Megaminer铆a en Catamarca: extraer la vida

馃挦 Bajo La Alumbrera, el primer proyecto megaminero que funcion贸 en Argentina, dej贸 un paisaje de sequ铆a y crisis h铆drica en su zona de explotaci贸n.

Fotos: Marianela Gamboa.

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En la provincia de Catamarca habitan m谩s de 40 comunidades ind铆genas. Cada una tiene su propio nombre y la mayor铆a forma parte de la Naci贸n Diaguita-Calchaqu铆. Los pueblos donde viven est谩n ubicados en los cerros de los departamentos Santa Mar铆a, Bel茅n, Tinogasta y Antofagasta de la Sierra, en la zona oeste de la provincia. A partir de 1997, cuando se instal贸 el proyecto minero a cielo abierto Bajo La Alumbrera sobre las cumbres de las Sierras Capillitas, en el l铆mite de Santa Mar铆a y Bel茅n, los problemas relacionados con la contaminaci贸n y con la gesti贸n del agua comenzaron a agravarse. 

Operado por el gigante empresarial Glencore, la Alumbrera es el primer proyecto megaminero que se instal贸 en la Argentina con el objetivo de extraer principalmente oro y cobre. Hasta 2018, estos metales eran llevados por un mineraloducto de cerca de 320 kil贸metros de largo hasta una planta de secado en Tucum谩n y luego, en trenes, hasta los puertos que est谩n a la vera del Paran谩, en la provincia de Santa Fe.

Tanto para transportar los minerales a trav茅s de ese ducto como para el lavado de la roca se usa agua. Mucha agua. Cuando trabajaba a pleno, la empresa utilizaba un promedio de 69 millones de litros por d铆a, es decir cinco veces m谩s de lo que consume el departamento Santa Mar铆a -12 millones de litros- en el mismo lapso, o el equivalente al 31% de lo que gastan todos los habitantes del Valle Central de la provincia por jornada. La principal consecuencia es clara: un d茅ficit h铆drico que se agrava con la crisis clim谩tica global, en una provincia donde la emergencia por la falta de agua ya fue declarada varias veces y contin煤a vigente.

Campo Pozuelos. Fotos: Marianela Gamboa

Leandro G贸mez, coordinador  del  Programa de Inversiones y Derechos de la Fundaci贸n Ambiente y Recursos Naturales (FARN) explic贸: 鈥淟a actividad minera tiene relaci贸n con el cambio clim谩tico; por un lado por los impactos de producci贸n de gases de efecto invernadero como di贸xido de carbono, metano y 贸xido nitroso. Por otro, porque la actividad  tiene un alto consumo energ茅tico y tambi茅n de recurso h铆drico鈥.

El primer Estudio de Impacto Ambiental (EIA), realizado por la minera en 1998 ya indicaba -a trav茅s de los resultados de sus investigaciones- que el proyecto extractivo generar铆a da帽os irreversibles en los ecosistemas de la zona. Advert铆a sobre la disminuci贸n de cuencas h铆dricas, la depresi贸n de los acu铆feros, la reducci贸n del caudal de los r铆os, alteraciones en la calidad del agua y el aire, la destrucci贸n de los h谩bitats y la afectaci贸n de la flora y la fauna. Hoy, 24 a帽os despu茅s, para los pueblos originarios que habitan los alrededores, esos pron贸sticos ya son un hecho.

Pese a que el proyecto Alumbrera dej贸 de extraer minerales en 2018, se sigue bombeando agua desde el campo El Arenal para mantener en funcionamiento el mineraloducto. Ninguna de las fuentes consultadas pudo confirmar cu谩nta agua se utiliza para eso, como si se tratara de un secreto de estado en la provincia.

El eco de las 煤ltimas detonaciones de la minera a煤n permanece en la memoria de los pobladores de la zona. 鈥淒espu茅s del ruido ve铆amos c贸mo el polvillo que tra铆a el viento se asentaba sobre las hojas de la papa y el ma铆z y se les hac铆an agujeros. Era como si les cayera veneno porque se empezaban a pudrir鈥. Quien habla es V铆ctor, el marido de Adela Cruz, una 鈥渟anadora鈥 diaguita de Santa Mar铆a.

El Algarrobo de Adela 

Adela, Milagros Romero Moreno y Guillermina Guanco pertenecen a los pueblos originarios de Famabalasto, Toro Yaco y La Hoyada. Entre las tres, ilustran el cambio que produjo la mina en las comunidades donde habitan y que est谩n asentadas alrededor de la cuenca de m谩s de 4.700 kil贸metros cuadrados, denominada Campo El Arenal.

Ese lugar, una reserva de agua f贸sil de m谩s de 60 millones de a帽os, es de donde Alumbrera saca el agua y la zona en peligro. M谩s de una d茅cada atr谩s, en 2010, la Universidad Nacional de Rosario daba cuenta de que esas aguas subterr谩neas registraban un descenso abrupto en las zonas afectadas por los bombeos. 鈥淎ntes, a un metro de profundidad se pod铆a encontrar agua, a la fecha del relevamiento de datos se encuentra a siete metros de profundidad鈥, asegura el estudio 鈥淔iscalidad y medio ambiente en Argentina: impacto de la actividad minera鈥.

La casa de Adela est谩 ubicada 20 kil贸metros hacia el oeste de la m铆tica ruta nacional 40, en el margen de las Sierras de Quilmes y del r铆o El Caj贸n o Santa Mar铆a. Hacia el sector sur, detr谩s de una gran duna, est谩 el Campo El Arenal. 

鈥淭erritorio comunitario de la comunidad ind铆gena de Famabalasto. Art铆culo 75 inciso 17 de la Constituci贸n Nacional鈥, se lee en el cartel de la entrada de su casa. As铆 se reconoce el lugar en el que convive con V铆ctor. La pareja se dedica a la venta de cabras para carne y cuero, cosechan algunas verduras, cr铆an patos, dos pavos y gallinas. Ella cobra una pensi贸n por ser madre de siete hijos -aunque tiene ocho-, pero la dedica completa a que ellos puedan estudiar.

Famabalasto, comunidad ind铆gena. Fotos: Marianela Gamboa

Mientras camina por el lecho del r铆o seco, Adela se帽ala con un palito las plantas del lugar. Conoce los nombres de todas. El sol de las cuatro de la tarde se refleja en la inmensidad de la arena y las piedras. El agua se ve a los lejos, apenas un poco. El viento comienza a escucharse. Suena seco como la retama, como la jarilla, como el jaboncillo y la cortadera. 

Explica que antes todas esas especies aut贸ctonas estaban verdes, que ya hab铆a lluvia en noviembre. La senda por donde camina est谩 marcada, casi sedimentada por la cantidad de a帽os que pasaron desde que el r铆o disminuy贸 su caudal. Adela dice que Famabalasto es su tierra, su hogar. Ella y sus ancestros vivieron ah铆 desde siempre. 鈥淭odo esto cambi贸 cuando llegaron los gringos con la minera鈥, cuenta.聽

Con una sonrisa transparente, la mujer explica que viene de una familia de 鈥渟anadores鈥 y asegura que todas las plantas de la zona sirven para curar. 鈥淟a algarroba hace unas florcitas rojas, son como fosforitos. Ese es el remedio que nos da. La chaucha tambi茅n, de ah铆 se saca la harinita y despu茅s se hace la aloja que es como un jugo muy rico que sirve para los ri帽ones. Pero bueno, hace como ocho o nueve a帽os que ya no tenemos. Sale la flor y no cuaja. No da la vaina鈥, se queja.

Como 谩rbol aut贸ctono, el algarrobo ayuda a equilibrar los ecosistemas. Para sobrevivir, necesita entre 110 y 300 mil铆metros de agua al a帽o. En caso de no obtenerla, sus ra铆ces profundas buscan agua en la tierra. 

Un estudio h铆drico que concret贸, en el a帽o 1976, el entonces ministerio de Agua y Energ铆a de la Naci贸n se帽alaba que en el Campo El Arenal llov铆a una media de 144 mil铆metros anuales. En la actualidad ese promedio es de menos de 100 mm.

La mujer sigue enumerando yuyo por yuyo de los que cree que fueron afectados por la falta de agua. 鈥淒el arcayuyo, ya no hay m谩s. Tambi茅n hay poco an铆s silvestre, la retamilla ya no tiene olor. Cuando llega el viento con ese polvillo que trae de los desechos que dejaron en la mina, los duraznos se caen y hace como cinco a帽os que no podemos comer鈥. Tambi茅n relata que algunos animales silvestres hace muchos a帽os que no habitan la zona: 鈥淓l otro d铆a encontr茅 un umucuti (lagartija en quechua) que hac铆a como cinco a帽os que no ve铆a, pero me lo mat贸 el perro鈥.聽

Do帽a Adela. Fotos: Marianela Gamboa

Su marido, responsable de cuidar a los animales que cr铆an, la escucha hablar con atenci贸n y pesadumbre porque muchos comuneros dejaron de criar ovejas, vacas y cabras. 鈥淪e han cansado de caminar para buscar agua y qu茅 comer鈥, dice. Adem谩s, antes no hac铆a falta vacunarlos y ahora s铆, por el moquillo y otras enfermedades. Incluso les salen tumores por comer el pasto de la zona鈥.

De acuerdo con el Informe Sombra de las Operaciones de Glencore en Latinoam茅rica, que detalla las acciones de esta multinacional en la regi贸n, durante sus a帽os de extracci贸n la minera detonaba 25 mil toneladas anuales de explosivos. Con las ondas sonoras se emit铆an altos niveles de gases nitrosos a la atm贸sfera, eso generaba lluvias 谩cidas con efecto sobre las personas, el agua, los suelos, la flora y la fauna. 

El informe de impacto ambiental de fines de los a帽os 鈥90 realizado por la multinacional ya hablaba del potencial erosivo del suelo e indicaba que la cantidad de polvo 鈥減odr铆a superar los est谩ndares admisibles reconocidos en Estados Unidos鈥.

Adela y V铆ctor coinciden en que ahora el calor se siente m谩s fuerte y las vertientes est谩n desapareciendo. Las lagunas que ten铆a el Campo El Arenal ya no existen y los flamencos que ven铆an desde Antofagasta de la Sierra 鈥渘o saben qu茅 hacer porque tampoco encuentran comida鈥. Aseguran que las zonas de vegas del r铆o (las m谩s f茅rtiles) se secaron en todos lados. Qued贸 s贸lo pasto seco con salitre.

La mujer ceba mates y mira hacia la inmensidad mientras el atardecer va ti帽endo de lila las monta帽as. 鈥淎 los cardones les sale una mancha negra, despu茅s de eso se pudren y se les desprende la carne dejando s贸lo el palito. Hab铆a much铆simos. Con eso hac铆amos nosotros los cajones para los difuntos. Ahora no s茅, pero yo les dije a mis hijos que quiero que me pongan en uno. As铆, clavado con las mismas espinitas鈥.

La Pacha usurpada 

La comunidad ind铆gena de Toro Yaco est谩 ubicada en la misma direcci贸n que Famabalasto, pero 60 kil贸metros m谩s hacia el oeste, en medio de las Sierras de Quilmes. Ah铆 viven 18 familias. Las casas est谩n divididas por el r铆o y asentadas sobre las monta帽as en lo alto y a una distancia de unos 100 metros una de la otra.

Cada una ten铆a su propia vertiente, 鈥減ero desde que lleg贸 la mina comenzaron a secarse鈥, cuenta Milagros quien, con apenas 18, lleva un a帽o al mando de su pueblo como cacique. Fue elegida en 2020 convirti茅ndose en la autoridad m谩s joven que tuvo su comunidad y, adem谩s, estudia enfermer铆a en Santa Mar铆a.

Milagros quiere ser una mujer sanadora, como Adela, y poder combinar todo lo que aprenda con su medicina tradicional. Se la escucha combativa y decidida. Ella misma se postul贸 como sucesora de su abuelo, el cacique anterior. 

Como autoridad, debe asistir a las asambleas que se desarrollan seis veces al a帽o entre las comunidades de la zona para resolver problemas comunes. El que preocupa a todas 鈥渆s la miner铆a y el agua que les hace falta鈥, explica. 鈥淟os hermanos de Antofagasta siempre piden ayuda por las mineras de litio 鈥揺l oro blanco del siglo XXI- que tienen en sus tierras鈥. 

Milagros Romero Moreno, cacique Toro Yacos. Fotos: Marianela Gamboa.

Lo que la ocupa actualmente, como cacique de Toro Yaco, es el dique que quiere construir en su comunidad el Gobierno de Catamarca. Se trata de un proyecto de 2007 con fines hidroel茅ctricos para consumo y para riego de Santa Mar铆a. Pero para concretarlo, deben inundar el lugar y reubicarlos, y por eso ellos resisten.聽

鈥淓l gobernador (Ra煤l Jalil) quiso venir el a帽o pasado y no lo dejamos pasar porque nunca nos inform贸 sobre su llegada. El dique no se va a hacer porque es para abastecer de energ铆a a la nueva mina鈥, asegura la cacique.

Existen adem谩s dos proyectos extractivos de litio en Catamarca funcionando en Antofagasta de la Sierra. Milagros cuenta que el Gobierno piensa utilizar y desviar el cauce de agua del r铆o Los Patos. 鈥淣os dicen que se secan por el cambio clim谩tico, pero ese cambio lo provocan ellos mismos鈥, opina.

鈥淟e est谩n usurpando a la Pacha y para entrar hay que pedirle permiso. Yo aprend铆 de mi abuelo a hacerlo y a agradecer.聽 La Pachamama se puede enojar de muchas formas鈥, resalta mientras mira hacia al horizonte, hacia el r铆o seco y el verde que falta.聽聽

Colonizados

Guillermina es delegada de base de la comunidad ind铆gena de La Hoyada y la m谩xima autoridad de la Uni贸n de los Pueblos de la Naci贸n Diaguita Catamarca (UPND), que representa a pueblos como Toro Yaco y Famabalasto. Dice que el Campo El Arenal, 鈥渘unca se llam贸 as铆鈥, que siempre su nombre fue El Campo de Los Pozuelos.聽

En ese momento, la mujer toma una caja que estaba colgada en la pared y canta una vidala ancestral: 鈥淐ampo de Los Pozuelos, adi贸s vidita y adi贸s consuelo鈥 repite varias veces y su voz se multiplica con el viento del lugar mientras percute con el palillo. 鈥淐laro, eso ya nos est谩n diciendo los mineros a nosotros鈥, ironiza cuando termina.

Guillermina Guanco. Fotos: Marianela Gamboa

Adela y Milagros tambi茅n hab铆an hecho su an谩lisis topon铆mico del nombre de la cuenca. Explicaron que Los Pozuelos se llamaba as铆 porque, adem谩s de lagunas, ten铆a muchas vertientes que afloraban del acu铆fero. Ahora todo es arena. 鈥淣i los pastos crecen, por eso empezaron a llamarle El Arenal鈥. As铆 aparece escrito en el cartel del aeropuerto que construy贸 la minera en el lugar.聽

En el catastro provincial fue anotado con los dos nombres: Campo de Los Pozuelos 鈥 Campo El Arenal. 鈥淣o s茅 por qu茅 la gente se acostumbra a que otras personas vengan a cambiarnos los nombres. Nosotros como comunidad no vamos a aceptarlos鈥, reclama Guillermina. Para ella, los mineros son los nuevos colonizadores.聽

Cuando iban a abrir la mina, cuenta, 鈥渘os quer铆an hacer creer que si termin谩bamos la escuela 铆bamos a trabajar todos ah铆鈥. Cuando su abuelo, Rosendo Gerv谩n, se enter贸, dijo que desde que estaba la mina de Farall贸n Negro -ubicada cerca de donde luego se instal贸 Alumbrera- empez贸 a darse cuenta de que el agua hab铆a comenzado a mermar. 鈥淪e pon铆a triste porque pensaba que se iba a morir y que los que 铆bamos a sufrir ser铆amos nosotros y nuestros hijos鈥, recuerda.

Para la mujer, los gobiernos los subestiman: 鈥淧iensan que uno no se da cuenta que el aire est谩 contaminado. Son muchas las enfermedades que est谩n apareciendo, antes jam谩s nos enferm谩bamos. Hay problemas en la piel, en los pulmones, diarrea鈥. Adem谩s, eval煤a que los turistas no quieren ir a Santa Mar铆a o a Bel茅n. 鈥淓l turismo viene a tomar el aire puro, a tomar el agua sana, a curarse con la misma naturaleza, pero ya no va a poder鈥.

Sin soltar la caja, que mantuvo en sus manos todo el tiempo, Guillermina profetiza: 鈥淣o s茅 hasta d贸nde les ir谩 a durar la picard铆a. La madre tierra est谩 cansada, les va a dar su merecido. Ellos creen que la Pachamama no existe porque nos obligaron a adorarla en el corral, escondidos鈥.聽

Fotos: Marianela Gamboa.

A cielo abierto

Alumbrera comenz贸 su fase de explotaci贸n violando la legislaci贸n ambiental vigente en el pa铆s porque no cumpli贸 en tiempo y forma con la presentaci贸n del Informe de Impacto Ambiental requerido por la Ley Nacional 24.585. A pesar de esto, el Gobierno catamarque帽o habilit贸 a la empresa a operar.

Existen decenas de informes de organismos nacionales y provinciales sobre las consecuencias ambientales y contaminantes que gener贸 Alumbrera en la zona. Existen desde 1999, en la justicia federal, 11 causas abiertas sin sentencia definitiva por contaminaci贸n, infracci贸n a la ley nacional 24.051, da帽os y perjuicios, cobros indebidos y estafa al Estado Nacional por ocultamiento de ganancias. Aunque se consult贸, no se pudo obtener informaci贸n oficial del Ministerio de Miner铆a de Catamarca al respecto.

A煤n as铆, hubo al menos una victoria judicial contra la minera: en 2019, la Corte Suprema de Justicia de Tucum谩n fall贸 de forma un谩nime contra La Alumbrera por un juicio que hab铆a empezado 10 a帽os antes por da帽os y perjuicios.

En este contexto, Leandro G贸mez, de FARN, explic贸: 鈥淟os proyectos mineros son evaluados de manera independiente cuando muchas veces se desarrollan en una misma regi贸n o dependen de una misma cuenca h铆drica. Si nos enfocamos en el agua, una de las grandes problem谩ticas que existen es la ausencia de una foto del hoy. No hay informaci贸n suficiente, objetiva, clara sobre cu谩l es la situaci贸n en t茅rminos ambientales de biodiversidad y de agua鈥.

Don V铆ctor. Fotos: Marianela Gamboa.

El investigador explica que los informes son realizados por las propias mineras, que son la parte interesada, 鈥測 que son estudios condicionados, poco claros. Esa es la 煤nica informaci贸n con la que cuentan los Estados provinciales al momento de autorizar o no un proyecto鈥.

鈥淒esde los sectores mineros pueden promocionar ciertas metodolog铆as o avances de reutilizaci贸n de agua para la reinyecci贸n de agua y distintas cuestiones. Nosotros desde FARN consideramos que no hay una actividad minera a gran escala que se pueda desarrollar de una manera sostenible o sustentable. Muchas veces esta actividad聽 no s贸lo utiliza sustancias contaminantes, sino que tambi茅n est谩 vinculada a pr谩cticas violatorias de derechos humanos鈥, resalta.

Santiago Machado, como coordinador general del Informe Sombra, elaborado en 2017 con eje en las consecuencias ambientales de la Alumbrera y otros proyectos extractivos de Glencore, se refiri贸 a lo econ贸mico: 鈥淗asta 2015 Alumbrera pag贸 cerca de 525 millones de d贸lares a la Argentina, de los cuales solo 16,5 millones fueron para Catamarca. La escasa renta minera que obtiene el pa铆s, y en especial la provincia, es fruto de los marcos legales y fiscales de baja imposici贸n鈥. 鈥淟a megaminer铆a no genera trabajo. Antes ganaban much铆simo los pocos que acced铆an, ahora no鈥, agrega.

La lucha contin煤a

A tres a帽os del cese de la explotaci贸n, y sin la licencia social operativa de las comunidades ind铆genas ni de las asambleas locales ambientalistas, Bajo La Alumbrera se prepara para ser el esqueleto que albergar谩 a Minera Agua Rica/Alumbrera (MARA). Este proyecto integra el yacimiento Agua Rica -a 17 kil贸metros de Andalgal谩, al norte de la provincia- con la infraestructura ya existente.

Es por esto que -seg煤n confirmaron desde la Justicia Federal- Alumbrera sigue bombeando el agua desde Campo El Arenal, aunque ya haya dejado de extraer el mineral: el objetivo es conservar el ducto para que MARA lo pueda utilizar. La lucha actual incluye la defensa de glaciares ubicados en la cima de esas sierras, cuyos r铆os abastecen a la poblaci贸n.

Con respecto a este proyecto, la Comisi贸n de Expertos de la Universidad Nacional de Tucum谩n public贸 un informe este a帽o. Entre las sugerencias, destacan dos cuestiones. La principal es que hay 鈥渦n profundo desconocimiento聽 en la comunidad en general de los contratos, responsabilidades emergentes y datos concluyentes relativos a la tem谩tica ambiental y sanitaria鈥.

Por otro lado, consideran prioritario 鈥渁bordar el estudio del estado actual e hist贸rico del uso y la calidad de agua en las cuencas involucradas por las actividades mineras Alumbrera y Mara pues representa el componente ambiental m谩s sensible鈥.

Campo Arenal. Fotos: Marianela Gamboa.

Vulnerados

En el plano internacional, Argentina adhiri贸 y ratific贸 el Convenio 169 (C169) de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaraci贸n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind铆genas (DNUDPI). El primero, en referencia a las actividades extractivas, se帽ala que los gobiernos deber谩n establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a los pueblos interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos ser铆an perjudicados鈥.

La DNUDPI, por su parte, establece el derecho a la autodeterminaci贸n de los pueblos ind铆genas. Reconoce su derecho a determinar c贸mo usar sus tierras y territorio. Adem谩s, establece la obligatoriedad de los Estados de obtener el consentimiento previo, libre e informado para todo proyecto que afecte sus territorios u otros recursos. Esto significa que no posee car谩cter definitivo. Un consentimiento puede ser quitado y tampoco debe mediar coacci贸n, coerci贸n ni manipulaci贸n para obtenerse.

La Pachamama o 鈥渕adre tierra鈥 es sin贸nimo de vida, una deidad a la que la mayor铆a de las comunidades ind铆genas de Latinoam茅rica veneran. Pero para Milagros es mucho m谩s. 

鈥淪iempre la definieron como una mujer pero para m铆 es ver un p谩jaro que vuela, es el pasto, la tierra. Todo eso es y nosotros somos como piojitos en su cabeza. Si es seco es tierra, si es blanco es nube, si es azul es mar, si es verde es planta. Comunicarse con ella es hermoso porque al dar gracias, ella nos devuelve. Se siente paz, los dolores se calman. Todo lo que nos inquieta, pasa. A veces uno se inspira y encuentra soluci贸n鈥, dice la mujer.

Adela con sus plantas y Guillermina con su caja coinciden. Las tres, le piden cada d铆a que las proteja.  

* Esta historia forma parte de 鈥淭erritorios y Resistencias鈥 la investigaci贸n federal y colaborativa de Chicas Poderosas Argentina, que fue realizada entre octubre y diciembre del a帽o 2021.

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