Una interna negacionista imposible de ocultar

La elección de Javier Milei desencadenó una intensa controversia en torno al autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Aunque los discursos libertarios no son una novedad, buscan desviar la atención de las prácticas genocidas del último golpe de Estado.
24/07/2024

Pasados los primeros seis meses de gobierno, La Libertad Avanza enfrenta la necesidad de consolidar su coalición, que incluye aliados de peso como Mauricio Macri. Dentro del espacio libertario, surgen matices y debates sobre cuestiones internacionales y nacionales, incluyendo la postura sobre los crímenes de lesa humanidad. La semana pasada, el oficialismo mostró su falta de acuerdo, resurgiendo diversas justificaciones en torno a los delitos cometidos por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura militar.

Una de las preocupaciones del Gobierno es la relación y empatía que algunos grupos dentro de la administración mantienen con exmilitares condenados y presos. Esta situación ha generado tensiones internas. Un ejemplo claro es la visita de una comitiva de seis diputados de LLA a Alfredo Astiz y a otros condenados en el penal de Ezeiza, un acto que provocó controversia y evidenció fracturas dentro del oficialismo.

Beltrán Benedit, promotor del evento, declaró en un chat interno de LLA: “No fuimos a ver represores; fuimos a ver excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista por orden de un gobierno constitucional”. Por otro lado, Patricia Bullrich se desligó de los hechos y dijo: “Estoy a cargo del sistema, no quiero evaluar a qué preso podés ir a ver o cuál no. Me parece que lo que estamos viviendo es una construcción de libertad y si hay alguien que considera que tiene que ir a ver a un detenido porque formó parte de un momento trágico de la Argentina, lo puede ir a ver”.

Desde otra postura, Oscar Zago, ex titular de la bancada de La Libertad Avanza, fue contundente: “Si me preguntas, en lo personal, yo no es que no iría a visitarlos… directamente, si los tipos están ahí, pasaría muy lejos, porque me daría mucha bronca esos tipos que están muy bien procesados por la Justicia”.

Sin declaraciones desde Balcarce 50, solo queda una pregunta: ¿Qué papel juega la vicepresidenta en esta puja?

Derechos y Humanos: matices, enfoques y estrategias

Las disputas internas dentro de La Libertad Avanza se manifiestan de manera particular en el ámbito de los Derechos Humanos, con Victoria Villarruel emergiendo como una figura central. La vicepresidenta, fundadora del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), es una voz destacada en la revisión de la historia reciente.

A través de sus redes sociales, Villarruel ha jugado un papel crucial en la difusión del negacionismo. De igual manera, la asociación civil que encabeza ha sido clave para promover un discurso que defiende a las víctimas de las organizaciones revolucionarias de las décadas de 1960 y 1970. La estrategia de la vicepresidenta apunta a una narrativa que equipara a las víctimas de las guerrillas con las del Estado.

Desde otro punto de vista, el pasado 24 de marzo, la Presidencia de la Nación publicó un video en el que se enmarca la represión ilegal y sistemática de la dictadura bajo la “Teoría de los dos demonios”. En el material audiovisual, se minimiza la responsabilidad de las Fuerzas Armadas, se niega el número de 30 mil detenidos-desaparecidos, y se atribuye la violencia desencadenada a Montoneros y al ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). El mensaje oficial, que llama a la reconciliación nacional, refleja la postura que tuvo Milei durante el debate presidencial, en línea con los argumentos de Emilio Massera.

Desde el retorno de la democracia en 1983 y los indultos presidenciales de Carlos Menem (1989-1990), el negacionismo ha ganado terreno, promoviendo una visión alternativa sobre la represión y las víctimas. Sin embargo, bajo la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007), surgió un cambio en el discurso, que pasó de negar los crímenes de lesa humanidad a exigir un «deber de memoria» para las víctimas de la guerrilla. Desde 2006, Villarruel ha utilizado CELTYV como su plataforma principal para sus actividades, logrando una notable visibilidad en medios y redes sociales.

El sociólogo y especialista en prácticas genocidas, Daniel Feierstein, define el negacionismo como un conjunto de técnicas que minimizan o relativizan los hechos históricos, cuestionan las cifras de víctimas y simplifican problemas complejos mediante teorías conspirativas. En este contexto, el negacionismo de Victoria Villarruel y Javier Milei busca promover una «memoria completa» que a menudo sirve para legitimar la represión ilegal, sistemática y estatal. Este fenómeno se manifiesta a través de la difusión de posturas que reinterpretan el pasado reciente, utilizando medios de comunicación, redes sociales y discursos políticos para impulsar una visión que minimiza la responsabilidad del Estado en los crímenes cometidos durante la dictadura. Estas acciones intentan alterar la percepción pública y justificar la represión ilegal mediante la creación de una narrativa alternativa.

Narcotráfico y civiles: el caso de Rosario

Otro tema de controversia que agita al gobierno es el alarmante incremento del narcotráfico en Rosario. Su posición geográfica convirtió al municipio en un centro neurálgico para las redes de tráfico de drogas, exacerbando la crisis de seguridad en la región. Este auge en la actividad delictiva ha desencadenado una ola de asesinatos y actos de violencia que han devastado a la población civil, elevando el problema a una preocupación de mayor magnitud. La gravedad de la situación no solo evidencia una crisis local, sino que también plantea serios desafíos para las políticas de seguridad y justicia a nivel nacional.

En este contexto, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, propuso incorporar a las Fuerzas Armadas en los operativos en Rosario. La vicepresidenta se opuso a la propuesta, argumentando que, aunque es importante reconocer el rol de los militares, también es crucial recordar los costos que enfrentaron por seguir órdenes de un gobierno constitucional.

Esta oposición es parte de una estrategia comunicacional más amplia de Villarruel, orientada a diferenciarse y consolidar su propia identidad política. Al hacerlo, busca evitar que su imagen se asocie con los «excesos» de la represión militar mencionados por el presidente o con posibles conflictos internos que no corresponden a las Fuerzas Armadas.

Proyecciones al pasado y al futuro: la familia militar

Villarruel desarrolló una dimensión adicional en su estrategia comunicacional, con el objetivo de proyectar una imagen renovada de las Fuerzas Armadas. Esta estrategia busca asociar al sector castrense con valores conservadores y patrióticos, reformulando así su perfil en la opinión pública. Su participación activa en actos, festejos y festivales provinciales demuestra su empeño por redefinir la imagen de las instituciones militares como pilares de la tradición y la estabilidad nacional.

Villarruel en los festejos en honor a Martín Miguel de Güemes

Durante los festejos por el Día de la Independencia el 9 de julio, Villarruel, situada en el palco oficial, se unió a Javier Milei en un simbólico acto sobre un tanque. Enfatizó su vínculo con la causa Malvinas, distanciándose claramente de la opinión del presidente, y mostró un fuerte reconocimiento a los veteranos de guerra, quienes desfilaron junto a los militares. Esta visibilidad busca fortalecer el apoyo a las Fuerzas Armadas y consolidar una imagen de firmeza y patriotismo en un contexto político marcado por altos niveles de conflictividad social.

Festejos por el Día de la Independencia

Por último, las repercusiones de los festejos de la selección argentina y los cantos racistas permitieron a Villarruel capitalizar la situación, alineando sus posiciones con un discurso antiimperialista y vinculándolas con figuras históricas de gran arraigo popular, como el Sargento Cabral, Remedios del Valle y Bernardo de Monteagudo. Hasta la fecha, Villarruel sigue sosteniendo sus posturas y su confrontación con Karina y Javier Milei. Sus declaraciones quedaron fijadas en un tuit de su cuenta oficial.

Sin consenso a la vista

El enfoque negacionista dentro del Gobierno no solo polariza a la sociedad argentina, sino que también revela profundas divisiones en el oficialismo. Estas fracturas no se manifiestan entre corrientes opuestas, sino dentro de una misma visión que busca reinterpretar y justificar la historia reciente al margen de los criterios jurídicos a los que Argentina ha estado adherida durante décadas. Dentro de La Libertad Avanza, las distintas posturas persiguen objetivos diversos y se utilizan para obtener ventajas en un momento de gran agitación.

Estas divergencias no solo polarizan la opinión pública, sino que también amenazan con fragmentar el frente oficialista. La crisis interna que enfrenta la administración libertaria requiere una articulación clara y coherente de su narrativa sobre los crímenes de lesa humanidad. Mantener una postura unificada y sólida será crucial para evitar rupturas, consolidar aliados y abordar de manera efectiva los desafíos políticos y sociales en este período de incertidumbre económica.

Compartí