«Para abordar las violencias, es fundamental reconocerlas»

⚽ La reciente detención de dos entrenadores del Club Argentino de Quilmes, acusados de "abuso sexual agravado", revela que estos casos son habituales en las instituciones deportivas. El problema de las relaciones de poder y las discusiones que se vienen dando al calor del avance de los feminismos.

El viernes 18 de marzo, la Policía Bonaerense detuvo a los dos entrenadores de las categorías sub-14 y sub-16 de fútbol femenino del Club Atlético Argentino de Quilmes, acusados de abusar sexualmente a jugadoras menores de edad que integraban los equipos que dirigían. Lejos de ser una excepción, estas prácticas resultan habituales dentro de los clubes argentinos: en noviembre del año pasado, el entrenador de Deportivo Español fue procesado por violar a una de sus alumnas de 15 años. «En torno al fútbol se viene dando un movimiento de mujeres y feminismos muy fuerte con mucho crecimiento en los últimos años. Eso ha permitido visibilizar situaciones que antes eran entendidas como naturales o normales, y pensarlas en términos de violencias», explicó a El Grito del Sur Julia Hang, docente de la Diplomatura en Género y Deporte de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

Los chats de whatsapp que se difundieron son elocuentes: Omar y Diego Giménez (padre e hijo), quienes estaban a cargo de los equipos femeninos de Argentino de Quilmes, le decían a una futbolista «estás más buena q comer dulce de leche con la cuchara». Ambos entrenadores fueron desplazados de sus cargos apenas se conoció la noticia y ahora están en manos de la policía. La causa que investiga su accionar está caratulada como «abuso sexual agravado y grooming». 

El caso vuelve a poner en cuestión las posiciones de poder al interior de las instituciones deportivas, no solo en el fútbol sino también en otras disciplinas. «Cuando hay relaciones muy desiguales de poder, como ocurre entre una joven deportista y un entrenador, existen mayores posibilidades de que ocurran prácticas de abuso. Allí aparece en el centro la cuestión del consentimiento: ¿cómo es posible decir que no a la persona que después va a elegir si yo juego o no el partido? La persona de la cual depende mi carrera futbolística», señaló Hang. «El fútbol femenino es un ámbito muy desigual, además atravesado por cuestiones de clase. Muchas veces se trata de jugadoras que vienen de sectores sociales desfavorecidos. Además se está dando algo novedoso en el ámbito femenino a partir de la profesionalización, que es la búsqueda de poder vivir del fútbol», agregó la especialista. 

La Policía Bonaerense detuvo a los dos entrenadores de las categorías sub-14 y sub-16 de fútbol femenino del Club Atlético Argentino de Quilmes, acusados de abusar sexualmente a jugadoras menores de edad.

Desde Argentino de Quilmes decidieron prohibir la entrada al club a los acusados y se mostraron a disposición de las víctimas, aunque plantearon que el hecho resultó imprevisto: «Nos chocamos con una circunstancia que no esperábamos». Es decir, nuevamente los clubes llegan tarde para evitar este tipo de hechos. «Es fundamental que los clubes puedan abordar estas situaciones de un modo responsable y serio. Para abordar las violencias, es importantísimo reconocerlas. No se puede abordar aquello que se desconoce como un problema. La violencia no es únicamente física, que es la más visible, sino que hay un montón de violencias estructurales que se arraigan en lo que llamamos estereotipos de género: sexual, psicológica y simbólica», planteó Hang.

La profesora de la Diplomatura en Género y Deporte (FSOC-UBA) resaltó la importancia de los «espacios de género» para reducir los casos de abusos, maltratos y violencia al interior de los clubes. «Los protocolos de acción institucionales para prevenir y abordar la violencia de género son una herramienta importante. Éstos nacen de procesos de discusiones donde participan dirigentes, entrenadores, socios y socias, deportistas, etc. Lo que sucede ahora es que estas violencias se empiezan a ver y visibilizar, entonces las víctimas piden a los clubes que las aborden. No hay que pensar solo en sanciones, sino trabajar fuertemente en la prevención», concluyó Julia Hang.

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Sebastián Furlong

Estudié en la UBA, pero el adn de periodista lo construí pateando la calle. Sigo la agenda popular y analizo la política todos los días para aportar al quehacer colectivo. Recorrí una partecita de Latinoamérica y en Madrid toqué el cielo con las manos.