Por una comunicación no machista para políticos varones

👨 En este artículo, el politólogo Adrián Lutvak se propone presentar algunas pautas generales para una comunicación con perspectiva de género para referentes políticos varones.

La agenda de género tiene mucha relevancia en la actualidad, tanto en Argentina como en todo el mundo. En nuestro país en particular se han logrado grandes conquistas en pocos años como la Ley de Matrimonio Igualitario, Ley de Identidad de Género, Ley Micaela, Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, Cupo laboral travesti-trans, entre otras. Todas estas leyes fueron resultado de un proceso masivo de organización, debate y lucha de millones de personas. El alcance de esta agenda en Argentina es tan importante, que -según un informe de IPSOS- el 73% de la población se ha declarado en 2021 a favor del matrimonio igualitario versus el 48% que había arrojado la misma medición en 2013, lo que implica que en estos ocho años la percepción positiva del matrimonio igualitario creció 25 puntos. Siguiendo con dicho informe, el 53% de la población se expresó alguna vez en contra de un acto de discriminación contra el colectivo LGTBQ+.

Sin embargo, en el último tiempo se desató una reacción conservadora, también mundial, que pone en cuestión todos estos avances, un movimiento que reproduce discursos y acciones violentas y de odio hacia las mujeres y personas LGTBIQ+. Estas fuerzas de ultraderecha identifican a las agendas de género como parte del status quo y son muy inteligentes en la utilización de las redes sociales, por lo que para contrarrestar estos discursos es necesaria la planificación y la creatividad.

Creo personalmente que, para no retroceder en estos aspectos y ser una sociedad más justa e igualitaria, los varones tenemos un rol y en particular los referentes políticos varones. Un aporte necesario para consolidar y reafirmar los avances conquistados tanto materiales como simbólicos. La comunicación política debe incorporar la dimensión de las masculinidades desde una perspectiva ética, para aportar a revertir y visibilizar las desigualdades y violencias de género. 

En este artículo me propongo presentar algunas pautas generales para una comunicación con perspectiva de género destinada a referentes varones, que acompañan líneas de trabajo ya iniciadas por referentas feministas y otros compañeros, con la guía ineludible del Instituto de Masculinidades para el Cambio Social. 

Las pautas no intentan ser un manual cerrado, todas las estrategias deben adaptarse en función del contexto donde se desarrolla el actor político, a su historia, ideología, extracción social y cultural. No existen recetas prefabricadas, pero las pautas aquí desarrolladas son aportes para repensar y desarrollar una estrategia de comunicación situada que incorpore esta perspectiva.

  • La política del siglo XXI tiene características diferentes a la política tradicional del siglo XX. La cercanía y la empatía de los referentes políticos es un elemento importante -y positivo- de la actualidad. El estereotipo de político tradicional del siglo pasado quedó obsoleto. La sensibilidad, el cuidado y la escucha como valores históricamente atribuidos a lo femenino son cada vez más ponderados en la opinión pública, ya no solo en mujeres. Incluso los políticos más cercanos al típico “macho alfa” hacen un esfuerzo por mostrarse cercanos, escuchando a la gente común y no solo hablando en espacios institucionales. El no opinar sobre todos los temas, saber correrse, ejercer el silencio y la humildad son acciones importantes para la construcción de un perfil público.
  • Entre los mandatos tradicionales de la masculinidad se destacan la virilidad, la fuerza, la racionalidad, el uso de la violencia, el ser proveedor y, obviamente, la heterosexualidad. Si un candidato o referente político repite todos y cada uno de estos valores está reproduciendo un estereotipo que es anticuado. No estoy planteando que cada político cambie radicalmente su personalidad de un día para el otro, sino un análisis crítico de los valores que se reproducen. Demostrar fuerza y templanza puede ser importante, sobre todo en tiempos de crisis pero: ¿Hay una sola forma de hacerlo? ¿Se puede mostrar racionalidad y liderazgo y, al mismo tiempo, sensibilidad y empatía?
  • Las imágenes hablan. Socialmente ya no se acepta o por lo menos generan un amplio rechazo las fotos de todos referentes políticos varones sin ninguna mujer. El cupo fotográfico no alcanza y no demuestra necesariamente una real transformación, pero es un indicador de una forma de hacer política que se está terminando. La cantidad de mujeres en una foto no es lo único que hay que tener en cuenta a la hora de pensar en las imágenes. Que el referente varón no esté mirando siempre el celular, que preste atención en particular a las mujeres, que demuestre afecto sin abusar y prestar atención a la postura corporal son otros elementos importantes.
  • El discurso y las palabras que se usan son fundamentales para la incorporación de la perspectiva de género. No es necesaria la adopción del lenguaje inclusivo para todos los referentes, eso sería forzado y probablemente contraproducente para muchos de ellos. De lo que se trata es de no hablar solamente en masculino, de incorporar el “los y las” en algunos momentos, de tener en la cabeza la tensión de que no se está hablando solamente con varones, que el masculino universal ya no va más, es menos efectivo y genera rechazo. También constituye un elemento a considerar que cuando se cita a otros referentes, autores o personas en general no hacer sólo referencia a otros varones.
  • Las metáforas son un elemento recurrente en el discurso político, son claves para explicar fenómenos complejos y para poder generar un mayor entendimiento de la población de los problemas políticos. Es muy común en referentes varones usar un exceso de metáforas futbolísticas o machistas en las cuales se reproducen estereotipos de género -como que el lugar de la mujer es la cocina-, incluso algunas con contenido homofóbico, o utilizar términos como “prostitución” para referirse a determinado acto político. No es adecuado que un político repita estas metáforas machistas, eso está totalmente fuera de época y contexto.
  • La agenda de masculinidades es un asunto político bastante vacante donde los varones referentes pueden hacer un aporte al debate y las políticas públicas. El reclamo por la ampliación de la licencia de paternidad (que en Argentina es solo de DOS DÍAS), la visibilización y la ampliación de las políticas para trabajar con varones que ejercieron violencia de género, las problemáticas de salud y salud mental de los varones, no suelen aparecer en la agenda pública y son algunos de los ejemplos donde un referente podría ocupar un lugar que está bastante vacante más allá de algunas excepciones.
  • Por último, cabe remarcar que la narrativa con perspectiva de género no puede ser algo impostado y exagerado. Que un referente varón que no tenía ningún tipo de acercamiento al tema de pronto se convierta en el primer feminista puede ser bastante perjudicial. La forma en que cada referente puede acercarse a estos temas tiene que ser orgánica, progresiva y situada. Pero quiero reivindicar que se puede hacer bien, que el contraejemplo de los que lo hacen de una manera forzada y generan rechazo no es la única opción.

En este artículo nombré algunas de las pautas para pensar una comunicación con perspectiva de género para referentes varones. Se trata de un tema con poco desarrollo tanto en términos académicos como políticos, pero al mismo tiempo existen cientos de experiencias de referentes y equipos que artesanalmente o intuitivamente lo están haciendo. En el mundo académico y de la comunicación política hay personas que venimos trabajando estos temas y creemos que llegó el momento de sistematizarlos, de hacerlos públicos, de ponerlos en debate y en cuestión, porque pueden significar elementos productivos para muchos referentes y, sobre todo, para repensar socialmente las representaciones políticas de las masculinidades y hacer un aporte a una sociedad más igualitaria.

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Adrian Lutvak

Licenciado en Ciencia Política UBA, Posgrado en Comunicación Política y Opinión Pública FLACSO. Consultor en Huella Digital.