«Free Nole»: el caso Djokovic y la nueva épica antivacuna

🧐 El tenista serbio Novak Djokovic reavivó con más fuerza el sentimiento transgresor del movimiento antivacunas, que ahora busca erigirlo como mártir de la libertad. Grieta ideológica y épica discursiva en medio de una resistencia a vacunarse contra el Covid-19.

El tenista serbio Novak Djokovic provocó un escándalo internacional tras amotinarse en un hotel de refugiados de Australia, país al que le fue negada su entrada para disputar el Grand Slam producto de su decisión de no vacunarse contra el Covid-19. Lejos de respetar el requisito de vacunación que se exige a las personas que ingresen al país oceánico, el actual número uno en el ranking mundial se niega a dejar Australia y publicó un mensaje en sus redes sociales en el que agradeció «a la gente de todo el mundo por su apoyo continuo. Puedo sentirlo y se lo agradezco mucho».

El caso Djokovic reavivó con más fuerza el sentimiento transgresor del movimiento antivacunas, que es considerado por la OMS como una de las mayores amenazas para la salud mundial. Más de un centenar de simpatizantes del tenista protestaron este viernes frente al hotel de la ciudad de Melbourne donde se encuentra recluido, mientras que también hubo manifestaciones en Serbia para rechazar su imposibilidad de ingreso a Australia. Este lunes se llevará a cabo una audiencia para debatir la revocación definitiva de la visa con la que intentó ingresar a suelo australiano o definir si finalmente le permitirán su paso para que compita en el importante torneo que tendrá lugar entre el 17 y el 30 de enero.

Movimiento antivacunas y prejuicios sociales

En las últimas semanas, la implementación del pase sanitario suscitó la férrea oposición de los grupos antivacunas. Italia, Austria, Países Bajos, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Bélgica conforman el núcleo de estados donde el rechazo es mayor. Estos sectores se identifican en muchas partes con la extrema derecha y ponen en tela de juicio lo que llaman el «liberticidio» y la «dictadura tecno-sanitaria».

Más de un centenar de simpatizantes del tenista protestaron este viernes frente al hotel de la ciudad de Melbourne donde se encuentra recluido.

«El movimiento antivacunas es más fuerte en Europa que lo visto en nuestro continente. En Argentina estuvo más visibilizado sobre todo durante 2020, con la quema de barbijos y Viviana Canosa tomando dióxido de cloro en el prime time de la televisión. La postura antivacunas, que puede tener formas más acabadas y articuladas bajo la idea de una teoría conspirativa o que puede ser simplemente un rechazo a la vacunación, aparece de maneras diferentes», analiza Andrés Scharager, sociólogo y Doctor en Ciencias Sociales (UBA), en diálogo con El Grito del Sur. «En nuestro país, casi el 90 por ciento de la población tiene al menos una dosis; sin embargo, un estudio nacional nos mostró que mucha gente vacunada no deja per se de tener suspicacias o dudas e impugnaciones a los relatos oficiales acerca de la pandemia», agrega el investigador del Centro de Estudios Sociopolíticos de la UNSAM.

También influyen en la decisión de no vacunarse los principios de la fe religiosa y la desconfianza en la ciencia. El propio Djokovic se define como un «cristiano ortodoxo» y, por sus contribuciones a los monasterios de la Iglesia Ortodoxa Serbia en Kosovo y Metohija, el Patriarca Irinej de Serbia le otorgó en el año 2011 la la Orden de San Sava I. «Djokovic se convirtió en un estandarte para el movimiento antivacunas, que siempre está a la defensiva y parándose de manera intransigente frente a políticas que ellos también entienden como intransigentes: ¨te vacunás o no entrás¨. Djokovic es un emergente de este fenómeno de oposición a medidas que se entienden como autoritarias por parte del Estado», señala Scharager.

Grieta ideológica y épica discursiva

El tenista serbio recibió un cúmulo de apoyos y rechazos en medio del escándalo, mientras su principal argumento es una prueba de un PCR positivo que data del 16 de diciembre pasado y le habría habilitado una exención médica. Su principal detractor ha sido hasta el momento ni más ni menos que Rafael Nadal, histórico contrincante tenístico y defensor de la vacunación. «El mundo ya ha sufrido lo suficiente como para no seguir las normas», disparó el deportista español y agregó que «él (Djokovic) sabía perfectamente las condiciones desde hace muchos meses». No obstante, Djokovic fue apoyado por otros colegas como Víctor Troicki, capitán serbio de la Copa Davis, quien planteó en duros términos: «No recuerdo que le ocurriera algo así a un campeón mundial, a uno de los mayores deportistas de todos los tiempos».

Su principal detractor ha sido hasta el momento ni más ni menos que Rafael Nadal, histórico contrincante tenístico y defensor de la vacunación.

En una conferencia de prensa, el padre de Djokovic lo comparó con Jesús: «Novak lleva 20 años demostrando que es parte del mundo liberal. Jesús fue crucificado y le hicieron de todo, y luego aguantó y sigue vivo entre nosotros. Están tratando de crucificar a Novak de la misma manera que a Jesús y hacerle de todo. Él resistirá».

Djokovic busca ser erigido como un mártir: la intención es mostrar que se sacrifica por la libertad. La posverdad -basada en mentiras, teorías conspirativas e ilusiones propagadas principalmente a través de las redes sociales- supone despegarse de cualquier necesidad de constatar las visiones existentes sobre la realidad. Scharager expone: «En la posverdad se plantea que lo que dice la ciencia tiene una legitimidad política y social, pero no absoluta. No es la única voz capaz de señalar lo verdadero. Surgen otras voces y formas de dirimir o sentar algún tipo de vara para entender cuál es el límite de lo verdadero». 

«Djokovic se vuelve un emblema porque tiende a estar en minoría, clamando lo que aduce como verdad. Como cualquier movimiento político, busca legitimar su voz», concluye el investigador. 

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.