Una ley para que las trabajadoras comunitarias tengan derechos

馃懇馃徑 La Universidad Popular de Barrios de Pie present贸 el informe "Cuidar es Trabajo", que indica que 4800 trabajadoras sostienen 523 espacios de cuidado sin sueldo ni derechos laborales en el AMBA. Qu茅 iniciativas hay para dar soluci贸n a esta problem谩tica.

La semana pasada se present贸 en el Congreso de la Naci贸n el informe 芦Cuidar Es Trabajo禄, realizado por la Universidad Popular de Barrios de Pie -integrante de la UTEP-, el cual arroj贸 que alrededor de 4800 trabajadoras sostienen 523 espacios de cuidado sin sueldo ni derechos laborales en la zona del AMBA. Para dar soluci贸n a este problema se present贸 tambi茅n el proyecto de ley de la diputada nacional del Frente de Todos Natalia Souto, el cual busca reconocer las tareas de cuidado que brindan esas trabajadoras.

鈥淓l proyecto busca visibilizar y reconocer el trabajo que hacen las compa帽eras, as铆 como mejorar la infraestructura porque el informe dice que el 90 por ciento de esas tareas se hacen en casas particulares. Y a la vez, el proyecto propone un relevamiento hecho por el Estado a nivel nacional para que esos datos permitan pensar en pol铆ticas p煤blicas鈥, dijo a El Grito del Sur la diputada Souto. 

Seg煤n el informe, el 78% de las personas que se dedican al cuidado comunitario son mujeres y un 3,9% mujeres trans de entre 18 y 45 a帽os. La mayor parte de ellas no tiene jubilaci贸n ni obra social y el 80% cobra el salario social complementario Potenciar Trabajo. 鈥淪e evidencia que la mitad de lxs trabajadorxs relevadxs tiene adem谩s un segundo empleo y cerca del 82% est谩n tambi茅n a cargo de las tareas dom茅sticas en su hogar鈥, indica.

鈥淨uienes se ponen al hombro la inmensa tarea de entramar las comunidades y aportar a la construcci贸n de condiciones de vida digna en nuestros barrios populares se encuentran en una situaci贸n de sobrecarga laboral y de falta de derechos sociales que las sit煤a en una condici贸n de subalternidad, relacionada con la condici贸n social, con su g茅nero y con su 谩mbito de desarrollo. Esto es, sin dudas, una forma de explicar la feminizaci贸n de la pobreza鈥, dice el texto.

Las trabajadoras comunitarias, contin煤a el relevamiento, asisten a 26.600 vecinos. La tarea central de los espacios es la asistencia alimentaria a trav茅s de ollas populares (87%), seguido por los apoyos escolares (33%). Pero estas actividades suceden en simult谩neo con: atenci贸n a situaciones de violencia de g茅nero; acompa帽amiento a personas en situaci贸n de consumos problem谩ticos; actividades y/o acompa帽amiento a jubilades y adultes mayores y cuidado comunitario de las infancias en general, entre otras.

El informe indica que la mayor铆a de los espacios son autogestivos y que 鈥渘o est谩n sostenidos o asistidos por organismos p煤blicos ni privados, y no poseen ning煤n tipo de reconocimiento oficial que les permita alcanzar alg煤n grado de formalidad鈥. 

鈥淓n l铆neas generales, 9 de cada 10 espacios dijeron no trabajar articuladamente con los gobiernos locales y s贸lo el 6,7% est谩 reconocido como instituci贸n o posee personer铆a jur铆dica. En contrapartida, la mayor铆a de los espacios se encuentran organizados dentro de un movimiento social (66,3%) formando parte de una red de acompa帽amiento y trabajo mancomunado que garantiza el funcionamiento diario. En menor medida, algunos espacios manifestaron pertenecer a una ONG (5%), a la Iglesia (3,4%), o funcionan de manera independiente (8,2)鈥. 

鈥淨ueremos que estos trabajadores tengan un reconocimiento econ贸mico que sea equivalente a un salario m铆nimo, vital y m贸vil -expres贸 Souto sobre el proyecto de ley de su autor铆a-. Incluimos a las trabajadoras de comedores y merenderos, pero enfocamos el debate de las tareas de cuidado comunitario, por eso nos referimos a todas las tareas que se desarrollan en los barrios y que no tienen reconocimiento social ni econ贸mico鈥.

La iniciativa de Souto es una de las casi 50 que se presentaron y ahora se encuentran en debate en comisiones en el Congreso de la Naci贸n. Uno de los m谩s conocidos es el proyecto que promueve La Garganta Poderosa, que propone la creaci贸n del Programa Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de Comedores Comunitarios, el cual consiste en reconocer y otorgar un salario m铆nimo, vital y m贸vil a les trabajadores de comedores y merenderos populares.

鈥淓s importante tratar estos proyectos porque hay tareas de cuidado, que en su mayor铆a son realizadas por mujeres, que generan un valor e ingresos que no son percibidos por estas mujeres -apunt贸 Souto-. Si cualquier persona tiene que pagar una ni帽era, eso tiene un valor. Estas trabajadoras lo hacen gratis y alguien se apropia de ese valor. En Am茅rica Latina, las tareas de cuidado comunitario representan entre un 15 y un 30% del PBI鈥.

La legisladora afirm贸 que la iniciativa, en la que trabajan hace dos a帽os, se origin贸 a partir de mesas de trabajo con organizaciones sociales, con representantes de la comunidad acad茅mica y del sector de la salud, todos ellos implicados en la problem谩tica. 鈥淓sto tiene que ver con la feminizaci贸n de la pobreza, la desigualdad. Queremos visibilizar la tem谩tica, pero dar una respuesta concreta que tiene que ver con generar inclusi贸n, igualdad y justicia social鈥, concluy贸.

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Ludmila Ferrer

Periodista y Licenciada en Comunicaci贸n Social (UBA). Escribe tambi茅n en P谩gina/12 y sigue m谩s podcasts de los que puede escuchar.