Laberintos y escenarios posibles de la guerra Bullrich-Larreta

🧐 Frente a la imposibilidad de consenso y tras otra semana de acusaciones, se vislumbran tres escenarios posibles en la carrera electoral de los principales dirigentes del PRO que integran Juntos por el Cambio.

El origen de los enfrentamientos entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se remonta al año 2017, cuando la entonces ministra de Seguridad planteó críticas en la aplicación del protocolo antipiquete dentro de la Ciudad de Buenos Aires y ella dijo que sería «más estricta». Si bien hacia delante no se cortó el diálogo entre ambos, la relación ya no sería la misma: a finales de 2018, se produjo un nuevo cortocircuito que derivó en la renuncia de Martín Ocampo tras el fallido operativo de seguridad que terminó con la superfinal entre River Plate y Boca Juniors siendo trasladada a Madrid. Cabe destacar también que el complejo proceso de traspaso de la Policía Federal, en medio de una verborragia inusitada en las fuerzas allá por el año 2016, no se dio sin incesantes pases de facturas entre Ciudad y Nación.

«No me cruces más por la tele porque la próxima te rompo la cara. Conmigo no se jode, te lo aviso», le dijo una intimidante Patricia Bullrich al jefe de Gabinete de Horacio Rodríguez Larreta, Felipe Miguel. Si bien la imagen fue captada el martes 25 de octubre en la Rural durante la presentación del libro de Mauricio Macri «Para qué», recién se dio a conocer a comienzos de esta semana como muestra de que la interna en el PRO está más caldeada que nunca.

La disputa en las filas amarillas viene desde hace rato, pero se profundiza sin descanso desde los inicios de la administración de Alberto Fernández. La denominación de «halcones» y «palomas» surgió cuando éstas últimas -encarnadas en la figura de Horacio Rodríguez Larreta- compartían mesa junto al Presidente y al gobernador Axel Kicillof para delinear medidas sanitarias frente a la llegada de la pandemia, mientras que los primeros -con Mauricio Macri y Patricia Bullrich a la cabeza- cuestionaban la extensión de la cuarentena y la situación de «desastre económico» generada. 

Tras las elecciones de 2021, la presidenta del PRO decidió profundizar los lazos con el diputado ultraderechista Javier Milei y aún sueña con incorporarlo a su armado político. En cambio, el Jefe de Gobierno mira con buenos ojos una eventual fórmula presidencial que incluya un referente de la UCR -podría ser el gobernador jujeño Gerardo Morales- y abrió el juego para unas PASO porteñas con la participación del senador Martín Lousteau. Luego de dar un respaldo explícito a la precandidatura de Jorge Macri, Patricia Bullrich acusó a Larreta de «entregar la Ciudad» a Lousteau con vistas a fortalecer su candidatura presidencial.

La disputa en las filas amarillas viene desde hace rato, pero se profundiza sin descanso desde los inicios de la administración de Alberto Fernández.

Frente a la imposibilidad de consenso y con el fantasma de una eventual suspensión de las PASO (lo cual hoy por hoy es casi una utopía), se vislumbran tres escenarios posibles en la carrera electoral de los principales dirigentes del PRO que integran Juntos por el Cambio: 1) Que Mauricio Macri se baje de la contienda y avale una interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. En ese marco, ésta última recibiría la bendición del expresidente. 2) Que Mauricio Macri decida postularse como candidato presidencial -esto podría estar atado a lo que haga la actual vice Cristina Fernández- y sea desafiado en unas PASO por Larreta, quien contendría detrás a una parte importante de la estructura radical. Allí Bullrich acompañaría a Macri, pero por fuera de la boleta. 3) Macri vs. Larreta en las PASO presidenciales y Patricia Bullrich en la Ciudad o la Provincia. Esta jugada -que aún no se puede descartar- podría alterar los planes del Jefe de Gobierno, puesto que la imagen de la presidenta del PRO en la Ciudad de Buenos Aires es muy alta y allí no tendría inconvenientes para imponerse incluso en primera vuelta. En dicha posibilidad, Bullrich podría obtener el favor de sectores «libertarios» a costa de un mayor deterioro del vínculo PRO-UCR.

En su afán de diferenciarse de la lógica «dialoguista» de la cual se jacta Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich ha construido un perfil reivindicatorio de la mano dura y una épica bolsonarista que defiende el rol represivo de las Fuerzas Armadas. Algún desprevenido podría plantear que se trata de una estrategia para frenar la fuga de votos desde Juntos por el Cambio hacia Milei, pero en verdad esta última versión de Patricia viene desde los tiempos que ocupaba el sillón del Ministerio de Seguridad. «Todas las personas que están usurpando la calle tienen que tener causas», suele decir Bullrich en forma de ataque indirecto al GCBA. Esto es visto por los funcionarios larretistas como parte de un repertorio de «mezquindades políticas» y dichos funcionales al kirchnerismo, lo cual radicaliza aún más la postura intransigente de Bullrich.

A pesar de la confrontación al extremo que está viviendo JxC, el propio Larreta descartó una posible ruptura y planteó que «van a seguir unidos con todas las tensiones y diferentes visiones que pueda haber». En medio de la crisis del peronismo gobernante que hoy tiene tal vez en Cristina Fernández su única carta esperanzadora, lo que se está dirimiendo en el campo opositor es quién lidera el antikirchnerismo de los próximos años: si un sector derechista en el que confluyan algunos elementos democráticos, u otro en el que primen el neoliberalismo más salvaje y la reivindicación de las épocas más oscuras que vivió nuestra patria.

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Sebastián Furlong

Estudié en la UBA, pero el adn de periodista lo construí pateando la calle. Sigo la agenda popular y analizo la política todos los días para aportar al quehacer colectivo. Recorrí una partecita de Latinoamérica y en Madrid toqué el cielo con las manos.