El cierre de Cont.ar, un nuevo episodio del apagón cultural libertario

📽 El gobierno acaba de cerrar la plataforma Cont.ar, y con el argumento de que era un gasto innecesario y que casi nadie vea la plataforma, entre otras mentiras. Algunos datos que refutan estas ideas.
22/07/2024

El gobierno de La Libertad Avanza, cerró la plataforma gratuita Cont.ar, y dejó sin acceso a más de 5.000 horas de producciones nacionales de todos los géneros y formatos (documentales, conciertos, entre muchos otros). Se argumenta que era un gasto de 500 mil dólares anuales para un streaming que casi nadie vea la plataforma.

La plataforma Cont.ar fue impulsada por la gestión de Macri, y su acceso fue suspendido a partir de la política de la motosierra llevada adelante por Javier Gerardo Milei. Al entrar a la página, aparece un escudo argentino y la leyenda “Página en reconstrucción”.  Cont.ar recopilaba todo el material audiovisual de los medios públicos. Este canal había sido creado por la gestión de Mauricio Macri, y la implementación fue llevada a cabo por el Sistema Federal de Medios Públicos, cuyo titular era el actual aliado de La Libertad Avanza, Hernán Lombardi. Se concibió como una forma de reunir todos los contenidos para facilitar el acceso a los mismos de todo el público. Entre 2018 y 2024 la página fue también albergue de la difusión de contenidos deportivos como: la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018, la Copa América 2019 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Según el órgano de difusión partidario del gobierno, La derecha diaria, “El gobierno de Milei eliminó un nuevo curro: Se cierra la plataforma estatal ‘Cont.ar’, que tenía un déficit enorme y nadie la veía. La plataforma de streaming tenía un costo de 500 mil dólares al año y servía como repositorio del contenido más politizado de la gestión kirchnerista. La medida busca seguir eliminando curros en la cultura”. La cita explica claramente que el objetivo no era achicar el déficit de “altos costos operativos” (que son ínfimos en el presupuesto), sino ideológico.  Para los libertarios esa “web se había convertido en el repositorio más grande de contenido kirchnerista, que había utilizado el anterior gobierno para dar la batalla cultural izquierdista”.

Según fuentes gubernamentales consultadas, el cierre de Cont.ar es “definitivo”. El sistema de medios públicos argentinos abarcaba desde los canales TV Pública, Encuentro, Pakapaka y DeporTV, hasta las producciones audiovisuales y espectáculos en vivo del CCK, Tecnópolis y Radio Nacional. A este streaming estatal los usuarios accedían sin ninguna restricción, bajándose la aplicación a los dispositivos móviles o ingresando a su web. También desde la aplicación se podían ver los canales públicos en vivo, posibilidad que, desde el 3 de junio, el gobierno prohibió.

De las 5.200 horas disponibles de libre de acceso, 2.300 horas eran de contenidos accesibles (Close Caption/autodescripción). Hacia fines del año pasado, Cont.ar tenía un promedio de 56 mil reproducciones semanales, superando las 2,8 millones de visualizaciones anuales.

Trabajadores de los medios públicos revelaron que, desde distintos sectores, se presentaron proyectos para buscar “comercializar” la plataforma, pero el gobierno los rechazó bajo el argumento de que técnicamente no es posible sumar publicidad a la interfase. Este es otro ejemplo de lo ideológico del cierre: se negaron a que se pueda financiar de otra manera y se pueda sostener ese canal.

En su catálogo, la ficción nacional tenía un lugar privilegiado. Había series como “Historia de un Clan”, entre las muchas filmadas en diferentes puntos del país. Tampoco se va a poder acceder a un amplísimo catálogo de conciertos, como los de Daniel Baremboin, Martha Argerich, Susana Rinaldi, o Patti Smith en el CCK. Tampoco se podrá acceder a shows históricos, como el concierto de la banda Queen en Argentina en 1981, o el Festival Amnesty Internacional de1988, en el que tocaron Charly García, Peter Gabriel, y Sting.

Este cierre no es más que la continuación del apagón cultural que lleva adelante el gobierno libertario. Ya cerró virtualmente el INCAA (y a la industria nacional que el cine generaba con las PyME del sector), lo que se hizo con la misma excusa de ser “un curro kirchnerista”. Otras víctimas del apagón son las universidades nacionales, en emergencia por el recorte presupuestario que no le permite completar las partidas para pagar salarios de docentes y no docentes, o el Plan Nacional de Lectura cuyo presupuesto no se ejecutó. También hay un apagón a la libertad de expresión con un nuevo código de censura: no se pueden difundir obras que hablen de feminismos, temas LGBTI+, o en contra del Proceso de Reorganización Nacional, a lo que habría que sumar el hostigamiento permanente a periodistas, entre los que están los 50 periodistas vetados para entrar a Casa Rosada.

Es revelador el uso de la palabra “reconstrucción” en la frase que aparece al acceder a Cont.ar, ya que eso es lo que sigue a la destrucción del Estado que propone el presidente Milei, quien en su batalla cultural contra el comunismo y por la libertad total del mercado, no puede ver al arte, a la educación, o todo aquello que construye la identidad nacional más que como meras mercancías de intercambio transable. Su utopía, es un mundo en forma de góndola de supermercado, en la que todo se vende, todo tiene precio que se rige por la oferta y la demanda, y cuyo único goce es el culto a su personalidad.

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