Ferrocarriles sin un peso: entre el colapso y la posible privatización

🚆A pesar de que Alberdi remarcaba la importancia crucial del ferrocarril, su "discípulo" Milei hace todo lo contrario y quiere destruir los trenes. En diálogo con este medio, trabajadores del sector analizaron la situación y la posibilidad de un "colapso del sistema ferroviario".

El choque de trenes de la línea San Martín, a la altura de Palermo, desnudó la desinversión y la falta de mantenimiento que vuelve a sufrir el ferrocarril con la llegada del gobierno de Javier Milei. «El Estado debería correrse del medio», había avisado el entonces candidato a presidente libertario allá por octubre pasado. De hecho, uno de los objetivos contemplados en la Ley Bases es la privatización de la empresa Trenes Argentinos.

El ajuste en el área ya se empieza a sentir con fuerza. A comienzos de abril de este año, más de 100 trabajadores/as de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIF) fueron despedidos. Esta empresa maneja todo lo relativo a la infraestructura de trenes a lo largo y ancho del país. Los sindicatos definieron esto como un «vaciamiento» y apuntaron contra las nuevas autoridades en el tren. Más recientemente, el gerente administrativo de Trenes Argentinos, Jorge Álvarez Holmberg, elevó un «plan de optimización de gastos en personal» que propone «mil desvinculaciones por mes» de abril a junio, con el fin de lograr «un ahorro anual aproximado de $13.000 millones». Se proyectan un total de 3 mil despidos.

«Lo que se viene viviendo en estos cinco meses es claramente una política de llevar el sistema ferroviario al colapso. Hubo una reducción -en términos reales- del 75% del presupuesto en la parte operativa. Sufrimos la falta de insumos, repuestos y hasta carencia de materiales para la limpieza o de ropa para los compañeros. Aparte de la cuestión salarial, que como todos los trabajadores del Estado hemos sufrido una importante pérdida del poder adquisitivo», señaló a El Grito del Sur Ernesto Bardos, trabajador ferroviario y miembro de la Comisión Ejecutiva Unión Ferroviaria Seccional Oeste.

Además del encarecimiento del pasaje mínimo para los servicios metropolitanos -el último aumento fue del 53%, pero en total acumula hasta ahora un 640%-, se suma la suspensión de una parte de los recorridos habituales. Este es el caso de dos polos industriales relevantes en la Provincia de Buenos Aires, Zárate y Campana, también afectados por el desmantelamiento de los servicios ferroviarios sobre el que avanza el gobierno libertario. El ramal Villa Ballester-Zárate de la línea Mitre ahora llega solo hasta Escobar. La explicación oficial fue «hasta nuevo aviso» en un contexto de reducción de gastos que parecería no tener límite material ni ético.

«Indudablemente quieren privatizar el tren. El choque en el Ferrocarril San Martín se produjo por falta de inversión. Nuestro secretario general Omar Maturano dijo que se habían robado los cables y nunca los repusieron. Es decir, los trabajadores arriesgan su vida todos los días y la de los pasajeros también. Esto lleva a que no quieren poner un peso en ningún ferrocarril. Yo estoy en el Belgrano Cargas, allí las máquinas no tienen abastecimiento de gasoil. Están reduciendo todo», apuntó a este medio Sergio Galeano, secretario general del gremio La Fraternidad en Rosario.

Un revival de los 90

El propio Juan Bautista Alberdi, habitualmente reivindicado por Milei, remarcaba la importancia crucial del ferrocarril como esencia del comercio y de la prosperidad de una nación. La experiencia actual nos retrotrae a la década de 1990, en la cual empresarios inescrupulosos -tras un proceso de privatización abierto por el Estado- y una nula capacidad regulatoria llevaron al desguace casi total del ferrocarril. Esto derivó en las tragedias de Once y Castelar durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. «El gobierno de Milei apunta al colapso del sistema ferroviario, por lo menos de pasajeros, para obtener consensos de cara a una futura privatización. La pregunta que nos hacemos es bajo qué condiciones un empresario se haría cargo del sistema ferroviario de pasajeros, ya que da pérdidas. La única forma que tienen para que sea superavitario es cobrar un boleto de 2000 o 2200 pesos, que cubriría lo operativo pero eso reduciría mucho la cantidad de pasajeros», explicó Bardos.

Por su parte, Galeano aseguró que el panorama hacia delante es desalentador. «En el Belgrano Cargas ya nos anticiparon que va a haber despidos. Primero arrancan con retiros voluntarios y después siguen con el resto. La gente no se quiere aceptar porque te pagan el retiro en cuotas. Tenemos compañeros de 50 o 55 años que si se quedan sin trabajo, no tienen adónde ir. Lo que estamos viviendo es un desastre, yo pasé la década del ´90 pero esto es peor». «Nosotros seguiremos optando por el diálogo e intentaremos convencer a este gobierno que no es la solución echar gente ni reducir la plata para el ferrocarril. El Belgrano Cargas, por ejemplo, da una ganancia bárbara con los cereales y el azúcar que transporta. A Menem le hicimos un paro de 63 días, pero no resultó. Lo mejor es sentarse a hablar», concluyó el referente de La Fraternidad.

Tras el choque del tren San Martín, el Gobierno decretó la emergencia ferroviaria. Sin embargo, no se dieron mayores precisiones sobre los próximos pasos para mejorar la seguridad de las líneas férreas y el modo en que viajan los pasajeros. Se espera que la declaración de emergencia ferroviaria permita disponer de la administración de fondos para afrontar contingencias como las que sufrieron algunas líneas en los últimos meses, por ejemplo con el robo de cables o los daños en la infraestructura. Lo paradójico es que, por la vigencia del DNU 70/23, las autoridades ferroviarias no necesitan contar con el paraguas de la emergencia y pueden adoptar medidas excepcionales tanto para la contratación directa de repuestos e insumos, como para la suspensión de contratos que consideren inconvenientes.

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Retrato periodísticamente el conurbano y la ciudad de la furia. Agenda popular y política para analizar la realidad y aportar al quehacer colectivo.