Enfrentar situaciones nuevas o desafiantes a menudo provoca síntomas físicos como un nudo en el estómago, palpitaciones y sudoración. Mientras que muchas personas logran manejar esta ansiedad ligera sin que interfiera significativamente en su vida diaria, estos síntomas pueden ser abrumadores para otros y persistir mucho después de enfrentar la situación.
Soledad Quinteros, psicóloga de la Fundación Foro, explicó a El Grito del Sur cómo la ansiedad social puede hacer que las interacciones sociales sean extremadamente difíciles: “Las personas con este trastorno a menudo temen tanto los encuentros sociales que pueden evitar salir de casa. La mente genera una respuesta fisiológica que intensifica el miedo, la timidez y la vergüenza”.
La virtualidad nos ha permitido conectarnos de diversas formas, pero también ha deteriorado nuestras habilidades sociales. Esto genera ansiedad cuando enfrentamos situaciones que requieren esas habilidades. «Somos seres sociales por naturaleza, y aislarnos es un problema. Ahí comienza nuestra misión: combatir la soledad”, expresó Ivana Franco, presidenta del Club de Solteros.
El Club de Solteros, fundado hace siete años en Córdoba, se ha convertido en un recurso crucial para aquellos que luchan contra la soledad y la ansiedad. Cuenta con grupos en varias provincias argentinas y en países como Chile, Colombia y España.
“La finalidad del Club de Solteros es ayudar a las personas solteras a concretar encuentros sociales en el mundo real, promoviendo la conexión cara a cara y desconectando de la tecnología,” explicó Ivana Franco y destacó que, aunque esta visión se intensificó durante la pandemia, ya existía previamente debido al creciente reemplazo de la comunicación personal por la virtual.

La dinámica del Club es así: organiza grupos basados en edad, intereses y ubicación geográfica. Cada grupo, compuesto por al menos seis miembros, se coordina de manera flexible según la disponibilidad de los participantes, permitiendo que los encuentros se organicen de forma que se ajusten a las agendas de todos y todas. Ivana Franco aclaró: «Ofrecemos soporte a los participantes para coordinar sus encuentros de manera flexible, lo que reduce el estrés asociado con el ‘¿dónde y cuándo?’ y les proporciona un alivio al poder ajustar las reuniones a sus agendas».
El Club es un apoyo para quienes no solo tienen dificultades para salir, sino también para desconectar de su rutina laboral, en una sociedad donde “lo social se ve como algo secundario, pero es clave para combatir la soledad”, señaló Franco. También está la modalidad “membresía”, en la que se organizan salidas semanales con el mismo grupo y los miembros pueden unirse según su disponibilidad, facilitando la construcción de amistades.
Aunque el Club no nació para combatir la ansiedad, ha ayudado a muchas personas a superarla. Este es el caso de Natalia, una participante que, a pesar de su deseo de participar, su ansiedad -tratada mediante terapia psiquiátrica y psicológica- la mantenía paralizada en su casa. Al compartir su situación con la coordinadora del grupo, la preocupación fue entendida y se tomó acción inmediata.
Para abordar la situación, el Club de Solteros implementó un enfoque de apoyo personalizado. De este modo, se organizó que alguien fuera a buscarla y la acompañara al bar. Esta medida permitió que ella pudiera asistir al encuentro social.
Soledad Quinteros destacó: “En la teoría de lo cognitivo conductual, lo que menos debe hacer es dejar de hacer cosas, sino entender al paciente o a la persona y entender que esos marcos de seguridad tendrán que salir y enfrentarlos gradualmente”. “Hay que trabajar proactivamente en el cuerpo y en la mente, entender cómo funciona mi mente, mi cuerpo y cómo hacer para transformar esos pensamientos y entrenar para el sistema nervioso, que está hiper activado, a bajar la alerta y relajar”, agregó.
Además la seguridad es una prioridad clave para el club, ya que garantizan la autenticidad de los perfiles y ofrecen un entorno de apoyo grupal para que las mujeres no se sientan vulnerables al conocer gente nueva. La integración en un grupo facilita conexiones más cómodas y seguras, promoviendo la inclusión de diferentes géneros y brindando respaldo continuo.






