Proyecto Arcoíris, una nueva manera de construir amor

👩‍🍼 Mariana tiene 41 años y acaba de dar a luz un bebé que gestó a partir de la donación de esperma de su amigo Mariano, que convive con VIH indetectable. Esta experiencia demuestra la repercusión de materializar otras maneras de deseo.

Foto: @lupebossibrandt

“¿Y si tenemos un hijo?”, le preguntó Mariana a su amigo hace diez años. La frase, que pasó desapercibida, como una broma, un comentario, un poema o el título de una película, volvió a su cabeza en 2019, cuando terminaría siendo el disparador de un proyecto conjunto que les cambió la vida a ambos: la pamaternidad compartida. 

Mariana Gutiérrez tiene 41 años y acaba de dar a luz un bebé que gestó por fertilización in vitro a partir de la donación de esperma de su amigo Mariano, que convive con VIH indetectable. “Antes él cargaba con muchos complejos respecto a la paternidad porque tener VIH la sociedad te llena de estigmas. La primera vez que se lo propuse fue como un chiste, nos cagamos de la risa y seguimos con nuestras vidas, pero diez años después a mí me apareció el deseo real de maternar, sumado a que había perdido dos embarazos, y la idea empezó a tomar fuerza”. Si bien hasta el momento no había tenido el anhelo de maternar, cuando éste se hizo presente, Marina entendió que poco tenía que ver con formar una pareja estable, casarse con vestido blanco o construir una familia hegemónica, como le enseñaron de chica. Fue entonces cuando la propuesta de gestar entre amigues cobró cada vez más sentido, para pasar de la fantasía a la realidad.

“Mariano me dijo que sí y directamente comenzamos los estudios. Son un montón de exámenes, pero cuando realmente tenés ganas los enfrentás. En el medio me descubrieron hipertiroidismo y tuve que tratarme para regular mi glándula tiroides. Eso extendió los plazos en el momento de mayor ansiedad y, para peor, después llegó la pandemia”. El procedimiento no fue sencillo. A pesar de que Mariano es VIH indetectable, debió realizarse lo que se conoce como “lavado de semen” para certificar que la muestra no tuviera carga viral. Por su parte, Mariana debió enfrentar los prejuicios de un mundo en el cual embarazarse a los 41 está fuera de timing.

Foto: @lupebossibrandt

A fines del 2020, cuando la pandemia comenzó a mermar y algunos tratamientos se reactivaron, la edad de Mariana terminó siendo un beneficio, ya que la ley 26.862 de Reproducción Asistida da prioridad a las mayores y las pacientes oncológicas. A partir de ese momento, ni los miedos ni una camada de óvulos con baja fertilidad lograron frenar lo que les amigues se habían propuesto. A pesar de los riesgos, el procedimiento resultó exitoso y en enero de 2021 comenzaron a gestar a Joaquín, quien descansa en el regazo de su madre durante la entrevista telefónica. 

“Todavía estamos formando esta co mapaternidad. Si bien todo fue muy charlado, sabíamos que el nacimiento de Joaquín iba a ser solo el inicio de un camino incierto. Aunque al principio Mariano se vino a mi casa, por ahora el plan no es convivir sino que cada une tenga su espacio”, cuenta la madre. “Siempre decimos que Joaquín es un campeón porque de alguna manera decidió nacer más allá de los estigmas a los que se va a tener que enfrentar. Claro que le tenemos miedo al ‘chat de mamis’, porque gente retrógrada va a haber siempre, pero este tipo de proyectos viene a demostrar que eso no sirve, que no hay un solo tipo de familia donde hay mamá y papá y son pareja. Lo que generamos es una nueva manera de construir amor, que Joaquín nos enseña todo el tiempo”.

Otra de las decisiones importantes que tomaron les amigues fue documentar la gestación en la cuenta de Instagram @proyecto_arco_iris . Por ese medio, Mariana conoció muchas crianzas diversas alrededor de todo el mundo y logró trazar redes de contención. “Cuando Proyecto Arcoíris se hizo público me hablaron de todas partes del mundo para plantearme inseguridades, dudas, miedos pero también para compartir experiencias de gente que ya está transitando la co mapaternidad. Por suerte, tanto Mariano como yo estamos rodeados de un círculo que nunca nos pidió explicaciones sobre la forma en la que elegimos tener un hijo. No hubo cuestionamientos, sino al contrario, mucha alegría. La intención de compartirlo en las redes fue incentivar a quienes tienen ganas a que se arriesguen, porque se puede. Es todo un desafío, pero se puede”, continúa. 

“Este tipo de proyectos va desdibujando las estructuras ancestrales que tanto mal nos hicieron. Es fundamental colmar los espacios de familias diversas para demostrar que se pueden romper las estructuras y las hegemonías tradicionales”, explica Gutiérrez sobre las repercusiones de dar rienda suelta al deseo.

Consultada sobre qué significado toma la amistad después del nacimiento de Joaquín, la madre primeriza toma aire y contesta: “Para mí la amistad tiene muchas aristas. Yo lo miro a Joaquín y me parece que es el símbolo de la amistad y el amor con Mariano, es una victoria. Pero también pienso en otras amigas que me acompañaron y son otro tipo de victorias. Obviamente los amigos cambian y une se va quedando con la gente que le hace bien a lo largo del tiempo. Pero en todos los casos creo que la amistad es una construcción desde el amor”.

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Dalia Cybel

Escribo y edito sobre géneros en El Grito del Sur. Alguna vez fui historiadora del arte, ahora intento ser Maestranda en Estudios y Políticas de Género. Tengo un newsletter con nombre de dibujito animado. Mi superpoder es tener siempre los labios pintados.
@orquidiarios