芦Los bienes naturales siempre fueron una espada de Damocles que justific贸 golpes de Estado禄

馃尡 En la semana de la Memoria, hablamos con Ana Clara Castillo y Mercedes Pombo acerca del v铆nculo entre las luchas ambientales y los derechos humanos: 鈥淣uestra regi贸n es la m谩s peligrosa para defensores ambientales".

Fotos: Alejandra Bona

Ana Clara Castillo forma parte de la Multisectorial Humedales, la red de j贸venes en conservaci贸n desde la cual protegen la naturaleza de diversos ecosistemas, y es guardaparque de la Administraci贸n Nacional de Parques Nacionales. Para Ana, 鈥somos naturaleza, esto hace referencia a que todo lo que desarrolla en nuestro entorno es parte nuestra, nos afecta y conforma nuestra identidad. El ambiente es ese campo de relaciones en el que desarrollamos nuestra vida y, por lo cual, se encuentra en constante tensi贸n. En ese sentido, conservar el ambiente tiene una estrecha relaci贸n con los derechos humanos禄. 

Por su parte, Mercedes Pombo, estudiante de filosof铆a y referenta de la organizaci贸n J贸venes por el Clima, plantea: 鈥淓l aumento en la intensidad y frecuencia de fen贸menos clim谩ticos extremos, una de las consecuencias m谩s anunciadas del cambio clim谩tico, profundiza todas las desigualdades preexistentes y repercute de manera directa en nuestros derechos humanos m谩s fundamentales鈥. M谩s a煤n, considera que 鈥渓as cat谩strofes clim谩ticas como olas de calor, inundaciones, sequ铆as, e incendios son tambi茅n cat谩strofes sociales que traen aparejadas problem谩ticas complejas como escasez de recursos y crisis de refugiados. La lucha contra el cambio clim谩tico es la lucha por el derecho a un ambiente sano, un presente digno y un futuro posible鈥. Por su parte, la guardaparque dice que hay muchos derechos que tienen estrecha vinculaci贸n con el ambiente, pero que hoy en d铆a no est谩n en agenda. 鈥淓l que m谩s se escucha 煤ltimamente es el derecho al ambiente sano, pero tambi茅n tenemos derecho a acceder al agua pura, a la identidad y la educaci贸n ambiental. M谩s a煤n, nuestros pueblos originarios tienen derecho a una educaci贸n con sus lenguas y conocimientos integrados. 驴Cu谩ntas de estas cosas se cumplen?鈥. 

Tanto Mercedes como Ana consideran que el acuerdo de Escaz煤, con su reciente ratificaci贸n, es un salto fundamental para las garant铆as de las y los defensores ambientales. Mercedes dice que 鈥渆l acuerdo de Escaz煤, adem谩s de ser el primer tratado para Am茅rica Latina y el Caribe que aborda la problem谩tica ambiental desde una perspectiva de derechos humanos y que vela por el acceso a la informaci贸n, a la participaci贸n y a la justicia de la ciudadan铆a, busca dar respuesta a una problem谩tica acuciante de que nuestra regi贸n es la m谩s peligrosa del mundo para defensores ambientales鈥. Por su parte, Ana Clara complementa: 鈥渢enemos derecho a acceder a la informaci贸n clara, concisa y precisa, a crear los espacios de participaci贸n ciudadana donde se responda a las preocupaciones que tenemos sobre nuestras vidas, qu茅 comemos, c贸mo se usan nuestros territorios, qu茅 bienes naturales salen de ellos. Y, sobre todo, tenemos derecho a la justicia ambiental, ya que hay muchos delitos ambientales en los cuales no hay asistencia por parte del Estado鈥.

En particular, este debate es central para nuestra regi贸n. Tenemos el triste r茅cord de ser la zona m谩s peligrosa del mundo para las y los defensores ambientales. La integrante de la red de j贸venes en conservaci贸n plantea que 鈥渆s fundamental hablar de ambiente y derechos humanos en este sistema, donde unos pocos buscan acumular cada vez m谩s ganancias a costa de nuestros territorios y nuestras vidas. Hay que poner el foco en la vida, humana y no humana, para repensar los sistemas en los que vivimos鈥. M谩s a煤n, dice que el acuerdo de Escaz煤 鈥減one sobre la mesa todos los asesinatos a los defensores ambientales y territoriales. Hay casos ic贸nicos en la regi贸n, como el de Rafael Nahuel, asesinado en el lago Mascardi por defender sus territorios. Pero tambi茅n podemos nombrar el reciente caso de Andalgal谩, donde hubo represi贸n y varios detenidos; si bien no hubo asesinatos, hubo una clara violaci贸n a los derechos humanos鈥.

Foto: Greenpeace

Para cerrar, Ana Clara postula la necesidad de crear una 鈥渄emocracia ambiental, donde las tomas de decisiones sean compartidas para que los territorios no sean zonas de sacrificio y la ciudadan铆a pueda saber qu茅 pasa en sus territorios. Es necesario proteger la pr谩ctica ciudadana que se moviliza en rechazo a determinados procesos extractivistas, y nosotres, como defensores del ambiente, tengamos un Estado que pueda proteger nuestro derecho humano a reclamar que no contaminen nuestras aguas, no exploten nuestras monta帽as y que todes accedan a una alimentaci贸n sana鈥. Por su parte, la referente de J贸venes por el Clima concluye: 鈥渓os bienes naturales de Latinoam茅rica siempre fueron una espada de Damocles que justific贸 genocidios, golpes de Estado y desestabilizaci贸n econ贸mica. La persecuci贸n y asesinato de Berta C谩ceres, Chico M茅ndez y tantos otros defensores ambientales es indisociable de esta b煤squeda de control y avance permanente de sectores de poder concentrado sobre nuestros bienes comunes naturales, tanto a nivel nacional como a nivel geopol铆tico鈥.

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