La sexualización de las letras en las canciones que escuchan infancias y preadolescencias, es un tema. Y volvió a tener repercusión con la presentación de “Zoom”, el proyecto musical que encabeza la ex participante de Gran Hermano, Julieta Poggio. Cuando comenzó a difundirlo en los medios, la artista contó que, de base, estuvo pensado para ser orientado solamente para infancias, entonces, cuando la convocaron, problematizó su experiencia: “Cuando daba seminarios como profe de danza, de jazz y de ballet, era tan complicado elegir una canción para dar, que no tenga letras obscenas, que no requiera tocar una parte de tu cuerpo; y está tan normalizado verlo en TikTok. Sentía que la preadolescencia era un lugar donde no había ningún contenido, que está medio desamparado. Los temas que suenan son los que las chicas conocen, pero quizá está bueno no quemar etapas, o cantar algo que tenga un lindo mensaje pero que sea canchero, no estamos cantando ‘Qué lindas las estaciones del año’”, opinó en una visita a Luzu TV.
Con una primera temporada, Zoom está diseñado para “«acercarse más» a las emociones de los jóvenes” en una lógica multiplataforma: con sus quince capítulos en YouTube, canciones para Spotify, shows presenciales, y difusión por redes sociales. Junto a Julieta, la acompañan su hermana y también actriz, Lolo Poggio y Julián Marín ficcionando situaciones que tratan la amistad, el ghosting, aprender a decir que no, los cambios en el cuerpo y en la mentalidad por el crecimiento, entre otras. La estructura de cada episodio se compone de «role play» (un juego de rol, para ejercitar la empatía), challenge y un videoclip principal. Así, el universo de Shubarundum. Su Supercalifragilisticoespialidoso versión trending topic.
Pero ¿Qué implica producir música? ¿Cómo es esa cocina y ese armado? More Gemma es compositora, autora, arreglista, docente y productora tanto de obra propia – su último disco el año pasado ganó un Premio Gardel- como en trabajos que la contactan: fue el caso de una radionovela del Archivo de la Memoria trans en Spotify.
“Tal vez con los años la producción musical fue mutando un poco. Podemos decir que era lo que hacía George Martin con Los Beatles, era muchísimo, hasta escribir arreglos de cuerdas; y tal vez hoy ser productor o productora es lo que representativamente se erige como Bizarrap: dentro de la compu y el bit”— reflexiona con El Grito del Sur— “Digamos, la producción musical que yo llevo adelante es muchas veces recibir una canción en su mínima expresión. La voz, la melodía con la letra acompañada de un instrumento armónico guitarra, teclado o lo que sea. Y bueno, poder pensar en conjunto con el o la artista hacia dónde es la búsqueda instrumental, musical, estética: me veo conectando gente, escuchamos el material, y ahí se traza un plan de trabajo. Pero esta primera pregunta creo que es un poco estructural a todo lo otro. Es que por ejemplo, las grandes discográficas, tienen su team de gente que produce, pero son principalmente varones, y tienen staffs donde van repartiendo sus productos».
«Considero hay una ausencia de una mirada que no sea masculina hegemónicamente hablando y es parte de cierta crisis que sufre hoy la industria, sobre todo la de la música de entretenimiento, que es para pasarla bien y que no necesariamente está comprometida con contar algo que eleve, por así decirlo, la cultura de un país. Con esto –yo soy muy respetuosa de todos los tipos de música, porque entiendo que cada cultura dentro de las culturas tiene que dar cuenta de sus propias vidas y de lo que cuenta– no estoy diciendo ‘tenemos que eliminar ciertos géneros’. No, esa supremacía blanca, colonialista, no. Pero sí considero que hay una exposición muy violenta a las infancias y adolescencias a discursos que son muy destructivos”, completa.
Retomando, la postura de Julieta, la compositora manifiesta que “la escuchaba y entiendo su preocupación”, si bien no trabaja con música urbana, aunque si tiene que programar beats, lo hace. “Ella lo ve más de primera mano porque al tener que bailar esa música está en contacto con una lírica que por lo menos sexualiza. Creo que hay una exposición muy violenta a las infancias y adolescencias, a discursos que son muy destructivos. O sea, la música que escuchamos moldea nuestras formas de pensar y sentir, moldea las formas en las que creemos que nos ven. También moldea nuestras expectativas en función de una expectativa ajena y que está fuera, y que en este caso se trata de esta masculinidad hegemónica que busca determinadas cosas. Entonces, sí creo que es un escenario muy complicado. Todo mainstream es una decisión política en el sentido de qué querés comunicar o permear en las sociedades. Es imposible, escindir la producción cultural musical hoy día de cuáles son las superestructuras que están ordenando nuestras vidas cotidianas, nuestras economías, afectos, tiempo, nuestra energía y vitalidad»,
Un escenario muy complicado
En viceversa, la industria parece traer otra cuestión a colación: la infantilización en la imagen de artistas. Lali fue una de las que se animó a pronunciarlo. “Hay una infantilización de la sexualidad femenina. En la música latina (y podríamos agregar oriental, donde atravesadas por el animé vemos una representación similar vestidas de mini faldas, peinado de dos colitas, moños, y otros accesorios) hay una forma de ser sexy que en lo personal me parece infantil. Entonces, me hice cargo de que mi sensualidad puesta a la orden de mis canciones no tenía ese estilo”, reconoció en una entrevista con la youtuber española Carolina Iglesias para el podcast El Carolate.
“También la escuchaba a Lali”, prosigue la productora, al tiempo que desprende otra reflexión. “Y creo que ahí hay dos problemáticas que parecen opuestas, pero se encuentran en un centro que para mí es gravísimo y crudo: nuestra sociedad es más pedófila de lo que creemos”.
La conversación se da poco después de que cobrase repercusión mediática el repulsivo “chiste” (ella corrige y lo llama confesión de parte) sobre una menor, que se emitió al aire en Neura durante el programa conducido por Sergio “Tronco” Figliuolo, posteriormente desvinculado por Alejandro Fantino, uno de los accionistas principales de la radio online.
“Entonces, si hablamos de esto que dice Julieta, de Lali haciéndose cargo de sus deseos, y avisando ‘nos están pidiendo que que nos infantilicemos’; aparece esta tercera posición de este chiste que no es un chiste. Entonces, la problemática es mucho más compleja y más amplia que la música. Haciendo una Gestalt básica, estamos diciendo que a las niñas se las sexualiza a través de las letras pero es muy complicado lo que pasa acá: vivimos en una sociedad que es mucho más pedófila de lo que está dispuesta a aceptar, el varón quiere que todas parezcan pendejas y pareciera no molestarle que las niñas se identifiquen desde temprana edad con ser sexualizadas”, analiza.
“Yo tengo dos sobrinas que fueron a ver a Emilia Mernes al Movistar Arena. Jamás voy a cuestionarle a ninguna de mis hermanas su forma de maternar. Pero no puedo entender cómo no ve lo complejo que es que ellas consuman todos los días su vida esas letras. ¿Cómo se contrarresta ese discurso? ¿Con ESI alcanza?”, pregunta.
Fue en uno de esos shows donde una nena llevaba un cartel donde se podía leer, en un juego de palabras con uno de sus temas: “Soy tu fan, por vos me hago un Only fans”. La foto se viralizó, y ante el caso de sharenting, progresivamente se fue desenfocando su rostro. Por supuesto, no es responsable Emilia e incluso – si bien se da esta cuestión del diseño de vestuario y una construcción de su imagen como la niña que en los 2000 soñaba ser una estrella– quizá su intención nunca fue representar a esa generación.
Y como dijo La Joaqui en OLGA: “A veces recibo comentarios de gente que me dice ‘¿No te da vergüenza que tus hijas canten tus canciones?’ Y no, la verdad es que mi hija escucha a María Elena Walsh. No le prohibí escuchar mis canciones pero su interés es tan inocente e infantil que ella sola elige esas cosas. Creo que eso habla de que hice un buen trabajo y que no está quemando etapas, que va a su ritmo. Ahora, si tu hijo de 5 años sabe lo que es butakear y quemar… o sea, puede escucharlo, darle risa y no entender lo que significa, que es lo lógico. (…) Si entiende cosas de adultos es porque está expuesto a ambientes de adultos. ¿O no? Una vez mi hija, cuando la estaba llevando al colegio, me dijo: ‘Mamá, ya sé por qué dijiste lo de polvo de hadas en la canción’”. Y yo dije: ‘Ay, no. la sociedad tenía razón ¡Soy un deterioro para la comunidad!’. Me dijo la abuela Mary que tu película favorita era ‘Peter Pan’ y vos la extrañás. Con esto me voy a defender toda la vida. Eso es lo que tiene que pensar un niño promedio de 5 años”. Entonces, ¿por qué termina sucediendo?
“Pienso que son varias cosas. Por un lado, la búsqueda del marketing: hacen un focus group y de alguna manera ven cuál es el público más permeable para este producto. También, ¿quién no quiere ser famosa? ¿Quién no querría estar arriba de un escenario y hacer 15 Movistar Arena? ¿Y ser lo máximo? Yo que no tengo nada que perder, le hablo a quien tenga ganas de escuchar mis canciones pero hay una industria que acompaña o no acompaña. Si fuese una rubia portando una feminidad hegemónica, tal vez estaría en otro lado. También me da la sensación de que cantan lo que viven, si se quiere. Digamos, es muy difícil que alguien no le ponga el cuerpo a esas canciones y no reproduzcan su vida personal. Aunque son varias personas las que componen esas letras, la mayoría varones. Además son productos recontra mega rentables para las compañías. En la industria de la música, sucede lo mismo que en el mundo: muy pocos concentran la mayor riqueza mientras mucha gente la está remando. Después es como David contra Goliat”, responde More. A la mente le viene el caso de la cantautora británica Adele: “Ella dice ‘no me interesa que mi música esté en TikTok, ni en reels, mi último disco es para gente de mi generación que está comprometida con su terapia’. Está bien, ella la hizo y por eso también se puede hacer lujo”.

El caso de Tini, al convertirse en Violetta sí llegó a una generación que acompañó su crecimiento. Sin embargo, con su último álbum Un Mechón de Pelo se distanció de la camada preadolescente en su elección de abordar la salud mental con muchas melodías más solemnes. Por otra parte, una podría pensar que la representación se construye por una cuestión de edades: artistas más jóvenes llegan a generaciones más jóvenes porque se puede tender a proyectar esa imagen. No obstante, Nathy Peluso es apenas mayor que Emilia. “Nathy una vez dijo: me patean porque soy una mujer fuerte. Tenés un culazo, sos divina, unas caderas latinoamericanas espectaculares, pero te escapaste del molde 90/60/90 y además lo llevás con orgullo, eso es un problema”, comenta More con ironía. “Entiendo que está en una búsqueda menos condescendiente”, añade.

“Entonces, ¿qué deberían estar diciendo las canciones hoy? Desconozco, pero sé certeramente que podrían estar cuidando mucho más. Esto no es tipo panfletos de ESI en las canciones, sino generando conciencia de manera poética, copada y además rítmica. ¿Por qué no está pasando? porque no vende”, evalúa. En retrospectiva, podríamos mencionar que hubo camadas preadolescentes que crecieron con Daddy Yankee, Wisin y Yandel, y tantos. Pero también con tiras diarias como las de Cris Morena (de “La edad del Pavo” a Lali cantando “Me pasan cosas”) o “Patito Feo” que hoy ponemos bajo el prisma violeta. ¿La ausencia de telenovelas juveniles tiene que ver con una representación sexualizada de las infancias? Próximamente, se estrenará por MAX el spin-off de “Floricienta”, “Margarita”. ¿Las generaciones de hoy se identifican con la torpeza característica de las protagonistas que veníamos hace 20 años?
“Me acuerdo de haber visto ‘Chiquititas’”, trae al hoy la cancionista. “Reconozco que veo recortes de lo que eran esos programas y no me acuerdo de ciertas escenas ni del impacto que me generaban. Si bien antes se filtraban estos discursos violentos en muchos aspectos, siento que había todavía un resguardo de cierta inocencia, ¿no? La crueldad está muy de moda. Entonces en ese nivel de insensibilidad, ¿Qué atendemos primero?”, cuestiona.
Y mientras tanto, el mundo. Así se llama su podcast donde la compositora y productora conversa con colegas artistas que componen canciones. “Una vez en una crisis que tuve hace años, quería dejar la música. Fui a clase con mi maestro de composición y me contestó: ‘Perfecto, pero si vas por la calle un día de esos y silbás una melodía, contame si podés no hacer una obra con eso’. Y me noqueó. Compongo canciones porque es donde he puesto todo mi amor, en construir este pequeño mundito donde colaboro con otra gente y tratamos de hacer algo para esta cultura. Hay cosas que se van a seguir prendiendo fuego lamentablemente y no lo voy a poder cambiar pero mientras este mundo esté en esa urgencia y no pueda parar, yo quiero todavía insistir en poder parar. En que existan otras opciones, no sólo poner La Playlist de las 50 mejores canciones de reggaeton más escuchadas y no pensar en nada. De crear, la creatividad en Argentina está puesta en absolutamente todo. La subsistencia supone creatividad. Tal vez poner un podcast, que puede no ser el mío, le ofrezca a alguien la posiblidad de pensarse más allá del límite urgente de lo cotidiano, y que eso no se lo va a quitar nadie”, cierra.





