Salud mental en los Juegos Olímpicos: cuando el deporte ya no es saludable

🤸‍♀️ Luego de las declaraciones de Fernanda Russo y el retorno de Simone Biles a las pistas, El Grito del Sur habló con especialistas para indagar más en la temática de la salud mental y el deporte de alto rendimiento.
31/07/2024

«Pensé que iba a estar sola en esto, que nadie iba a entenderme, que nadie podía acompañarme, que practicaba un deporte individual que no conoce preparaciones en equipo. Y eso no pasó”, escribió la tiradora olímpica Fernanda Russo en su cuenta de Instagram. “Pensaba que subirme al podio era lo mejor que me podía pasar en la vida. Y eso no pasó», continúa Fernanda. Luego del posteo, la deportista hizo declaraciones en los medios y mencionó la relevancia que tuvo el equipo de contención, sus amigos y su familia para afrontar los requerimientos del deporte de élite. “Siento que pude dar lo mejor que tenía y la mejor versión de Fernanda. Muy lejos y atrás quedó la Fernanda con pensamientos suicidas después de Tokio. Eso es lo más importante», sostuvo la deportista de 24 años. Con sus declaraciones, Russo puso en agenda nuevamente un tema que cada cierto tiempo sale a relucir: la implicancia de la salud mental en el deporte competitivo.

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la gimnasta estadounidense Simone Biles cobró relevancia pública luego de anunciar su retirada de la final de equipos de gimnasia artística por problemas de salud mental. “Desde que entro a escena, estoy yo sola tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental”, advirtió la atleta en una conferencia de prensa. En su historial Biles acumula cuatro oros, una plata y dos bronces olímpicos, además de 30 medallas mundiales, 23 de ellas de oro.

Simone Biles

Más allá de una lesión en su tobillo, la joven estadounidense dejó notar que se bajaba del certamen por la dificultad para lidiar con la disciplina extrema y el agobio mental que suponía el entrenamiento de alto rendimiento. Su postura levantó revuelo internacional y la pregunta por el bienestar de los y las atletas profesionales generó una grieta que vino a romper el halo de perfección que rodea a estos cuerpos. Entre músculos firmes y tendones elásticos, algo de otra índole, más de la materia sensible, podía estar sucediendo. Miedos, inseguridades y presiones como fantasmas rodean la disciplina deportiva. No es solo el fracaso, sino también el triunfo lo que genera una carga demasiado pesada en las espaldas de los deportistas. 

Lorena Berdula es entrenadora de fútbol femenino y es considerada la primera directora técnica mujer del fútbol argentino. Fue la primera entrenadora del país en dirigir en un torneo oficial de la AFA, con Estudiantes de la Plata, institución donde fundó la primera escuela de esta disciplina. Ahora se dedica a trabajar la Educación Física desde las perspectivas de géneros y sexualidades, en plural como le gusta decir a ella. 

“Los temas de salud mental son muy importantes en el deporte”, explica la especialista consultada por este medio. “El deportista tiene que llegar al lugar que le toque con una estructura psicológica que le permita el disfrute, que es lo más difícil de hacerle entender cuando tienen una derrota. Hay que concebir que la derrota es parte de la construcción de un atleta”, agrega. “Hay cuestiones que son fundamentales, como el carácter. Uno puede ser más exigente que otro, pero no hay que dejar que esto juegue en contra, que sea un obstáculo para el desempeño. Hoy por hoy, las presiones son tantas que es necesario que haya una contención psicológica para los deportistas”. 

Fernanda Russo

Este año, en los Juegos Olímpicos de París, Simone Biles se volvió a lucir con sus saltos entre barras y aros. Las vigas y las paralelas la vieron hacer sus acrobacias y fue nuevamente elogiada por el jurado y sus seguidores. Hace unos años, ella fue una de las víctimas de abusos sexuales perpetrados por Larry Nassar, el coordinador médico del equipo femenino de gimnasia olímpica durante 20 años. Se considera que en ese tiempo el abusador serial atacó a más de 300 deportistas y el alegato de su juicio fue realizado por 156 de ellas. Las atrocidades perpetradas por Nassar, que hicieron mella en la salud mental de las jóvenes gimnastas, explotaron mediáticamente a finales de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Esta historia se puede ver en el documental Athlete A, lanzado en 2020 por la plataforma Netflix. 

Cinco veces campeona mundial y cuatro veces campeona olímpica, Biles llegó incluso a tener un salto que lleva su nombre. Sin embargo, la pregunta sobre su bienestar mental aún la sobrevuela. ¿Cómo se hace para lidiar con una vara siempre tan alta?

“El alto rendimiento no es la actividad física que recomendamos usualmente para la salud: es fama, poder, política, representación de los países frente al mundo. Los competidores que llegan a las olimpiadas son atletas de élite que tienen un talento excepcional, que puede ser por carga genética, a lo cual se le suma un entrenamiento sumamente riguroso, que sienten que tienen que coronar en la competencia”, explica Jorge Francella, médico deportólogo y cardiólogo, director del Programa de Actividad Física para Salud y Deporte del Hospital de Clínicas de la UBA. “Las consecuencias de la exigencia del deporte en la salud mental muchas veces vienen desde la infancia, porque algunos empiezan a entrenar siendo niños, y se prolongan en toda la preparación tanto pre como post competencia”, aclara. “Es muy importante el post competencia porque ahí es cuando se finaliza un objetivo y más se sienten las consecuencias de la presión, porque baja el pico de la euforia”.

Para Lorena, a la exigencia de la competencia se le suman las redes sociales, donde cualquiera puede opinar y uno queda totalmente expuesto a los comentarios ajenos y el odio desmedido. “Es fundamental atender la cabeza de nuestros jugadores. Así como hay un nutricionista, tiene que haber un psicólogo que ayude a encauzar el diálogo interno, que a fin de cuentas es lo que permite tolerar la presión y poner las cosas en su justa medida”, continúa. “Priorizar la salud mental es la mejor medalla olímpica que puede tener cualquier atleta”, enfatiza Lorena en referencia al caso de Simone Biles. “Al sacarse la presión mental es el ejemplo de alguien que conoce su límite. Cuando no te interesa más la medalla es cuando sos ganadora, porque te podés sacar la presión y pasás a disfrutar”.

“Después de la competencia el objetivo desaparece y muchas veces los atletas tienen una sensación de vacío o incluso una depresión”, agrega Jorge. “Para poder regularlas, es necesario que especialistas de la psicología del deporte aborden la situación; por lo tanto, el acompañamiento es imprescindible. Los psicólogos especializados deben viajar junto con los atletas, porque algunos incluso llegan a tener ideas de suicidio”, enfatiza el médico mientras aclara que si bien depende de las características del deportista y de lo que representa la competencia para su país, esas crisis pueden llegar a puntos severos.

Diarios de un Delfín

A nivel local, en 2021 la ex nadadora Delfina Pignatello se retiró del nado alegando que la exigencia del deporte profesional estaba causando estragos en su vida personal. La joven de 24 años ganó dos medallas en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018, tres medallas de oro en los Juegos Panamericanos de 2019 y participó en los 1500 metros libres de Tokio 2020, quedando en la 29ª posición con un tiempo de 16:33.69. “Esto es para los fracasados del éxito que no cumplieron con el esquema, que desperdiciaron todo su talento de lo único que sabían hacer bien y lo tiraron por la borda”, escribió en su libro, Diarios de un Delfín. “Si ganás una medalla está todo bien y todo el mundo te felicita, aparecen todos los amigos del campeón, el reconocimiento. Pero si no ganás… no se acercan, no te habla nadie. Sólo ven los errores”, dijo la nadadora a La Nación. Delfina fue una de las más sinceras al hablar del odio que recibió en redes sociales y del perjuicio que le provocaron psíquicamente los comentarios hirientes de los desconocidos.

Delfina Pignatello

Gabriela Parigi hace gimnasia desde muy chica. Su cuerpo, fuerte y compacto, acumula miles de sentadillas, abdominales y estocadas. Es ex gimnasta de la Selección Nacional Argentina de Gimnasia Artística, hizo la carrera de formación profesional en La Escuela de Circo La Arena en Buenos Aires y se formó en Centre des Arts du Cirque Le Lido, en Toulouse. Como protagonista de la obra “Consagrada. El fracaso del éxito”, Gabi retrata las consecuencias de la exigencia en el deporte, matizada con humor y acrobacias. La exitosa obra toma escenas de la vida personal de la actriz y las adapta con cinismo, mostrando la cara menos agradable del entrenamiento, entre ellas la competencia con las otras niñas y las presiones por tener un cuerpo delgado. La obra ya ganó el Premio Actriz Revelación en los María Guerrero 2023 y tuvo más de 75 funciones a sala llena entre Festivales en Francia, España, Brasil, México, Uruguay y Argentina. 

“Hay un lado B del deporte de alto rendimiento que está velada, aunque todos sabemos que existe. El deportista tiene que demostrar esta idea de fortaleza heroica donde uno no puede tener miedo y nada puede salir mal porque es un rasgo de fracaso y está muy castigado. Es casi como la disciplina militar”, explica Gabriela. “El último tiempo se ha discutido mucho sobre la salud mental de les deportistas gracias a estos ejemplos. Creo que hay ciertas prácticas en el entrenamiento donde a los cuerpos se los utiliza chupando los recursos al máximo sin importar qué secuelas quedan luego, esa la caracterizo como una manera más extractivista de entender el deporte. Como entrenadora, yo promulgo una forma que es más humanista e intenta potenciar la capacidad acrobática y explosiva de los cuerpos”. 

Para ella, es muy claro que la enseñanza extractivista es aquella donde las consecuencias que pueden quedar en los cuerpos son solapadas por el ansia de trofeos. “Yo he tenido diferentes entrenadores y se nota cuando lo que se está buscando es el resultado, cueste lo que cueste, sin poner en el plano la parte sensible de la persona. Hay una visualización casi maquinal del cuerpo. Se anula todo síntoma del dolor y del miedo y se trata de reprimir todo lo que le sucede por dentro al deportista. Después de un tiempo así algo estalla, ya sea un músculo o un hueso como el ánimo o la autoestima de la persona”, aclara la gimnasta que actualmente entrena acróbatas y actores.

“Si se instalan lógicas violentas, alienadas, de abuso de los cuerpos en los niños pequeños que empiezan a entrenar en su infancia, se instauran ciertos valores que pueden ser patológicos y que van en contra de los fundamentos del deporte”, continúa Gabriela mientras explica que en algún punto los conceptos de deporte y salud se disocian. Para ella, lo que te salva del sistema abusivo del deporte es la familia, los amigos y la red que pueda construir el niño o niña que empieza a entrenar desde la infancia. Sin embargo, aclara que no debería haber nada de qué defenderse. “La idea es que no sea el propio deportista y la familia la que la se deba defender. No debería haber nada de qué defenderse, sino lo contrario”. Gracias a su familia, Parigi pudo conservar sus espacios de ocio, la escuela y los viajes a pesar de que sus entrenadores le exigían cada día más y más, instándola a ceder espacios de esparcimiento.

“En este sistema patriarcal tanto las mujeres como los varones sufren del mandato de la masculinidad”, aporta Lorena en relación a la necesidad de los deportistas de mostrarse fuertes e invencibles. Este mandato muchas veces es asumido también por las atletas mujeres, que se quieren mostrar capaces de afrontar todo desafío que tengan enfrente, escondiendo las dificultades, problemas o debilidades mentales. “Históricamente las mujeres en la competencia solían reproducir este mandato masculino de parecer fuertes. Ahora estamos demostrando que podemos ser fuertes sin parecernos al varón. Así, se rompe esa creencia de que para ser deportista tenés que parecerte al hombre y aparecen modelos que se corren de esta hegemonía”, suma la entrenadora que subraya que los y las atletas trans están viniendo a cuestionar el binomio sexo género en el deporte.  

Para Gabriela, la lógica exitista y sacrificada de tener que dejar todo en torno a la consagración actúa en todos los ámbitos de la vida capitalista contemporánea, incluso para quienes no practican ningún deporte. Sin embargo, tiene su parangón en el entrenamiento olímpico, donde opera de una manera particular. “La decisión de Simone es un gran ejemplo para todes, ella defendió su salud mental y la puso en valor. Me parece un grado de responsabilidad social muy copado. Es muy importante que la gimnasta número uno dé estos mensajes, porque cuando somos personas visibles y nos subimos a los podios tenemos el poder de multiplicar un discurso, ya sea uno alienado vacío y exitista como uno de valores. Lo que hizo Simone habilita y legitima otras voces, le da recursos a otras personas. Todavía hay un montón de Simone Biles en el mundo del deporte que no pueden poner en palabras lo que les pasa”, finaliza.

Compartí