¿Recicladores o incineradores?: el debate de qué hacer con la basura en la Ciudad

🗣️ El gremio de cartoneros denuncia que el Gobierno de Ciudad de Buenos Aires está abandonando las políticas de reciclado e intentando suplantarlas por la incineración. ¿Cómo es el sistema de reciclaje actual y qué dicen sus trabajadores?

A metros de la General Paz, un camión blanco con tres recolectores de la Cooperativa Amanecer de los cartoneros -parte del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE)- llega al Centro Verde de Saavedra, la planta de reciclaje más grande de Argentina. Traen bolsones ya separados de distintos materiales: vidrios, cartones, papeles blancos y plásticos.

Adentro, otras personas con la campera azul de la cooperativa bajan y sectorizan los materiales del camión, pesan lo que trajeron y lo colocan en líneas de distribución, que ayudan a separar el material y finalmente a armar fardos con cada uno. En el sector de abajo trabajan unas 50 personas y arriba, controlando y separando manualmente otras 50. En las columnas y en las máquinas, están pegadas estampitas de santos. El que más se repite es San Cayetano, patrono del pan y el trabajo. Por mes, en este Centro se recuperan 3500 toneladas de lo que de otra forma sería un desecho enterrado o quemado y ahora puede reinsertarse en la industria.

Nosotros hacemos el trabajo que nadie quiere hacer, estamos donde los otros no quieren estar: entre la basura, entre lo que se descarta”, apunta Jésica Espíndola, referenta del turno mañana del Centro, con las máquinas atrás. Ella se define como “cartonera de toda la vida”: su familia recolectaba a caballo en Escobar, municipio de Zona Norte. En el 2001, cuando todo empeoró, se conectaron con el MTE para empezar a organizarse. Cada vez que menciona al Movimiento, se le dibuja una sonrisa: “Tener un centro verde, ser reconocidos nacional y mundialmente como ‘recuperadores’ y ver que, siempre con lucha, se pudieron concretar muchas cosas: reconocimiento, un sueldo base, una ropa que los identifique como trabajadores… me llena de orgullo”.

Aunque la vestimenta pueda parecer un detalle menor, en realidad logra una gran diferencia para los recolectores que están en la calle. Desde que empezaron a distribuir los uniformes, disminuyeron los atropellos de vehículos y la persecución y multa de la policía. La Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) es la herramienta gremial que se encargaron de desarrollar para poder garantizar derechos y mejores condiciones laborales. Hoy la Federación reclama que el Gobierno de la Ciudad está atrasando los sueldos de los trabajadores de los centros de reciclado y no destina presupuesto para mantener y repararlos.

Al finalizar el recorrido de la planta, hay una pared coloreada por fardos de materiales estacionados: cubos de cartones, plásticos PET, tetra y film. En estos últimos cuatro meses, la reinserción en la industria de lo reciclado se volvió más compleja. “Nosotros le vendemos a las industrias… y desde hace meses que nadie está comprando nada, así que las empresas invierten menos”, explica Ariel, trabajador del Centro Verde de Saavedra. “Si no producen, no compran estos reciclados que suelen ser para el packaging”, subraya. Además, el Gobierno abrió las importaciones y el precio del cartón cayó más de un 200%. Las empresas eligen comprar rollos de cartón de Brasil, generando más residuos y trabando el desarrollo productivo local.

“Tanto material estancado no nos gusta. Está ahí porque no lo podemos vender y es un problema para los compañeros que no les podemos pagar y también para el Centro porque aumenta el riesgo de incendio: al tener cartón compactado por mucho tiempo, se genera humedad y aumenta su temperatura”, relata Jésica con una mueca de temor. La planta está rodeada por caños rojos del sistema contra incendios y en el tinglado están los picos negros que liberarían el agua si fuese necesario. Una vez que se detecta un incendio y se activan, tienen que ser cambiados. Eso tuvo que haber pasado en Barracas.

En febrero, el centro de reciclado de Barracas, que reinsertaba 5000 toneladas de material por mes y era mucho más grande que el de Saavedra, fue incendiado. Un fuego ajeno lo destruyó hasta los cimientos. “Lo estaban dejando caer”, relató con una mezcla de asco y pesar en los ojos uno de los recicladores de esa planta. Hacía tres meses que estaban reclamando que cambien los picos, pero el Gobierno de la Ciudad hizo caso omiso a la par que retrasaba el pago de sueldos.

Aún no se destinaron fondos para la reparación del centro del sur de la Ciudad, pero el gobierno de Jorge Macri está empezando a hablar de proyectos de incineración y contratando a empresas privadas chicas de gestión de residuos. Al incendiarse Barracas, empezaron a tener más movimiento algunas empresas de la zona, que “a diferencia de la Federación, comercializan para propios: toda la venta es para el jefe. Acá la venta va repartida para los compañeros que son recicladores urbanos, los operarios que separan el material en planta y los compañeros operarios logísticos. No hay un jefe en sí que se queda con la gran parte de la torta”, suelta indignada Jésica. Ariel asiente, pero agrega: “además, los privados no tienen la capacidad para hacer el trabajo. No tienen la logística, no tienen la maquinaria para hacerlo ni una línea 50 personas abajo para que todo funcione”.

El Centro de Saavedra tiene más de 20 líneas de montaje con maquinaria de punta y recicladores que saben lo que hacer. El 90% de la recolección de las campanas de basura de los barrios no se pueden reciclar porque están contaminadas con residuos biodegradables, jeringas o los materiales no están ni limpios ni secos. Desde el primer paso -la recolección-, la cooperativa puede lograr un mejor resultado porque sabe distinguir lo que es y no útil, sin contaminarlo. A las empresas privadas no les interesa lograr la reinserción, pero ¿por qué el Gobierno de la Ciudad apunta a este modelo para nada ecoamigable?

“No van a armar un modelo igual con trabajadores porque ¿cuánto le tenés que pagar a una persona para que trabaje seis horas insalubres arriba de una cinta? No lo van a hacer. El sistema de campanas genera un alto descarte, entonces ellos dicen ‘como hay alto descarte, me conviene llevarlas a quemar y saco energía’. Las quemas se hacen en la planta MBT de Villa Soldati. No van a invertir, pero las plantas de quema son más costosas que las de reciclado”, cuenta exasperado Ariel. La energía que se genera quemando es mucho menor que la que se utiliza si se quieren volver a producir desde cero los materiales.

El proyecto macrista se alInea con un modelo privatizador y negacionista de las políticas de ambiente. “Desde que asumió Milei, Jorge Macri se alineó con el negacionismo del sistema de reciclado con el argumento de explotar recursos y pensar en el mercado, como si el reciclado no fuera productivo ni eficiente. Más allá del jefe de Gobierno, este proyecto es de la Ciudad. Ahora están desfinanciando porque quieren privatizar. No abrís plantas nuevas, dejas caer, propones un sistema que limita el reciclado. Mundialmente, los países están saliendo de la generación de energía por la incineración para ir a economías circulares y acá quieren volver. Si fuera tan bueno, todo el mundo incineraría”, dispara sarcástico Ariel.

“No quieren reconocer nuestro trabajo ni su importancia. Aparte, con la quema van a quemar cualquier cosa. Si quieren implementarlo, tendrán a más de 20 mil compañeros, todos los asociados del FACCyR, en la calle reclamando lo suyo. No vamos a dar brazo a torcer. El cartonero no se rinde fácil, va a luchar por sus derechos. Muchas vidas se fueron por tener lo que tenemos ahora. Es la dignificación y el reconocimiento de los compañeros, no nos vamos a olvidar de dónde venimos ni de adónde queremos llegar”, sostiene con fuego en la mirada Jésica. “Quieren que se queme en una empresa donde se benefician sólo los empresarios cuando acá hay 20 mil compañeros que llevan su mango todos los días a la casa y sostienen a su familia. No les va a ser fácil”, advierte la referenta. De fondo, las máquinas siguen sonando. Bendecidos por el San Cayetano cartonero, luchador y compañero, los trabajadores paran para comer guiso en el comedor.

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Natalia Rotolo

Comunicadora social, conurbana y feminista. Apasionada del otoño, Leila Guerriero y el té