Bolivia: ¿a quiénes les conviene el discurso del «auto-golpe»?

🇧🇴 En el intento de golpe frustrado hubo apoyo interno y externo. A la derecha boliviana le viene bien la idea del "auto-golpe", mientras se profundizan las heridas en la interna del MAS.

Mientras volvía a casa escuché la noticia sobre un nuevo golpe de Estado en Bolivia. Sólo se me vino a la mente la imagen del 2019: dolor, sufrimiento y muerte, es decir el saldo que nos dejó el último golpe.

Pero, ¿qué es lo que sucedió el miércoles 26 de junio en Bolivia?

Para poner en contexto, algunos días antes Juan José Zuñiga -en aquel momento comandante general del Ejército Boliviano- realizó declaraciones en contra del ex presidente Evo Morales: “Ese señor no puede volver a ser presidente de este país, legalmente está inhabilitado, las Fuerzas Armadas tienen la misión de hacer cumplir la Constitución Política del Estado”. Por sus declaraciones, diversos sectores pidieron la destitución, ya que ningún militar activo tiene la potestad de opinar sobre asuntos que no son de su competencia, solo puede hacerlo el pueblo a través de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Por esa razón, se tomaron los dichos de Zuñiga como «sublevación». El miércoles 26 provocó un intento de golpe ingresando a la Plaza Murillo con tanques y soldados, sumando el apoyo de otros mandos de bajo rango.

Las demandas y argumentos en un primer momento fueron “la democracia” y la liberación de “presos políticos”, tal es el caso de Jeanine Áñez y Fernando Camacho (involucrados en el golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019). Claramente Zuñiga no tuvo apoyo policial, mucho menos militar, por lo cual no logró su propósito. Con esto no descartamos que a los altos mandos de la policía y el Ejército no se les cuestione; por lo contrario, nuestra historia así nos enseña: el país vivió entre golpes e intentos, sumando un total de 39.

Como Zuñiga no logró su objetivo, tuvo que cambiar el relato por un supuesto «auto-golpe». Es claro que este hecho fue una prueba, un ensayo para medir el pulso de la población, del gobierno y de los movimientos sociales y sindicales. En política uno no se manda solo, más en una sublevación, por lo que en el intento de golpe frustrado hubo apoyo interno y externo.

Interno: la oligarquía boliviana sería la más beneficiada si el golpe hubiese sido exitoso, pero el “auto-golpe” no les viene mal porque logran abrir más la herida de la interna del MAS. Ya que la derecha no tiene un armado político ni un relato nuevo, gastaron casi todas sus fichas durante el gobierno de facto de Áñez.

Externo: Bolivia sigue siendo una mina de tesoros para el imperio del norte (en decadencia) en especial por sus minerales, como el litio. La jefa del comando Sur, Laura Richardson, insinuó en reiteradas ocasiones tomar el triángulo de litio (Argentina, Chile y Bolivia), ya que las corporaciones financieras necesitan asegurar su control energético global. 

Evo Morales y Luis Arce

América Latina no está aislada del nuevo orden mundial en disputa: las guerras en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania, los avances de la ultraderecha, las guerras híbridas, es decir formamos parte de un juego perverso de ajedrez en el que los pueblos del mundo son los que están pagando los costos. Ésta es la mayor razón para saber que siempre hay apoyo externo por intereses mayores.

Pareciera que las máximas referencias del MAS-IPSP no lo están viendo, están cegados en su enfrentamiento, no entienden que el foco mediático del “supuesto auto-golpe” se encuentra en los medios nacionales e internacionales y las redes virtuales con un propósito: ampliar más las internas del oficialismo, generar más conspiraciones y deslealtades entre pares, lograr que la militancia se desgaste, confundir a la población para que pierda la fe y la credibilidad en el gobierno nacional, es decir en el MAS-IPSP. Si el Movimiento al Socialismo llega dividido a las próximas elecciones, esto le dará más chance al reciclado que pueda armar la derecha boliviana para tomar el poder.

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