55 años después: pasado, presente y futuro del Cordobazo

🛠️ El Cordobazo marcó un antes y un después en la lucha obrera argentina. Este aniversario nos invita a recordar el pasado y a reflexionar sobre el presente y a proyectar el futuro de un movimiento sindical en constante transformación.

El 29 y 30 de mayo se conmemora el aniversario de los acontecimientos sociales ocurridos en 1969, popularmente conocidos como el Cordobazo. Son días donde el movimiento obrero organizado y sus entidades sindicales reviven la efeméride, conectándose directamente con el presente. Cada año, diversas organizaciones de trabajadores y trabajadoras, así como los organismos gremiales estudiantiles, trazan un puente que une su experiencia actual con la de aquella militancia que infligió una herida de muerte a la dictadura de Juan Carlos Onganía, autodenominada Revolución Argentina.

Es interesante contrastar las efemérides institucionales con las que conmemoran las organizaciones del campo popular. Mientras que las primeras se recuerdan en las escuelas y en las dependencias públicas dentro de un paradigma estatal e institucional, las segundas varían año tras año, poseen un fuerte componente identitario y se ajustan según la interpretación o perspectiva política que se quiera destacar. 

Los 55 años que separan de aquella gesta obrera estudiantil, nos encuentran frente al primer año de un gobierno de fuerte carácter conservador, con políticas de ajuste económico, un discurso antisindical y grandes núcleos de sentido anclados en un ideario de extrema derecha. El alineamiento de su política exterior es de total subordinación a los intereses geopolíticos de Estados Unidos y sus aliados. La posición nacional frente al genocidio palestino llevado adelante por Israel es un ejemplo de ello.

Desde otro ángulo, se puede decir que la gestión presidencial está rubricada con la consigna «no hay plata», la cual tiene fuertes consecuencias en los salarios, las jubilaciones y la salud de la clase trabajadora. Los conflictos federales entre las provincias y el Ejecutivo Nacional dejan entrever cómo se perfila una de las líneas de la crisis, centrada en el ahogamiento presupuestario y las dificultades irresolubles que enfrentan los gobiernos provinciales. El caso de Misiones es uno de los primeros síntomas de extrema gravedad de la política de ajuste mencionada.

Sin embargo, la historia de la clase trabajadora argentina contiene innumerables acontecimientos políticos, sociales y culturales de resistencia, oposición y avance en las diversas coyunturas de los siglos XIX, XX y XXI. En los capítulos que componen el drama nacional se pueden encontrar persecuciones, asesinatos y represiones llevadas a cabo por la policía, el ejército y bandas paramilitares sobre el movimiento obrero; así como también la confección de programas político-sindicales como el de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), y distintas estrategias de resistencia y oposición a las diversas dictaduras del siglo XX.

Decíamos al principio que una efeméride es un acontecimiento significativo que se recuerda año a año y que, para la clase trabajadora, se resignifica con los debates del presente y se nutre con los interrogantes del pasado. Una lectura actual del Cordobazo podría explorar las similitudes y diferencias entre el actual gobierno de La Libertad Avanza y las presidencias o dictaduras con programas de ajuste, recorte y persecución a la clase obrera y sus organizaciones sindicales. Asimismo, se podrían reconocer puntos de contacto con las estrategias y tácticas de movilización llevadas adelante por la clase trabajadora en las décadas pasadas.

En efecto, en menos de seis meses de gobierno, hemos presenciado dos paros generales convocados por la CGT, las CTA y acompañados por la UTEP, una movilización histórica de las comunidades universitarias y sus órganos gremiales a lo largo y ancho del país, la lucha de los y las trabajadoras de TELAM encabezada por el SIPREBA, las medidas de fuerza protagonizadas por la UOM y sus filiales, y las acciones de protesta de ATE frente a los despidos masivos en el Estado. Además, la pelea por la Paritaria Nacional Docente y por la restitución del FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente), liderada por la CTERA y sus entidades de base en cada jurisdicción, son algunas de las marcas distintivas de este tiempo. Estas movilizaciones y luchas reflejan la persistencia de la clase trabajadora en la defensa de sus derechos y la continuidad de una tradición de resistencia que se remonta a eventos históricos como el Cordobazo.

Sin embargo, las implicancias de la efeméride mencionada no se limitan únicamente a los procesos de resistencia. La clase trabajadora actualmente tiene en su agenda una serie de puntos clave para una futura estrategia programática. Al igual que el programa presentado el 1 de mayo de 1968 por la CGT de los Argentinos, en la actualidad las centrales, federaciones y sindicatos de base están inmersos en un profundo debate sobre el lugar que ocupa el movimiento sindical en un contexto tanto local como mundial, caracterizado por un claro desplazamiento hacia la derecha en el espectro político.

En primer lugar, es esencial determinar desde qué punto cardinal se debe construir una narrativa y un accionar gremial que puedan contrarrestar esta tendencia, asegurando así que el tablero político se incline en dirección opuesta. En un contexto en el que el centro se desplaza hacia la derecha y la derecha hacia la extrema derecha, es crucial contrabalancear esta dinámica para evitar que los ejes de discusión se tornen antagónicos o se centren únicamente en la defensa de los derechos laborales y de los avances en materia de género conquistados.

En segundo lugar, resulta imprescindible sintetizar las importantes discusiones y propuestas que el sindicalismo está llevando a cabo para hacer frente a la crisis ambiental y al cambio climático. Es necesario establecer estrategias que operen en función de mitigar los daños y asegurar que la clase trabajadora no se vea afectada en sus condiciones laborales o en sus convenios colectivos ante posibles transiciones energéticas.

En tercer lugar, se destaca la necesidad de construir una alianza estratégica con las organizaciones de la economía popular en un momento de crisis generalizada y altos índices de pobreza. Esta alianza se vuelve aún más urgente ante la preocupante política gubernamental de ocultar alimentos, mientras que los comedores populares luchan por satisfacer las necesidades básicas de las personas más vulnerables.

Por último, es crucial considerar las próximas apuestas electorales del movimiento sindical, con el objetivo de asegurar una mayor representación en el parlamento y garantizar que los contrapesos institucionales en ambas cámaras cuenten con una presencia significativa de militantes provenientes del mundo gremial.

El hilo de acero que conecta el pasado con las preguntas del presente se entrelazan con las grandes gestas de 1969. ¿Será pasar revista a la estrategia defensiva y a los puntos programáticos del movimiento obrero argentino actual la forma de repasar la efeméride del Cordobazo? ¿Qué dirá la militancia sindical de los años venideros cuando tenga que recordar nuestro presente?

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