Argentina: de potencia atómica a importar gas de Brasil

⚛️ En el Día de la Energía Atómica, hablamos con Nicolás Malinovsky sobre la paralización de Atucha III, el rol de la energía nuclear en nuestro país y la mano visible de Estados Unidos para frenar la construcción de la planta.

Todos los 31 de mayo se celebra en nuestro país el Día de la Energía Atómica en conmemoración de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica, nacida en 1950 durante el gobierno del General Juan Domingo Perón y con la estratégica misión de desarrollar a la Argentina en este complejo y necesario campo.

Herencia de esta apuesta, en la actualidad contamos con tres centrales nucleares: Atucha I, Atucha II y Embalse, que utilizan uranio natural como material de fisión y agua pesada como moderador de neutrones y como refrigerante para su funcionamiento. Entre las tres aportan el 7% de la energía eléctrica a nivel nacional.

Durante muchos años, cientos de mitos proliferaron en torno a la energía atómica pero lo cierto es que se trata de una de las formas de generación energética más limpia, efectiva y potente. Para hablar del tema y de la importancia crucial del desarrollo de este sector en nuestro país, hablamos con Nicolás Malinovsky, ingeniero electricista y director del Observatorio de Energía, Ciencia y Tecnología (OECYT).

¿Cuál es la importancia de la Energía Atómica en Argentina?

La energía nuclear hoy toma relevancia a nivel mundial en el marco de la transición energética por considerarse una energía que no emite gases de efecto invernadero, es decir, se trata de una energía “limpia”. La nucleoelectricidad en el país es importante, no solo para la generación de energía y sustitución de combustibles fósiles, sino que además genera conocimiento y desarrollo científico-tecnológico que luego es volcado en la industria. El sector nuclear se lo conoce como una “industria industrializante” y es un modelo ejemplar a seguir para el desarrollo de otras áreas de alto valor tecnológico, con aplicación en energía, satélites, radares y medicina, entre otros.

Nicolás Malinovsky

¿Cuál es la situación de Atucha III y cuál es la relevancia estratégica de este proyecto?

El desarrollo de la central Atucha III hoy se encuentra totalmente paralizado y dudo que se reactive, ya que Javier Milei se ha alineado totalmente a Estados Unidos e Israel y ha planteado que no quiere vínculos con países “comunistas” como China, que es quien nos iba a proveer el modelo de reactor de Atucha III y el financiamiento para la misma. En febrero de 2022, Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) -empresa estatal encargada de la operación y construcción de centrales nucleares- junto a la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC) firmaron el contrato comercial para la construcción de Atucha III, la cuarta central nuclear argentina, que se instalará en el Complejo Nuclear Atucha. Esta negociación fue iniciada en 2015, bajo un marco de entendimiento entre países, pero luego fue paralizada durante el gobierno de Mauricio Macri luego de la toma de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) aquel 20 de junio de 2018.

¿Qué implicaba ese acuerdo?

El Contrato Comercial implicaba la provisión de ingeniería, suministros, construcción, puesta en marcha y entrega de la central nuclear Atucha III por parte de la CNNC a NA-SA bajo la modalidad llave en mano. La inversión se estima en 8.300 millones de dólares, la mayor parte de origen chino en el país. La construcción de esta central prevé involucrar más de 7.000 empleos directos durante el pico de obra, además de una integración aproximada del 40% por parte de proveedores nacionales. Dicho contrato tiene vigencia hasta abril de 2025 y restaría conseguir el contrato de financiamiento por el 100% con China, situación que hoy parece no tener lugar en la política energética nacional.

¿Cuál es la tecnología a implementar en Atucha III y qué aporte haría al sistema energético nacional?

El reactor será de tecnología Hualong One (HPR-1000), contará con una vida útil de 60 años y utilizará uranio enriquecido como combustible y agua liviana como refrigerante y moderador. Aportará 1200 MW al sistema eléctrico nacional con energía limpia, incrementando en un 70% aproximadamente la energía proveniente de origen nuclear y diversificando de esta manera la matriz energética, lo que permitirá reducir la demanda de combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero. La relevancia estratégica de esta obra, además de incorporar megawatts eléctricos al sistema, es permitir al país acceder a la tecnología de reactores nucleares de agua liviana y uranio enriquecido, tecnología que hoy el país no posee. Una de las ventajas sería incorporar en nuestro conocimiento nuclear el ciclo de combustibles de este tipo de reactores. De esa manera, el país se independizaría del proveedor para los proveedores, lo que se traduce en grados de libertad o podríamos decir grados de soberanía. Cabe destacar que Estados Unidos se ha opuesto al desarrollo de esta obra de manera explícita, a través de declaraciones y visitas al país durante los últimos dos años.

¿Por qué Argentina debería apostar por el desarrollo atómico?

El sector nuclear en la Argentina presentó a lo largo de 74 años la posibilidad de desarrollar un entorno sistémico, con capacidad de innovar en tecnología, crear conocimiento estratégico y fomentar un entramado productivo público-privado que sigue vigente en la actualidad, con posibilidades de desarrollarse posicionando al país como líder en temas nucleares en la región. De esta manera, apostar al desarrollo de la industria nuclear en el marco de la transición energética podría generar círculos virtuosos de desarrollo industrial con generación de empleo en el país. Por último, el desarrollo del reactor modular CAREM, diseñado en el país y en caso de realizarse en tiempo y forma, posicionaría al país en la vanguardia mundial en este tipo de tecnología.

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Yair Cybel

Una vez abrazó al Diego y le dijo que lo quería mucho. Fútbol, asado, cumbia y punk rock. Periodista e investigador. Trabajó en TeleSUR, HispanTV y AM750. Desde hace 8 años le pone cabeza y corazón a El Grito del Sur. Actualmente también labura en CELAG y aporta en campañas electorales en Latinoamérica.