La destrucción no para

💰 La ONG Basta de Demoler presentó en forma actualizada un mapa de demoliciones de edificios históricos en la Ciudad de Buenos Aires. "Está desapareciendo la capa histórica, en especial lo que va de 1880 a 1940", denunció uno de sus integrantes.

En la Ciudad de Buenos Aires, la demolición de edificios antiguos para ser reemplazados por construcciones modernas es moneda corriente. Lejos de resolver el déficit habitacional, esta política ha profundizado las dificultades para acceder a una vivienda propia y ha encarecido el precio de los alquileres, multiplicando además el número de inquilinos e inquilinas. El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, decidió utilizar este año el eslogan «La transformación no para» para ensalzar la especulación inmobiliaria que caracteriza a la metrópolis porteña, pero para muchas organizaciones vecinales aplica mejor el término «destrucción» a la hora de definir este fenómeno. Es lo que observan cada vez que una grúa tira abajo el patrimonio arquitectónico porteño sin previo aviso ni consulta a los vecinos.

En ese marco, la ONG Basta de Demoler (BdD) -nacida en el año 2007, el mismo año de la asunción de Mauricio Macri como jefe de Gobierno- presentó en forma actualizada un mapa de demoliciones de edificios históricos. «El mapa fue realizado entre varios voluntarios, destacándose la coordinación de Rodrigo Ruiz Ciancia. Pasamos la información que nos llegó de denuncias a un mapa de Google Maps y quisimos mostrar cómo desaparece la capa histórica de Buenos Aires, en especial lo que va de 1880 a 1940. Es la ciudad del centenario, de las vanguardias arquitectónicas del Art Nouveau y otros estilos», señaló a El Grito del Sur Mauro Sbarbati, integrante de BdD.

El mapa es francamente ilustrativo: el avance inmobiliario hizo estragos al punto tal de no exhibir fuertes diferencias entre norte y sur de la Ciudad. La única excepción es yendo hacia el oeste, puesto que barrios como Villa del Parque, Monte Castro y Floresta aún conservan su ADN de construcciones bajas. Allí el tiempo transcurre a otra velocidad, a diferencia de Belgrano, Recoleta y el centro porteño que viven de demolición en demolición. «El problema es que el Código de Planeamiento Urbano permite construir cada vez más hacia arriba. Como hacer dos o tres pisos no es rentable, siempre les conviene construir 7 o 14 pisos en las calles y avenidas respectivamente. ¿Qué le generó eso a Caballito, Recoleta, Congreso y el centro porteño? Hay muchos otros barrios que empiezan a correr la misma suerte y eso no se traduce en beneficios comunes porque el déficit habitacional es cada vez mayor», planteó Sbarbati.

El mapa es ilustrativo: el avance inmobiliario hizo estragos al punto tal de no exhibir fuertes diferencias entre norte y sur de la Ciudad.

Desde Basta de Demoler vienen relevando el antes y el después de una gran cantidad de edificios que se han convertido en torres. El cambio es significativo en todos los casos y buscan impedirlo. «No es basta de construir, sino basta de demoler. Lo que sucede es que hay muchos lugares importantes que se están perdiendo y no se recuperan», destacó el integrante de BdD. Apenas dos semanas atrás, lograron una importante victoria parcial junto al Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC): el Tribunal Superior de Justicia porteño decidió rechazar los recursos planteados por el GCBA y la empresa TGLT y convalidó la sentencia que declaró que la obra del Astor San Telmo (más conocido como «el mamotreto» por su altura aproximada de 30 metros, en una zona donde solo se permiten 22 metros de altura sobre la Avenida Caseros y 13 metros sobre Bolívar) viola la normativa urbanística y que, por lo tanto, debe readecuar su proyecto.

Para el GCBA, proteger los bienes patrimoniales no es prioridad. El Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP) seleccionó tiempo atrás apenas 18.500 inmuebles de un universo de 141 mil anteriores al año 1941, lo que representa apenas el 13 por ciento del total. «Por suerte los barrios están cada vez más movilizados y las diferentes asociaciones vecinales hemos formado una red de organizaciones barriales. Queremos discutir estos temas en la Legislatura», exigió Sbarbati. «Le pedimos al GCBA que haga un catálogo definitivo con todos los edificios. Los edificios sin proteger van al desguace y la mayoría nos enteramos cuando el edificio ya está a punto de demolerse. Ahí está la trampa», concluyó.

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Sebastián Furlong

Estudié en la UBA, pero el adn de periodista lo construí pateando la calle. Sigo la agenda popular y analizo la política todos los días para aportar al quehacer colectivo. Recorrí una partecita de Latinoamérica y en Madrid toqué el cielo con las manos.