El Mercado Central y la otra realidad de los precios

🥬 En otra semana súper caliente marcada por el aumento del dólar y la inflación, El Grito del Sur recorrió la Feria Minorista del Mercado Central para hablar con comerciantes y clientes sobre la evolución de los precios. ¿Cómo están las cosas en el famoso centro comercializador de Tapiales?

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Son las 12 del mediodía, pero en el área de venta mayorista del Mercado Central no queda casi nadie. Trabajo madrugador como pocos, la mayoría ya partió hacia otros rumbos. Mientras tanto, los pabellones lucen cerrados y son pocos los cajones de verdura que restan cargar. «Acá arrancamos a las 3 de la mañana», explica en forma amable uno de los laburantes y señala la dirección donde se ubica la Feria Minorista, cuyos horarios son más parecidos a los de un comercio barrial.

Hacia allí se dirige este cronista, en la vorágine de otra semana súper caliente con el aumento del dólar blue y una incesante inflación que el Gobierno no logra frenar. Durante las 24 horas del día, el cacareo de los medios masivos de comunicación da sustento a nuevas remarcaciones -con un fuerte impacto especialmente en alimentos- y hasta fantasea con el pronóstico de una hiperinflación. Pero, ¿qué sucede en el famoso centro comercializador de Tapiales? ¿Hay tal crisis o no?

Es lunes y los pasillos de la Feria Minorista del Mercado Central no están llenos, más bien todo lo contrario. El techo circular, de imponente altura, contiene dos líneas que se dirigen en sentido contrario y se asemejan a las vías de un ferrocarril. A pesar de la tranquilidad reinante, un carnicero se excusa de brindar declaraciones. «Tengo que pedir permiso a la administración», aclara. Aquel es uno de los latiguillos más escuchados, retumbando en varias ocasiones como el argumento perfecto para evitar hablar de precios e inflación, como si se tratara de una reacción de tipo anti-persecuta

Precios y dólar

Lejos del clima especulativo que se vive en otros ámbitos, el Mercado Central exhibe cierta estabilidad en los precios. No obstante, varios cortes de carne ya superan los mil pesos el kilo. «Afuera aumentó todo, pero acá dentro de todo se mantienen los precios», resume a este medio Magalí, quien trabaja hace 11 años en la carnicería «La Economía». 

En las últimas semanas, el impacto inflacionario no fue tanto en las carnes sino en las harinas y verduras. También el papel higiénico está más caro. Hay otros productos en stock que al momento de renovarse sufrirán remarcaciones. «Recibimos con miedo el aumento del dólar y la gente también está un poco asustada», reconoce la carnicera.

En las últimas semanas, el impacto inflacionario no fue tanto en las carnes sino en las harinas y verduras.

Hugo, que trabaja como changador en el Pabellón 5 del Mercado y anda buscando alguna oferta, asegura que «acá hay precios más baratos». Como vive en Florencio Varela, no suele hacer compras «grandes» pero conserva optimismo respecto a la situación actual: «La inflación preocupa, pero yo creo que va a haber mejoras. Hay muchas cosas que se dicen, como el desabastecimiento, que no son verdad», explica.

Sobrevivir a la angustia

Un hombre cuarentón detiene su bicicleta frente a otra carnicería, que porta un cartel luminoso gigante con el anuncio de «costillita de cerdo» ($2100 x 3kg). Su pequeña hija señala el comercio con el dedo, pero finalmente siguen de largo. Pocos metros más adelante aparece la zona de frutas y verduras. Ésta es la parte más concurrida e inclusive la más pintoresca. Allí destaca un mural que une a una mujer indígena con la producción agrícola, acompañados de un sol radiante. 

Las ofertas son variadas y tentadoras, pero casi nada se vende por menos de dos kilos. Tomate 100 pesos, manzana 200 y banana 250. Quienes van aprovechan para comprar en cantidad. «Venimos cada vez que tenemos un evento grande, nuestro rubro es el catering. Los precios se mantuvieron igual en los últimos 20 días», comentan a El Grito del Sur Sergio y Marcela, quienes viven en Lanús pero acuden con frecuencia a la Feria Minorista.

Un hombre cuarentón detiene su bicicleta frente a otra carnicería, que porta un cartel luminoso gigante con el anuncio de «costillita de cerdo» ($2100 x 3kg). Su pequeña hija señala el comercio con el dedo, pero finalmente siguen de largo.

En este sector, un condicionante son los factores estacionales (climáticos): esta semana, desde el propio Mercado Central se encargaron de aclarar que el precio de la cebolla “viene levemente en alza” debido que hasta agosto no habrá ingresos de las producciones de Santiago del Estero en su variedad de tipo valencianita.

Nadie lo dice en voz alta, pero indirectamente se apunta contra los grandes supermercados: allí reside la lógica especulativa que afecta los bolsillos de tantas familias. Masificar la estrategia “del productor al consumidor” y la apertura de mercados barriales con precios populares, resulta una alternativa posible en medio de tanta incertidumbre y tendencias inflacionarias. “La expectativa es que el pueblo tenga plata, sino no gasta. La mano está difícil porque hay hambre”, concluye Martín, paciente vendedor de batatas y zanahorias cuyo horizonte es seguir adelante sin dar paso a la resignación.

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Sebastián Furlong

Estudié en la UBA, pero el adn de periodista lo construí pateando la calle. Sigo la agenda popular y analizo la política todos los días para aportar al quehacer colectivo. Recorrí una partecita de Latinoamérica y en Madrid toqué el cielo con las manos.