Una Buenos Aires asiática

🏙️ El problema del Código Urbanístico (CUR) presentado por Jorge Macri no es solamente las herramientas que se quieren aplicar, sino el modelo de ciudad al que se aspira. Resulta fundamental que la metrópolis porteña crezca con equidad.
18/09/2024

La idea de esta administración de la Ciudad, como fue la de la anterior, de proyectar una Buenos Aires para 6.000.000 de habitantes es una locura que solo se puede explicar en la desmedida necesidad de ganancias de los especuladores inmobiliarios para los que está pensado el CUR. La Ciudad de Buenos Aires tiene hoy un poco más de 3 millones de habitantes y una densidad de más de 15.000 habitantes por km2. Los funcionarios de la Ciudad nos quieren vender propuestas y necesidades de densificación que nacieron en ciudades europeas con menos de 4.000 habitantes por km2. Y que sueñan con sus ideas llegar a superar los 7000 hpkm2. A una ya extremadamente densa Buenos Aires. 

Para entender la situación tenemos que saber dónde estamos. Y de esta forma comprender a donde nos quieren llevar. Nueva York tiene solo 11.200 hxkm2. San Pablo 7.300 hxkm2. Ciudad de México 6.000 hxkm2. Londres 5.600 hxkm2. Madrid 5.300 hxkm2. Berlín 1.700 hxkm2. ¿Alguno de ustedes pensó que vivimos en una ciudad con más densidad que Manila, que Marruecos, que Abuja? Que la Ciudad de Buenos Aires triplica la densidad de Madrid y de Londres. Que tenemos más del doble de densidad que Ciudad de México y San Pablo. Que somos la segunda ciudad más densa de América. Que, de todas las ciudades de Europa, solo el centro de Paris tiene una densidad superior a la porteña. ¿Qué Buenos Aires es más densa que Lagos, Nigeria? ¿Que solo El Cairo, con 19.000 hxkm2, nos supera en África?

Y sabiendo esto: ¿alguien en su sano juicio puede creer realmente que es necesario duplicar la densidad? Y llevarla a 30.000 hxkm2. ¿Queremos ser Bombay? Con todo el respeto y la comprensión de que la población de la India es de más de 1.400 millones de personas, ¿queremos la densidad de una ciudad del sudeste asiático? En un territorio nacional despoblado. Con solo 17 habitantes por km2.

Los promedios esconden grandes asimetrías. Esos 15.000 hxkm2 se duplican en Caballito, Almagro, Villa Crespo, Belgrano, Recoleta y otros barrios. Nosotros ya vivimos en Bombay. Mientras por otro lado, y con una expectativa de vida de 10 años menos, hay barrios como Villa Riachuelo y Soldati con 3.500 y 5.000 hxkm2. Las alternativas propuestas por la administración de Jorge Macri sobre la implementación de la Capacidad Constructiva Adicional (CCA) -con la supuesta intención de lograr la inversión en el sur de la Ciudad- solo pueden aumentar las asimetrías y contribuir a una pérdida irreparable de calidad de vida para la mayoría de los habitantes de Buenos Aires. 

Es el Estado, con la implementación de políticas públicas de generación de infraestructuras y servicios, el único capacitado para revertir esa situación. Sin escuelas ni hospitales, iluminación ni seguridad, no hay incentivos para el desarrollo. Supeditar el mandato constitucional del fin de las asimetrías de nuestra Ciudad al negocio económico de un pequeño grupo de grandes empresarios -en desmedro de la calidad de vida de la población en general- es imperdonable.  

La CCA consiste en la creación de polígonos en algunas zonas del sur de la Ciudad, en donde los desarrolladores podrán transferir el mismo volumen que construyeron ahí como sobre volumen en otras áreas que serán receptoras. Esto posibilitará, por ejemplo, que sobre Cabildo -donde hoy en día se pueden construir edificios de 45 metros- se puedan construir hasta de 90 metros. De aprobarse como lo presento el Ejecutivo, se acabó el mantra de la ciudad morfológica que vendieron para la modificación del Código de Planeamiento Urbano en 2018. Las torres y sus puntas y medianeras sueltas al descubierto ya no son una herejía. Vivan las torres.

El sur de la Ciudad y los espacios verdes públicos le importan al Ejecutivo. Por eso quiere poner ahí su cárcel para 700 reclusos. Sacándole una manzana al Parque Olímpico de la Juventud. Ya que los niños juegan al policía y al ladrón en el parque. Como uso accesorio van a poner una cárcel. Esos serán parte de los Usos Complementarios que -por determinación administrativa discrecional- se quieren imponer a los UP, los Espacios Verdes Públicos de la Ciudad, en esta modificación al Código. Para el tema de las modificaciones de las Unidades de Sustentabilidad (las hay de alturas bajas, medias, altas y corredores altos), en definitiva el planteo es sumar un piso más en las USAB 1 y 2 por la creación de una nueva 0. 

La nueva USAB 2 está muy perjudicada en el proyecto. En ella se permite el completamiento de tejido. El conocido enrase, a toda edificación de la manzana e incluso de la de enfrente. Si por la ordenanza 33.387 de Cacciatore del 77 o por una excepción a ella, o por el Código de Planeamiento Urbano del 2000 (Ley 449). Hay un edificio de 8 pisos y dos retiros o mayor aún. La nueva construcción puede alcanzar esa altura. Según, nuevamente, el articulado presentado por el Ejecutivo. Duplicando o triplicando la altura máxima de esa zona.

También las grandes ventajas que se ofrecen a las parcelas de más 2.500 podrían desvirtuar la idea de un barrio residencial y permitir alturas muchísimo mayores a las autorizadas actualmente en esas zonas. Chau barrios de casas bajas. Por último, el proyecto de modificación del CUR incluye la presentación de 4.200 propiedades que en algunos casos llevaban hasta 13 años con el trámite retenido por el Ejecutivo para su catalogación definitiva. 

Es indudablemente una buena noticia. Opacada por la circunstancia de la progresiva regresión en la protección que ostentan dichas propiedades. Las que presentan protección cautelar pasaron de permitir primero solo modificaciones que no alteraran su volumetría desde la vista exterior. A permitir luego su demolición preservando solo la fachada y obligando a un retiro de 6 metros para la nueva edificación. Que posteriormente quedó de solo 3 metros. Desde donde emerge el cemento y el vidrio indecente.  

Para concluir, la Ciudad de Buenos Aires es parte de un conglomerado urbano mayor. Que debe tratarse de manera integral. Una Ciudad de Buenos Aires de 6.000.000 de personas, el sueño macrista y nuestra pesadilla, no solo es invivible ambientalmente. Sino no se sostiene en el contexto del gran Buenos Aires y de la Argentina. Un país vacío. 

Las propuestas presentadas por Jorge Macri -expresadas en repetidas ocasiones por los funcionarios- de seguir construyendo en los lugares donde, según sus números y sus concepciones, hay infraestructuras que lo sostengan. Las áreas del norte de la Ciudad, las más caras. Y en definitiva también los barrios de clase media. Por la gran permisibilidad que tiene en esta propuesta de Código en los distritos USAB2, se esconde el abandono desde el Estado de la Ciudad de la creación de las infraestructuras fundamentales donde son necesarias. Cuando son éstas y no solo el espacio dormitorio. Lo que motivan realmente el crecimiento de una zona. 

Entonces los funcionarios dicen que hay zonas que por sus infraestructuras, conectividad y servicios pueden seguir sobre creciendo. En lugar de generar esas condiciones en donde están retrasadas. Y buscar el equilibrio. Todo esto Incrementando hasta niveles insoportables la densidad de muchos barrios porteños. Es increíble, pero en todo el Código Urbanístico no se menciona ni una sola vez la densidad de habitantes. Que tendría que ser la cuestión fundamental en toda propuesta de mayor sobre-crecimiento. Siendo que es la variable fundamental para planear el crecimiento con equidad de Buenos Aires.

La Ciudad tiene que seguir creciendo. Pero a su ritmo. Donde lo necesita. Con las tipologías constructivas que necesita. Con alturas razonables. Vivienda popular y sencilla. Con departamentos de dos y tres dormitorios. En barrios con todas las infraestructuras necesarias. Todas las propuestas de los arquitectos higienistas son tan válidas como cuando fueron presentadas. El Sol. La circulación de aire. El Espacio Verde, tanto privado como público. Son fundamentales. 

¿No aprendimos nada de la última pandemia?

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