Elecciones en Macondo: ¿el fin del uribismo en Colombia?

🇨🇴 Por primera vez en la historia reciente de Colombia, no hay ningún uribista en el ballotage. A poco más de una semana de los comicios, Petro y Hernández definen quién será el futuro mandatario del país.

El domingo 29 de mayo se realizaron las elecciones presidenciales en Colombia, que en la previa tenían como favorito al candidato del Pacto Histórico (PH), Gustavo Petro, quien se había propuesto “el cambio en primera”, una estrategia para imponerse sin la necesidad de llegar al ballotage.

Finalmente, si bien Petro obtuvo una buena votación (40.32%), no le alcanzó para quedarse con la presidencia. Pero lo que asombró a muchos que veían de lejos las elecciones fue el paso a segunda vuelta del candidato Rodolfo Hernández (28,5%), empresario y ex alcalde de Bucaramanga que ganó notoriedad pública en estas elecciones bajo la figura de “viejito pero sabroso”.

Los candidatos

Este nuevo escenario pone al candidato de izquierda en aprietos, pues pasó de representar el cambio y el antiuribismo a transformarse en el candidato que “polariza”, lo que implica que tiene un fuerte voto “anti- Petro”. Por su parte, la derecha está replicando la estrategia de Perú y Chile, instalando el viejo pero no menos efectivo escenario de “con Petro nos vamos a volver Venezuela”, y aunque el candidato de izquierda se ha desmarcado de mil maneras de este fetiche (buscando acercarse a los “nuevos progresismos” de Argentina, Chile y México), aún le resulta muy complicado desligarse de su paso por el grupo guerrillero M-19, considerado para muchos colombianos como organización «terrorista”.

Para buscar suavizar su imagen de exguerrillero comunista, Petro ha buscado alianzas en partidos y con personalidades liberales que de a poco se van sumando a su campaña. El gran reto fue sumar a Coalición Esperanza del excandidato Sergio Fajardo, quien finalmente llamó a sus votantes a la libertad de votar por quienes prefieran pero acompañado de un sugestivo “yo nunca votaré por Petro”.

Por el otro lado, Rodolfo Hernández se ha convertido en el gran interrogante para quienes no viven en Colombia. Denominado “el Trump colombiano”, se hizo conocido por sus polémicas entrevistas y sus videos de TikTok. El que se abre es tal vez el escenario menos favorable para el Pacto Histórico, pues Hernández no es identificado como uribista, ni como referente de derecha, sino como un populista/nacionalista con una única bandera, el “fin de la corrupción”, que lo ha posicionado como “lo distinto” a los políticos tradicionales.

“El ingeniero”, como es conocido Hernández, no ha necesitado hacer alianzas para crecer en intención de votos, pues se enfrenta con el “monstruo comunista”, al cual se le debe hacer frente. Paradójicamente, este ex alcalde de Bucaramanga de 77 años ha tenido una postura más complaciente de lo esperado respecto a su futuro vínculo con Venezuela, afirmando que reestablecería relaciones con este país en caso de llegar a la presidencia. Asimismo, en los últimos tiempos se ha mostrado a favor del acuerdo de paz en Colombia y de su consecuente implementación.

Las vices

Un espacio aparte ameritan las candidatas a la vicepresidencia de las dos listas, ambas afrocolombianas, pero de tendencia política y de vida muy distintas. Por un lado, Francia Márquez con su “vivir sabroso”, dirigenta afrocolombiana, defensora de la tierra, feminista, proaborto y quien le ha sumado a Petro el voto y la confianza de algunos sectores que lo tildaban de â€œmachista”.

De la vereda de enfrente, Marlen Castillo, conservadora, católica, pro-vida, académica y vicerrectora de la corporación Universitaria Minuto de Dios “Uniminuto”, quien mantiene un perfil bajo pese al rol de relevancia que ocupa en la nómina presidencial.

Una segunda vuelta “sabrosa”

Para muchas personas, esta segunda vuelta significa el fin del uribismo: por primera vez en la historia reciente de Colombia no llega al ballotage ningún candidato vinculado directamente al expresidente Álvaro Uribe, lo cual genera que ya se considere una victoria frente a la tradición de derecha imperante en el país. Sin embargo, apenas se conocieron los resultados, Federico Gutiérrez (delfín uribista) dio su apoyo público al Ingeniero, lo que permite dudar de su derrota y más bien pensar una alianza entre ambos sectores.

Quedan dos semanas para las elecciones que definirán quién será el nuevo presidente de Colombia y la campaña se vuelve cada vez más intensa y sabrosa. Por un lado, el Pacto Histórico busca demostrar el “salto al vacío” que implicaría elegir a Hernández y la urgencia de un cambio pero responsable.

Por otro lado, Hernández trata de deslindar con todos los estigmas puestos sobre su persona: machista, improvisado, corrupto, uribista. Además, con una postura bastante inusual, no brinda declaraciones ni participa en los debates que tradicionalmente se hacen para conocer el programa de los candidatos, a los que el ingeniero ha calificado de “política tradicional y gasto innecesario”.

Quedan pocos días y que corran las apuestas para saber el giro que tomará Colombia los próximos años.

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