Ya son cinco las personas en situación de calle que murieron en apenas quince días en la Ciudad de Buenos Aires. El distrito más rico del país, el más beneficiado por la coparticipación, el que registra los índices más altos de ingresos y donde la misma fuerza política gobierna hace 17 años, vuelve a contabilizar la muerte de una persona por frío y a la intemperie. Con un dato adicional y preocupante: esta vez se trata de una mujer trans y migrante.
«El acta que nos entregó la policía dice que falleció este 8 de julio y que la encontraron al mediodía en la plaza que está frente al Hospital Muñiz», señaló en diálogo con este medio Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR. La plaza a la que refiere Orellano se encuentra frente al Hospital de Infecciosas “Francisco Javier Muñiz”, en el barrio de Parque Patricios, a apenas 10 cuadras de donde se asienta la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Clarita trabajaba ejerciendo el trabajo sexual y esta situación fue la que le facilitó el acercamiento a Orellano y AMMAR. «Ella tenía su salud muy deteriorada, ya estaba en situación de calle y había estado internada en el hospital Ramos Mejía», puntualizó Orellano, quien desde hace años realiza un trabajo territorial constante con la población trans de los barrios del sur de la Ciudad. «Por no tener documentos, se le hacía muy difícil hacer trámites para lograr una asistencia legal», señaló.
No es el primer caso: dos de los otros cuatro fallecidos, uno en la Recova del Once y otro en la entrada de la Villa 31 – Barrio Padre Mugica, de Retiro, fueron encontrados sin vida y sin documento. La negación de la identidad es otra de las violaciones a los derechos humanos que las personas en calle deben afrontar y trae aparejada una serie de situaciones complejas: no poder entrar a paradores, problemas para ingresar a edificios públicos o acceder a beneficios sociales, entre otras.
La mujer trans fallecida contaba con su certificado de residencia precaria y al momento de encontrar su cuerpo fueron hallados también una serie de turnos que le permitirían realizar el trámite habitacional. La familia de la víctima, que vive aún en Ecuador, ya fue informada sobre la situación y comenzó a resolver los trámites necesarios para el velatorio. Orellano y su organización pusieron a disposición su local en Constitución «La Casa Roja» para darle el último adiós.
«Tenemos varias compañeras en la misma situación. Antes vivían en hoteles pero hoy alquilar por día te sale entre 17 y 22 mil pesos, la habitación más económica es de 170 mil al mes pero en los hoteles hay mucho hacinamiento», concluye la dirigenta.





