenas. Está en el apellido que portamos, en el cuerpo que tenemos y en donde vivimos. Por eso, cuando decimos Argentina no es blanca y nuestros ancestros siempre estuvieron aquí, tiene que ver con poder hacer esta revisión.

Sandra Chana Mamani

Hablabas de la Universidad. ¿Cuáles son los espacios donde persiste con más fuerza el racismo estructural?

Estamos en el proceso de construcción de un informe estadístico, pero también hay una ausencia de la variable étnico racial que permita tener un diagnóstico que habilite la implementación de políticas públicas antirracistas. Porque no solamente está el ámbito cultural, las diferentes expresiones del arte, sino también el proceso formativo, educativo, el sistema de salud y ni qué hablar en el sistema judicial. La Justicia no es justa para todes y difícilmente una persona con descendencia indígena o marrón llegue a ese poder, y hemos tenido ejemplos, como el de Reina Maraz. Incluso, lo que habita en nuestras formas de vincularnos puede estar en el bar, en la farmacia, en el banco o en los espacios administrativos del Estado. Pero se da en diferentes lugares, incluso en el barrio. Por eso es estructural, porque se ha construido esa manera de estratificar y racializar nuestras relaciones sociales de acuerdo a su lugar de origen, a su ropa o a su rostro. Una construcción muy ligada a la extranjerización racializada que no se quiere y no es bienvenida, y mucho de eso se asocia a procesos migratorios. Por eso, toda acción que se realice es necesario reflexionarla porque hemos tenido ejemplos de construcción del odio. Hay que pensar los contenidos y las currículas escolares, en universidades y secundarios también hay una necesidad de empezar a pensar las cosas desde un lugar más transversal.

Respecto a los discursos de odio, ¿cómo ves la emergencia de estras expresiones y qué acciones se pueden tomar para combatirlos?

La construcción de discursos de odio implica también el estereotipo de un sujeto sospechoso. En esa construcción, cada vez que existe una situación difícil, como la pandemia, también se presentan efectos colaterales que generan un agotamiento en relación a ciertas estructuras. También hay emergencias de fuerzas conservadoras, fundamentalistas, que siempre existieron pero que probablemente ahora estén más organizadas. Todo esto abona a la construcción no solamente del discurso, como práctica de odio, sino de toda una hermenéutica. Entonces, cuando hablamos de una acción colectiva antirracista es porque habitamos este mundo y pensamos en generaciones futuras. En un momento donde hay una agonía de algunas estructuras, también hay algo que está potenciándose y hay que ver qué forma toma. Para mí hay un horizonte que tiene que ver con la identidad, con las disputas que se están viviendo a nivel regional en relación a tierras y territorios, a recursos y al papel de las comunidades indígenas y campesinas.

¿Cómo se traduce esto en una agenda de políticas públicas que se pueden adoptar para integrar una mirada antirracista en el Estado?

Nos reunimos con INADI y llevamos una propuesta a la Legislatura porteña en relación a la inclusión en el Censo de Hogares de CABA de la variable étnico racial. Y, en relación al Estado nación, luchamos por un reconocimiento de las lenguas y la inclusión en el Censo 2022, donde haya una participación real en la elaboración de todo lo que implica una política pública. Hacer que el enfoque antirracista sea tomado por el Estado no va a terminar con el racismo; es un proceso largo, pero sin lugar a dudas es necesario. En esa ampliación y reconocimiento de derechos la transversalidad tiene que ser antirracista, no solo como revisión histórica sino para pensar cuál es la identidad argentina, cuál es la porteña o la bonaerense, que no es la que escuchamos o leemos.

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Yair Cybel

Una vez abrazó al Diego y le dijo que lo quería mucho. Fútbol, asado, cumbia y punk rock. Periodista e investigador. Trabajó en TeleSUR, HispanTV y AM750. Desde hace 8 años le pone cabeza y corazón a El Grito del Sur. Actualmente también labura en CELAG y aporta en campañas electorales en Latinoamérica.