El gobierno de la Provincia de Buenos Aires impulsa una reforma de la educación secundaria que entrará en vigencia en 2025 y mantiene la estructura de dos cuatrimestres, pero agrega espacios de acompañamiento y prioriza la intensificación de materias desaprobadas en vez de la repitencia del curso entero. La actualización fue trabajada durante un año por las autoridades provinciales, gremios docentes y estudiantes secundarios.
El Consejo General de Educación aprobó por unanimidad el proyecto, pero para lograr eso, el Ministerio tuvo que abrir el debate: “Teníamos los votos para aprobar esta norma por mayoría, pero preferimos seguir trabajando y escuchar las voces de consejeros radicales y del PRO. La verdad es que mejoramos la propuesta y logramos la unanimidad. Eso es importante cuando uno hace una actualización de la secundaria de este tipo que va a llevar un tiempo implementarla y que estará vigente varios años. Es mejor que haya una opinión pacífica sobre esto, que la mayoría de los sectores coincidan porque después también vamos a ir al territorio a hablar con las escuelas todos y todas”, explicó Alberto Sileoni, ministro de Educación de Provincia de Buenos Aires, a El Grito del Sur.

En un momento de política agrietada y que se aleja de las matrices democráticas de discusión de leyes, la reforma fue elaborada por las autoridades, 190 mil docentes de la provincia, los distintos gremios docentes y 50 referentes estudiantiles, 2 por región educativa. “Hay que alentar la participación en los centros de estudiantes. Tiene que circular mucho la palabra porque sino las normas las podés aprobar, pero después no funcionan y no se evidencian en las escuelas”, continuó Sileoni. Por eso, Gladys Bravo, docente asesora de la Dirección Provincial de Educación Primaria, contó que “hubo un trabajo de recorrido de los distritos, preguntando en foros a los docentes y a los chicos por esta propuesta” y destacó las preguntas que significó repensar la escuela secundaria: “había dar respuesta a problemas como la deserción escolar, la repitencia o las materias adeudadas a pesar de haber finalizado”.
“Esta es la mejor reforma que se ha hecho en muchísimos años. En primer lugar, la repitencia no sirve para nada: no ayuda a mejorar el aprendizaje, sino que lleva a la deserción y eso lo hemos comprobado. Finalmente, la Provincia Buenos Aires se ha puesto al nivel de lo propuesto por organismos internacionales, en particular por UNESCO”, determinó Adriana Puiggrós, ex ministra provincial y nacional de Educación, en diálogo con este medio.
En esa línea, Nadia Fraure, docente de Comunicación especializada en Educación Sexual Integral, confirmó que la repitencia no era buena: “A esa edad la pertenencia a un grupo de pares es muy importante. El estudiante sentía ese desarraigo y la grupalidad es un factor importante en el aprendizaje; por ende, tampoco resultaba para el docente, si ya había aprobado la trayectoria. Obviamente las experiencias son diversas, pero la pandemia advirtió sobre tener mayor registro de la salud mental de los adolescentes y sobre las distintas formas de ser y estar en la escuela”.
Por otro lado, Puiggrós resaltó que la Provincia está titularizando a los equipos directivos de las escuelas “aún cuando recibe muchos menos fondos de Nación de los que le corresponde. Es muy complejo, pero sería ideal que los profesores también puedan concentrar sus horas en una escuela porque se produce una situación mucho más amable para la colaboración con la familia”. Además, el nuevo régimen académico genera articulaciones entre el último año e instituciones del nivel superior y organizaciones civiles para la construcción de una vocación.

De todas formas, la pedagoga y exfuncionaria advirtió: “Va a ser muy trabajoso que se acostumbren los profesores y las familias. Las familias tienden a decir ‘no, esto va a ser para bajar la calidad’, pero no se dan cuenta que si el chico en lugar de tener dos oportunidades, diciembre y marzo para aprobar la materia, donde podría aprobar con 4. Ahora tiene que aprobar con 7 y tiene cuatro oportunidades en el año, más una tutoría para que alguien lo acompañe”.
“Que no haya repitencia no significa que no vaya a haber exigencia, pero es sentido común: la materia que aprobás no la vas a tener que volver a cursar. Es un modelo de secundaria que dejes de repetir el año en bloque, es más parecido a la universidad, pero como no son los mismos los alumnos universitarios que los de 15 vamos a poner más adultos para acompañar”, agregó Sileoni en referencia a la creación de Equipos de Definición de Trayectorias Educativas en cada escuela. Conformados por especialistas de distintas disciplinas, estos equipos van a seguir las trayectorias individuales de los alumnos que no logren aprobar.
“El equipo no va a estar viendo solamente la nota que sacó en un parcial, también le pregunta: ‘¿Por qué no viniste la semana pasada? ¿Tuviste que trabajar, cuidar a tus hermanos? ¿No tenías ganas? ¿Qué pasó que no aprendiste?’ O si un grupo no aprendió, investigar a ver por qué. Permite que los propios docentes revisen sus prácticas”, precisó Puiggrós. Con esta reforma, se incorpora la inasistencia por violencia de género y por paternidad.
Fraure aclaró para El Grito del Sur: “La diferencia entre un estudiante que repite y otro que promociona gira en torno a ciertos factores que determinan sus trayectorias, como su universo cultural, su realidad socioeconómica, su proyecto de vida, los vínculos que establece con sus compañeros, sus docentes, su familia y la escuela en su conjunto. El mapa educativo no es uniforme. Estamos atravesados por una coyuntura que deshabilita el desenvolvimiento de todo eso y lleva a acrecentar la brecha de quiénes sí podrán tener una trayectoria educativa más significativa versus quiénes no”.




