El Pueblo en la calle defiende la Democracia

馃 La masiva respuesta a la convocatoria de Plaza de Mayo, reeditada en las principales ciudades del pa铆s, cierra una coyuntura caracterizada por la ofensiva contra el campo popular. Pese a que el futuro inmediato es imprevisible, estos d铆as han fortalecido a Cristina y tambi茅n al gobierno nacional.

Despu茅s de haber estado este viernes en la Plaza, un acto multitudinario y pac铆fico, alegre y fervoroso, resulta un poco m谩s f谩cil escribir. No tenemos a煤n los datos que permitan esclarecer plenamente lo ocurrido en Recoleta, tampoco es f谩cil esperanzarse con una reacci贸n conjunta de la dirigencia pol铆tica, como exigir铆a la ocasi贸n: pese al repudio del atentado por muchos dirigentes opositores no faltaron quienes -como Patricia Bullrich- se olvidaron de la agresi贸n a Cristina para condenar el discurso apaciguador del Presidente. Finalmente, el PRO mostr贸 que el antiperonismo es m谩s fuerte que cualquier preocupaci贸n por las instituciones, retir谩ndose de la sesi贸n de Diputados.

La masiva respuesta a la convocatoria de Plaza de Mayo, reeditada en las principales ciudades del pa铆s, cierra una coyuntura caracterizada por la ofensiva contra el campo popular y la dificultad de nuestra parte para dar una respuesta unitaria y eficaz. Como en Semana Santa o en el repudio al 2 por 1, el pueblo sali贸 a la calle a defender la democracia y esta participaci贸n activa modifica en buena medida la situaci贸n pol铆tica. Se movilizaron todos los sectores del peronismo, los sindicatos, los movimientos sociales y el movimiento de Derechos Humanos, una base importante para buscar un consenso m谩s amplio que a铆sle a la minor铆a que ha declarado la guerra al movimiento popular.

Antes de que avance la investigaci贸n, resultar铆a arbitrario establecer relaciones precisas entre el criminal intento contra Cristina Kirchner y los discursos y actitudes de la oposici贸n. Es inevitable, sin embargo, considerar que la escalada de manifestaciones agresivas hacia la vicepresidenta y el gobierno nacional en los medios hegem贸nicos y en los actos del macrismo generan el contexto en el que se inscribe el intento de magnicidio. Basta recordar las espantosas afirmaciones de quienes desean verla muerta y afirman que s贸lo entonces estar谩n tranquilxs o las exhibiciones de bolsas funerarias con los nombres de dirigentes del FdT y de los organismos de Derechos Humanos en actos macristas, entre muchas otras actitudes igualmente agraviantes de Milei, Espert y otros. No es razonable equiparar estas graves agresiones de la oposici贸n con la beligerancia en la pol茅mica que se manifiesta en ciertos medios oficialistas. Aquellos exabruptos no aportan a ning煤n debate sino a la descalificaci贸n de un otro al que niegan legitimidad.

Fotos: Pedro Palacios

El aparatoso show del fiscal Luciani ya hab铆a enrarecido el clima pol铆tico. La inconsistente acusaci贸n no merec铆a el espacio que le concedieron los medios que auguraban la segura condena de Cristina y anunciaban sensacionales revelaciones que no se produjeron. A esta altura los impulsores del lawfare deben haber advertido que no fue un buen negocio acumular tantas causas contra la ex presidenta, cuando era previsible que muchas de ellas -como la del d贸lar futuro o el memorandum con Ir谩n – referidas a pol铆ticas p煤blicas no judiciables no avanzar铆an, como finalmente ocurri贸.

El mismo 谩nimo de golpear a Cristina y garantizar una condena mayor llev贸 a que en la causa de Vialidad Nacional se la acusara no s贸lo por supuestas estafas a la administraci贸n p煤blica sino tambi茅n por asociaci贸n il铆cita. Esta figura penal, ampliamente cuestionada, permit铆a el c谩lculo de la pena hasta los 12 a帽os que pidi贸 Luciani, pero era dif铆cil de sostener en esta ocasi贸n. La asociaci贸n il铆cita supone el agrupamiento de tres o m谩s personas con el fin de ejecutar delitos: es imaginable que los funcionarios p煤blicos cometan actos delictivos,  pero no lo es que un gobierno se haya constituido con esa exclusiva finalidad.

En el brillante alegato que no hab铆a podido pronunciar ante los jueces, Cristina sorprendi贸 a propios y extra帽os cuando dedic贸 buena parte de su exposici贸n a demostrar que las principales relaciones de Jos茅 L贸pez hab铆an sido con Nicol谩s Caputo y otros empresarios ligados al macrismo. No s贸lo mostr贸 qui茅nes hab铆an sido los principales beneficiarios de los negocios il铆citos del ex secretario de Obras P煤blicas, sino que hizo algo m谩s importante. Devel贸 el car谩cter estructural de la corrupci贸n en la obra p煤blica que atraviesa todos los gobiernos, abriendo de este modo caminos para una discusi贸n m谩s seria que la planteada hasta hoy.

El futuro inmediato es hoy imprevisible, porque se suma, adem谩s, el doble interrogante que se cierne sobre la gesti贸n de Massa: por la dificultad de controlar la inflaci贸n y obtener los d贸lares que buscar谩 en Estados Unidos y tambi茅n por la incomodidad que producen en un gobierno popular los fuertes recortes que han comenzado a aplicarse. De todos modos, estos d铆as han fortalecido a Cristina y tambi茅n al gobierno nacional. El ataque de quienes creyeron que podr铆an debilitar al peronismo y a su l铆der fue tan desmedido que sac贸 de su letargo a la dirigencia del FdT y moviliz贸 el principal capital pol铆tico peronista, la disposici贸n a movilizarse cuando la Patria y la Democracia peligran. Con el entusiasmo que nos deja la fortalecida unidad del Frente de Todxs, en una coyuntura que sigue siendo muy compleja, podremos ver un horizonte m谩s alentador para el 2023.

Fotos: Pedro Palacios

Basta imaginar la situaci贸n que se hubiera creado si el intento homicida hubiera logrado su prop贸sito para comprender que es necesario restablecer condiciones menos agresivas del debate pol铆tico. Puede entenderse que esto es lo que se reclama cuando se habla de paz social. Sin embargo, si es as铆 debe aclararse que no se postula la supresi贸n de los conflictos, componentes inescindibles de la misma idea de democracia. En un pa铆s con los actuales niveles de pobreza y desigualdad, no puede ser esa la consigna del campo popular. 

Dicho esto, aclaremos que son precisamente los sectores populares quienes necesitan m谩s que nadie la erradicaci贸n de los discursos de odio y la generaci贸n de condiciones menos hostiles para el debate en la sociedad: s贸lo en ese contexto puede pensarse en la ampliaci贸n del consenso social necesario para impulsar las pol铆ticas de crecimiento y redistribuci贸n del ingreso hacia los menos favorecidos. 鈥淓l odio afuera鈥 dec铆a imperativamente el documento le铆do en el acto de Plaza de Mayo y sin duda esta consigna es compartida por una gran mayor铆a. Avanzar por este camino no es, fundamentalmente, un tema del Derecho Penal. La sanci贸n en muchos pa铆ses europeos tanto al negacionismo como a la exaltaci贸n del nazismo no ha impedido el crecimiento de la ultraderecha en las 煤ltimas d茅cadas. M谩s que castigar, hoy la tarea es convencer, instalar con fuerza -es decir con simpat铆a y con afecto- los valores democr谩ticos de justicia social y solidaridad en una sociedad cada vez m谩s permeada por el individualismo neoliberal. 

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