Aprueban Ley de Reiterancia en la Ciudad: Jorge Macri logra imponer más «mano dura»

👮 Endurece condiciones de detención, establece la deportación de extranjeros y la posibilidad de allanamientos de urgencia. En el sistema penitenciario federal, el 59% de las personas detenidas no tienen condena.

El eje de la seguridad se erigió en el principal caballito de batalla del comienzo de la gestión de Jorge Macri al frente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No por casualidad designó como referentes del área a Waldo Wolff y Diego Kravetz, dos militantes del PRO con un discurso anclado en el combate contra el delito y las mafias de todo tipo. En ese marco, el proyecto para impulsar la Ley de Reiterancia fue uno de los compromisos asumidos por Macri para endurecer las penas de quienes vuelvan a cometer delitos. Finalmente, este jueves 13 de junio fue aprobada en la Legislatura porteña con 36 votos a favor y 21 en contra.

«Proponemos que si una persona es detenida y tiene una causa judicial abierta, espere su proceso presa. Queremos que los delincuentes sean los que estén tras las rejas y que los vecinos de la Ciudad se sientan libres y seguros», dijo el Jefe de Gobierno allá por marzo pasado, cuando envió su proyecto predilecto al recinto legislativo. Otras provincias que aplican el concepto de reiterancia en sus códigos procesales son Mendoza, Tucumán, Chubut y Formosa.

La «reiterancia» es más estricta que la «reincidencia», aseguran especialistas. Con la primera se busca que un delincuente espere el juicio preso. La reincidencia, por su parte, habilita la posibilidad de que el delincuente permanezca en libertad durante el proceso judicial, ya que éste puede extenderse por varios años. En el marco de una modificación integral del Código Procesal Penal de CABA, el objetivo oficial es evitar la denominada «puerta giratoria» y que un delincuente no tenga la oportunidad de cometer otro ilícito.

Además de establecer la reiterancia como «causal de prisión preventiva», la iniciativa propone también la deportación de extranjeros y la posibilidad de allanamientos de urgencia. Jorge Macri aceleró el tratamiento de esta ley luego de que se conociera el prontuario de Nicolás Ramos, un delincuente detenido la semana pasada por un robo en un centro de estética en Palermo y que había sido apresado previamente por robar en tres oportunidades. El hombre tenía causas por tenencia de estupefacientes.

«Así, un juez podría dictar prisión preventiva a una persona imputada en un proceso anterior, aunque no haya sido condenada. Esto viola las garantías constitucionales», señalaron desde H.I.J.O.S Capital. En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) explicó que «en la Argentina la prisión preventiva ya viene siendo utilizada como una anticipación del castigo, lo que explica buena parte de la sobrepoblación carcelaria (en el sistema penitenciario federal, el 59% de las personas detenidas no tienen condena). La aplicación de la reiterancia agravaría aún más este problema». 

La Ley de Reiterancia fue aprobada en la Legislatura porteña con 36 votos a favor y 21 en contra.

De acuerdo con un informe del Institute for Criminology Policy Research (ICPR), entre los años 2000 y 2018 la población carcelaria mundial creció un 24%, en línea con el crecimiento de la población general. Pero en América del Sur el aumento fue del 175%. Hoy esta región alberga a 1,3 millones de presos. En promedio, más del 40% de los reclusos en Sudamérica están presos sin condena y el hacinamiento en cárceles es una cuestión casi generalizada.

La oposición porteña -nucleada en Unión por la Patria (UP) y el Frente de Izquierda (FIT)- rechazó de plano la iniciativa macrista. «El problema más grave de esta ley es que confunde el derecho a la seguridad que tiene que brindar el Estado con las bombas de humo que Macri le quiere vender a la ciudadanía porque no está siendo eficiente a la hora de garantizar una política de seguridad en serio», expresó la legisladora Claudia Neira (UP).

Su compañera de bloque, Victoria Freire, definió a la reiterancia como «más inseguridad» y aseguró que los más perjudicados por esta medida serán «los enemigos preferidos del GCBA. Trabajadores del espacio público y personas en situación de calle; en definitiva, a quienes el Gobierno de la Ciudad más debería ayudar».

Desde la izquierda, Celeste Fierro (FIT) coincidió en que «incluir la reiterancia habilita la posibilidad de encarcelar sin condena firme. Además estigmatiza a las personas migrantes, le da más poderes a la policía y facilita los allanamientos apelando a figuras ambiguas». Cabe destacar que el gobierno porteño comenzará a instalar «módulos carcelarios» -las llamadas cárceles container- en barrios como Chacarita y Barracas para paliar la crisis de sobrepoblación de las comisarías y alcaidías, que en abril se tradujo en cuatro fugas en el lapso de dos semanas. 

El texto contó con el respaldo del oficialista PRO y aliados, así como de los legisladores de La Libertad Avanza.

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Retrato periodísticamente el conurbano y la ciudad de la furia. Agenda popular y política para analizar la realidad y aportar al quehacer colectivo.