«El Salario Básico Universal es una medida feminista»

👩 El Grito del Sur habló con la secretaria adjunta de la UTEP y vocera del Frente Darío Santillán sobre los planes sociales, las tareas de cuidado y la violencia de género en los barrios.

Firme, decidida y sincera suena la voz de Dina Sánchez desde el otro lado del teléfono. Es una de las caras visibles de los movimientos sociales que no se queda en la repetición de frases trilladas y busca incomodar con sus declaraciones. Vocera del Frente Darío Santillán y secretaria adjunta de la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), Dina sabe lo que es pasar tiempos difíciles y entiende que la coyuntura áspera se prolonga en los barrios desde hace años. En esa atmósfera caldeada son las mujeres y femineidades las encargadas de parar la olla y soportar los vaivenes en la economía cotidiana y la post-pandemia. Salario básico universal, tareas de cuidado y planes sociales en una entrevista en profundidad con la militante, lejos del discurso «casette».

¿Cuál es el rol que están desempeñando las mujeres de los barrios en la post-pandemia?

La pandemia fue un antes y un después, no solo por las pérdidas que nos ha dejado, sino también porque puso sobre la mesa discusiones que antes eran invisibilizadas o no se les daba el peso suficiente. En este momento, las compañeras entendieron que el trabajo que se viene realizando desde todos los espacios que ocupan no es anecdótico sino que las mujeres están siendo la cara visible del sector. Pienso tanto en las cooperativas, como en los merenderos y hasta en los puestos institucionales con mujeres como Fernanda Miño, en la Secretaría de Integración Urbana o en Natalia Zaracho, diputada nacional. Esas compañeras son un orgullo y nos animan a seguir dando debates. 

En el plano político se habla de convertir los planes sociales en trabajo y ustedes denuncian que ese trabajo en la economía popular ya existe. ¿Cómo se materializa?

Fue muy chocante escuchar a gran parte de la dirigencia política y sindical hablar de los movimientos populares como si fueran algo transitorio. Nosotros hicimos hace mucho tiempo la reconversión de los planes en trabajo. Los mal llamados planes están convertidos en polos textiles, herrerías, espacios de gastronomía. Creo que, en vez de seguir hablando de la UTEP y los movimientos sociales, tenemos que empezar a poner el foco en la economía popular no organizada que lucha para no ser indigente en un país con más de 18 millones de personas pobres. Por otro lado, hay que entender que el mundo laboral ha cambiado y en Argentina hay trabajo porque la gente se lo inventa. Tenemos 7,5 millones de personas que se han anotado en el último bono del Gobierno. Esta población, aunque no tenga empleo formal, trabaja: la mujer que está en el tren vendiendo pañuelitos también es una trabajadora de la economía popular aunque no esté organizada. A la economía popular hay que dotarla de derechos y fortalecerla porque no es algo transitorio. No somos parte del problema, sino de la solución. 

Foto: Farco

¿Dirías que el Salario Básico Universal (SBU) es una medida feminista? ¿Por qué?

Yo creo que sí porque viene a reconocer inclusive los trabajos de cuidado dentro de las casas. Nosotras, desde la Secretaría de Mujeres y Diversidades de la UTEP, lo estamos reivindicando. Otra cosa que queremos romper con el SBU es la idea de los movimientos sociales como “intermediarios” que le sacan plata al Gobierno. Creo que la derecha, en compañía de los grandes medios hegemónicos, está fogoneando discursos que ponen en riesgo la democracia, eso es grave. 

En ese sentido, ¿qué pasa con la estigmatización de los movimientos sociales?

Cuando nos empezamos a separar y dejamos que los matices nos distancien pasan estas cosas. Tenemos que estar unidos porque hay una derecha que está avanzando muy fuerte y lo que los une, más allá de las estrategias que pueden cambiar, son los objetivos. Ellos buscan las libertades individuales y la preeminencia del mercado y ahí hay que ser muy hábiles. Nosotros conseguimos la emergencia social en un momento donde nos gobernaba la derecha, Por eso, si bien no nos representa al 100 por ciento éste es un gobierno que apoyamos y hay que tener mucha más inteligencia porque las cosas no se van a mejorar si cada uno se mira el ombligo.

¿Estás conforme con el papel del Gobierno? 

Hoy está claro que hay sectores que no nos quieren, inclusive en el sindicalismo. Yo creo que las diferencias que se están dando en la dirigencia política recaen sobre nuestro pueblo y hay mucha incerteza. Cuando uno tiene incertidumbre es muy difícil construir el futuro, por la inflación, por la pobreza, porque hoy te comprás una leche y mañana no sabés si vas a poder hacerlo y todo lo que está pasando. No es momento de pelear, sino de buscar un plan de acción para los que la venimos pasando mal desde hace mucho tiempo. Cuando vos te candidateas para ser político y en tu campaña decís una cosa, eso hay que materializarlo y llevarlo a la realidad. 

¿Cómo se hace para visibilizar las tareas de cuidado con los propios compañeros de la economía popular?

Nosotras en la pandemia avanzamos en formaciones para todo el sector de la economía popular y hemos instalado de manera unitaria la idea de que “eso que llaman amor es trabajo no pago”. También la lucha de la ola feminista se ve reflejada en las políticas públicas, como las licencias por paternidad que se han anunciado en el Plan Cuidar en Igualdad y los aportes por años de cuidado, el reconocimiento a las promotoras de género, a las promotoras de salud. Los debates dentro y fuera de los espacios militantes están fluyendo. Nuestro trabajo pone en el centro la vida y gracias a eso en los barrios la pandemia no fue tan tremenda. Esas discusiones se están dando, hay conquistas, algunas a cuenta gotas pero las hay y eso nos debería dar mucho orgullo.

Foto: Camila Parodi para Marcha

¿Cómo están trabajando para combatir la violencia de género en los barrios?

Esta problemática, lejos de retroceder, se agudizó en la pandemia. Sin embargo, hemos podido tejer muchas redes entre nosotras, inclusive con instituciones, gracias a estar unidas y entender que es un problema que nos concierne a todes. No es solamente hacia las mujeres, es un problema de la sociedad y la tenemos que llevar adelante así. En ese sentido, desde la UTEP estamos dando formaciones inclusive para las masculinidades y eso es bueno porque trae la incomodidad que te lleva al debate y a preguntarte por tus actitudes. Si nosotres queremos dar pelea a las situaciones de violencia tenemos que sentar a los varones y empezar a deconstruirlos desde la educación para no seguir reproduciendo ese machismo. Yo creo que estamos dando buenas peleas, aunque falte muchísimo, hay que seguir.

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Dalia Cybel

Soy curadora e historiadora del arte. Escribo y edito sobre géneros en El Grito del Sur. Tengo un newsletter con nombre de dibujito animado y una hija gata que se llama La Jefa
@orquidiarios