Entre tus siestas: «Las puérperas somos inimputables»

🎭 ¿Qué hace el puerperio de un cuerpo, de dos cuerpos, de cientos de miles de cuerpos? “Entre tus siestas” es una comedia teatral sobre la mapaternidad que aborda con humor y sensibilidad cómo se transforma el día a día de una pareja de profesionales a partir del embarazo y del nacimiento del niño.

Una mujer y un hombre caminan y se arrastran por el living de su casa, con la mirada perdida, hasta quedarse dormidos en el piso o el sillón. La secuencia se repite varias veces. Parecen fantasmas, pero no. Son una pareja que acaba de tener un hijo. Él viste un pantalón de oficinista, camisa a cuadros y zapatos. Ella tiene un short rojo, una remera gris de algodón y entrecasa y un rodete en el pelo. De fondo, se escucha un aluvión de voces distintas: “¿Lo llevaste al pediatra?”, “¡Mándame una fotito del bebé!”, “Mis compañeras de trabajo lo quieren conocer”.

¿Qué hace el puerperio de un cuerpo, de dos cuerpos, de cientos de miles de cuerpos? “Entre tus siestas” es una comedia teatral sobre la mapaternidad dirigida por Brenda Howlin, Florencia Micha y Santiago Swi escrita “sin filtro, desde las entrañas”. Actuada con maestría por Débora Zanolli y Germán Rodríguez, aborda con humor y sensibilidad cómo se transforma el día a día de una pareja de profesionales a partir del embarazo y del nacimiento del niño. Esa puesta en escena de la rutina familiar es uno de los mayores aciertos de la obra, que muestra el peso de las condiciones materiales en las tareas de crianza y cuidado. 

La escenografía es muy sencilla: un sofá de dos plazas color mostaza que puede convertirse en bañadera o camilla de parto, unos paneles verticales que serán cama para el “descanso” o “campo de batalla” y una cuna. Lo suficiente para reivindicar tanto el encanto como lo más insulso de la vida cotidiana. “Buscamos desplegar una espacialidad muy despojada que tiene que ver con la metáfora del aislamiento: el sillón como el principal objeto escénico, como una isla sobre un tapete marino, a partir del cual se evocan todos los demás espacios”, comenta Micha a El Grito del Sur.

Una escena que sintetiza el realismo de la obra es aquella en la que la madre tiene una videollamada desde el inodoro por un nuevo trabajo que implica adaptar una novela de Samanta Schweblin. Prestar atención, agendar fechas, sacarse leche de la teta, lucir presentable y concentrarse en una sola cosa se vuelve una odisea. En cinco minutos se ilustra la complejidad de maternar en ese “entre”, acentuada en la actualidad del multitasking. La comedia está repleta de momentos como ese que no le plantean una gran distancia o desafío al espectador, casi al contrario, se anudan con facilidad a la vivencia diaria de miles de familias. 

“El puerperio me interpela muchísimo porque es una etapa bisagra en la vida de las mujeres. Hay una muerte o pérdida de la que éramos antes. Cambia nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestros vínculos, nuestra profesión. La mejor forma para mostrar eso me pareció el teatro físico porque la maternidad desde el embarazo es sumamente física: la lactancia, todas las cosas que hacemos con el bebé colgando, los malabares. Quería contarlo desde el cuerpo”, cuenta Howlin a este medio.

Otra dimensión que le interesó explorar a la directora es qué pasa con la sexualidad de la pareja. Los lugares comunes en torno a la intimidad durante el puerperio aparecen, sobre todo, en las voces de familiares y amigos: “Tengan sexo ahora, porque después del parto se corta”, “No dejes de verte linda. Ponete ropita sexy y esperalo con una comida gourmet, mirá que en el laburo ve a un montón de minas”. Los protagonistas están aturdidos. Los consejos agotan. El llanto del niño agota. Los miedos en torno a todo lo que le pueda pasar agotan. En medio de ese cansancio, no pareciera haber ni líbido ni tiempo para el sexo, sobre todo para ella. Ni siquiera cuando él la busca, seducido por su vestido rojo, y la hace sentir “linda” después de tener durante meses “el autoestima por el piso”. “No estoy preparada todavía”, dice ella con timidez y se sienta en la otra punta del sillón.

Entre las sensaciones nuevas, aparecen los celos hacia una compañera de trabajo con quien él almuerza, lo que la lleva a revisarle el celular. Se siente una “mala feminista”, anti sorora. Todo este momento es narrado desde una interpretación musical que genera risas en el auditorio por lo exagerado del asunto: lo único que encuentra entre ellos es un sticker, motivo suficiente para hacer un planteo. “Las puérperas somos inimputables”, dirá, después, en uno de los tantos soliloquios de la obra, centrales para que el espectador o espectadora se adentre en los pensamientos que la asaltan minuto a minuto, como cuando miran una serie juntos. “No me puedo concentrar en nada”, le confiesa al público mientras él está zambullido en la trama y los personajes. La puesta de luces termina de acentuar ese efecto: ella es iluminada cada vez que comienza con un monólogo, mientras que él queda subsumido en la sombra.

Si bien la madre es la protagonista indiscutible del puerperio, lo interesante de la producción es que también da cuenta cómo afecta al padre, como cuando le habla al bebé a solas: “Hace mucho nadie me pregunta cómo estoy. Yo tenía una vida, ¿sabés? Con tu mamá íbamos al teatro, a recitales, teníamos sexo 4 veces por semana, yo jugaba al béisbol”, cuenta con nostalgia. Aquí la pieza teatral da otra vez en la tecla al transmitir con verosimilitud la confusión de tantos que eligen la mapaternidad como proyecto: la vida se convierte en otra cosa.

“Soy la que puedo ser. Soy esta mamá que naufraga y sobrevive cada día, y eso para mí es una suerte. La maternidad es la mejor de las suertes”, lee la protagonista al final. En tiempos donde abundan los manuales de autoayuda y el coaching para explicar cómo maternar, sentir y vivir, “Entre tus siestas” logra ahondar en las múltiples capas que hacen a la crianza sin caer en narrativas rosas ni apocalípticas. “La maternidad no es recomendable, pero es hermosa”, continúa la actriz y desafía, así, la lógica costo-beneficio de la época. Tal vez ese “pero” sintetice el espíritu de la obra: al fin y al cabo, ni la maternidad ni la belleza pueden medirse con listas de pros y contras. 

Ficha técnico artística

Autoría:

Brenda Howlin

Dirección: Brenda Howlin, Flor Micha, Santiago Swi.

Actúan:

Martin Tecchi, Debora Zanolli

Voz en Off:

Dalia Gutmann, Mario Howlin, Monica Raiola

Diseño de vestuario:

Compañía Entre Tus Siestas, Den Gomez

Diseño de escenografía:

Marcos Murano

Diseño de objetos:

Flor Micha

Diseño de luces:

Jessica Tortul

Diseño sonoro:

Juan Barone

Realización de escenografia:

Marcos Murano, Francisco Javier Núñez Arancibia

Realización de vestuario:

Compañía Entre Tus Siestas, Den Gomez

Cancionista:

Alan Gancberg

Música:

Juan Barone

Fotografía:

Hernán Paulos

Diseño gráfico:

Marcos Murano

Asistencia De Producción:

Luna Cabutti

Asistencia de dirección:

Luna Cabutti

Prensa:

Susan Lonetti

Producción:

Brenda Howlin

Diseño de movimientos:

Flor Micha

Dirección:

Brenda Howlin, Flor Micha, Santiago Swi

Agradecimientos:

Leandro Airaldo, Santi del Yerro, Dalia Gutmann, Tincho Lupus, Eleonora, HECTOR SEGURA, Sebastian Soler, Manuel Vignau

Duración: 90 minutos

Dónde verla: Domingos de julio a las 19 hs. o el sábado 13 de julio a las 16 hs en el Teatro La carpintería. Jean Jaures 858, CABA.

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Solana Camaño

Periodista. Co-directora de Feminacida. Colaboradora en Las12 de Página 12 y Revista Anfibia. Condujo el stream feminista "Sustancia x". Se graduó como profesora en Ciencias de la Comunicación en la UBA.
Es docente de Comunicación y Formación ciudadana en escuelas secundarias.