La juventud no se volvió de derecha y en la UBA arrasó el campo nacional y popular. Reelecciones en Exactas y Filo, retorno triunfal en Sociales y batacazo en FADU. El movimiento universitario expresó la respuesta al ajuste de Milei y derrotó en las urnas a las expresiones ligadas al Rectorado. El Grito del Sur reunió a cuatro de las presidentas recientemente electas para hablar de militancia estudiantil, feminismo y libertarios que estudian en universidades públicas. Julia Benito (Exactas – La Cámpora), Agos Olivera (Sociales – La Mella), Ariana Bustos (Mov. Evita – Filo) y Florencia Boveri (La Corriente – FADU).
Después de la pandemia, se nota una diferencia generacional importante en la forma de hacer política en la Universidad. ¿Cómo creen que ha cambiado la militancia universitaria pospandemia?
Flor (FADU): Yo arranqué a cursar antes de la pandemia, así que es algo que registro mucho. Siento que el clima es mucho menos hostil, más allá de que ahora estamos en la era Milei donde se han habilitado muchas cuestiones en torno a formas y a discursos más violentos y agresivos. En este momento, los pibes plantean todo el tiempo: «bueno, basta de criticar al otro, a ver qué me proponés». Quieren soluciones, alguien que les dé respuestas de fondo y no medidas parches.
Agos (FSOC): Yo sumo dos cosas: por un lado la pandemia fue posterior al 2018, que fue un año de muchísimo movimiento feminista e hizo que las pibas pasemos a ocupar un lugar central en la militancia. Hasta ese momento, nosotras tal vez poníamos la cara pero había compañeros atrás tomando las decisiones. Hoy en día, las organizaciones estamos completamente feminizadas. Después nos tenemos que dar el debate de cómo volver a acercar a los compañeros, que eso también es una tarea pendiente, pero sobre todo creo que hay un cambio que se da a partir de las pibas tomando la posta en las distintas agrupaciones. Se suma a que, de 2022 en adelante, todos tuvimos que hacer una reconstrucción de nuestras agrupaciones porque la pandemia hizo que muchos compañeros lógicamente dejaran de militar porque vivíamos de reuniones en Zoom.
Ariana (Filo): Para mí hubo una vuelta a Filo y a la facultad con muy poca cotidianeidad, donde los estudiantes no se quedaban, no ranchaban. Nosotros tenemos un pino en el patio y es como muy clave ir a estar ahí, tomarse unos mates antes y después de la cursada, convivir y eso se perdió mucho. Eso hacía que los estudiantes desconocieran nuestra propia facultad y a medida que fueron pasando los años empezamos a convivir más, incluso en los espacios que tenemos nosotros como Centro como el ciber o el centro cultural. Empezaron a querer volver a construir lo que había antes.
Julia (Exactas): Yo creo que hubo muchos cambios en general en el estudiantado y en la forma en que vivimos la facultad. Estábamos muy acostumbrados a pasar mucho tiempo en la Facultad y ahora la gente tiene mayor deseo de irse, de estar más en su casa. Quedó mucho esa comodidad de tener algunas herramientas de manera virtual o de no asistir a los eventos. O tal vez sea sentir menor pertenencia. Nosotros luchamos contra eso día a día porque nos parece fundamental poder habitar nuestra facultad, que es un lugar que además tiene muchísimas herramientas y un montón de actividades que están buenísimas. Y que también te cambia un poco la vida, cosa que no pasa si vos solamente vas a estudiar a la facultad.

Me quedo con algo que decía Agos, que es esta idea que buscan instalar ciertos sectores de que el feminismo se pasó tres pueblos y que Milei gana por las medidas en materia de género. A lo que se suma una cierta incomodidad de compañeros para adaptarse a un momento político en donde las compañeras están tomando la palabra, tomando decisiones, cerrando listas.
Agos: Milei es una respuesta a las feministas. Los libertarios son una respuesta contraofensiva al trabajo que hicimos nosotras como feministas del 2015 en adelante y que se hizo también a partir de las prácticas que tuvimos. Hoy, con el diario del lunes, es más fácil poder decir «bueno estuvimos bien acá, estuvimos mal allá». Pero creo que sobre todo la práctica del escrache alejó completamente a los chabones de la idea de hacer política. Después apareció Milei y les dio a muchos un lugar en el cual encontrarse y nosotros tuvimos que ir a buscar a todos los que están de este lado del mundo para decirles: «che, hay un lugar para vos acá todavía, no queríamos que todos salieran expulsados de la militancia, ni universitaria ni de ninguna militancia». Creo que nos damos un trabajo constantemente de volver a invitarlos a a participar.
Flor: El feminismo sirve como ejemplo de por qué gana Milei. Creer que todo se iba a resolver desde los sectorial para lo sectorial, sea desde las cuestiones de mujeres y diversidades hasta las cuestiones de ambiente. Nos encontramos con un modelo de hacer política y de llevar políticas desde el Estado que se empezó a agotar, donde la gente no encontraba respuesta ni salida y se sumaba la dificultad para llegar a fin de mes. El fenómeno Milei pudo nuclear toda esa bronca desde los varones que fueron reacios al feminismo, los sectores que fueran reacios a los movimientos sociales y poder unirlo y decir que había que dar vuelta a todo. La cuestión es que efectivamente no vino atacar a la casta: hoy los jóvenes, las mujeres, las diversidades, los jubilados y los varones vivimos peor.
Ari: Con el feminismo encontramos algo que nos abanderaba mucho, la marea verde fue real, los Encuentros de Mujeres crecieron mucho y fueron un lugar donde nos encontramos. Y es verdad que los varones hoy no tienen ese lugar. O sea, estamos a un mes de irnos a Jujuy y yo hoy me juntaba con mis compañeros y decía: «bueno chicos, ¿ustedes qué van a hacer, o sea, qué vamos a hacer con ustedes?». Yo me encargo, yo pongo mi parte, pero también es un trabajo de darles a ellos el lugar.
Julia: Qué raro siempre los discursos de nuestra sociedad machista y patriarcal culpando a las víctimas de lo que les sucede. Además de haber tenido que salir a educar a una sociedad que tenía completo rechazo y que no tenía ninguna intención de cambiar, ahora nos culpan porque lo que nosotros decíamos efectivamente sucedió. Nosotras nos sentimos muy mal con esta contraofensiva, pero también es natural que en todo proceso de avanzada haya retrocesos. Eso no nos tiene que desmoralizar; por el contrario, tenemos grandes conquistas en nuestras espaldas como es, por ejemplo, el aborto legal seguro y gratuito y tantos otros que ha conseguido nuestro movimiento feminista a lo largo de los años como poder votar. A mí el movimiento feminista me cambió la vida y a dos años del intento de atentado a Cristina Fernández de Kirchner, se demuestra que la violencia política y sobre todo la violencia política contra las mujeres no se terminó y sigue vigente.

¿Qué hacer con los libertarios en la UBA? ¿Qué pasa si viene una agrupación libertaria, que banca el ajuste en las universidades, y pone una mesita en un pasillo?
Flor: En FADU nosotros tuvimos la experiencia: en los 90 gana APAU, la pata estudiantil de la UCeDé. Ese sector ganó durante un año el Centro de Estudiantes y para antes del 2001 la nuestra fue la única facultad donde se implementó un arancel: había unas máquinas tipo cajeros automáticos en el patio central de la Facultad y se cobraban las inscripciones a finales y las inscripciones al curso de verano. Es una historia poco conocida, pero es algo importante a la hora de llevar esta discusión sobre la importancia de defender el presupuesto universitario. Estos discursos existen y existieron, han estado más desarticulados pero con Milei han encontrado de vuelta un referente para encauzarse y envalentonarse. Siempre hubo estudiantes que han planteado un arancel para quien lo pueda pagar. Es una discusión que por ahí existe subterráneamente y no es mayoritaria, pero las últimas elecciones ponen de manifiesto que no hay lugar para esas políticas.
Ariana: Yo vengo de Filo que tiene la especificidad de que está muy politizado, o sea vos entras y los carteles te saludan antes que cualquier persona. Los intentos que hubo de personas que tan solo fueron a hacer una nota capaz de medios más libertarios, cuando los estudiantes los identificaron fueron expulsados. Entonces hay algo que nosotros notamos, que es que los estudiantes no quieren que eso aparezca. Por algo nosotros también tenemos nuestra tercera reelección.
Julia: A nosotros en Exactas nos pasa todo lo contrario. Los tenemos dentro de la Facultad y son un gran porcentaje de las carreras más numerosas: el crecimiento de Computación y de Datos, dos carreras más tiradas a la profesionalización o a un trabajo más directo que no sea la investigación, ha traído a un porcentaje de una población de derecha que hoy se encuentra muy representada con los liberales, o por lo menos con la antipolítica. Eso fue lo que nosotros fuimos a disputar estas elecciones: poder hablar con un montón de gente que no te quería escuchar directamente, que le parece que la política está mal, que no quiere que le vayan a proponer absolutamente nada. Como militantes políticos, eso es una gran batalla. No sé si han entrado partidos liberales o agrupaciones que hoy se identifiquen con Javier Milei, pero sin lugar a dudas ha entrado la antipolítica a nuestra universidad a través de estudiantes que no solamente no quieren involucrarse, sino que tampoco quieren que los involucren ni siquiera en las cosas más pequeñas que tengan que ver con su día a día.

Hay una idea, que yo no comparto pero está muy instalada, de que la juventud se volvió de derecha. ¿Cómo leen esta afirmación incluso después del batacazo electoral suyo en la UBA?
Julia: Es un poco reduccionista para con la juventud decirnos que simplemente nos volvimos de derecha. Lo que hay es una juventud decepcionada con la política que vivió. Nosotros hemos vivido ocho años de muy malos gobiernos, decepcionados del macrismo (los que estaban ilusionados) y después con el gobierno de Alberto Fernández. Además, los pibes que hoy entran a la universidad transitaron sus últimos años de secundaria en la pandemia y eso es una situación muy difícil. No fue sencillo perder esos lazos comunitarios que nos ataban y que nos mantenían dentro de la mesa, entonces no me parece que sea una cuestión de la ideología, porque somos parte de un contexto social y de un movimiento que nos contiene, sino que tenemos que volver a ilusionar y mostrarle nuevamente a la juventud que la política sirve como herramienta de transformación.
Agos: Es decepción, no odio, no el rencor. Es no poder mirar hacia adelante con propuestas que sean novedosas, con nuevas ideas. Durante el Mundial se usaba mucho la frase «que la gente crea porque tiene que creer». Me parece que la política no nos está ofreciendo a los jóvenes en qué creer. Y que se trata un poco de eso, de volver a inventar o reinventar; como dijo Axel, más melodías que permitan efectivamente reencantar a los pibes, que yo no creo que sean de derecha, sino que estamos hartos.
Flor: No es cierto que la juventud y los estudiantes estén con las políticas de ajuste de Milei y lo demuestra que hayan salido un millón de personas en la calle el pasado 23 de abril diciendo que la universidad pública tiene que existir y ser financiada. Pero efectivamente hay una forma de hacer política que hoy ya no encanta y genera rechazo en la juventud, a la cual le dijeron que el mundo es éste, que se gobierna de tal manera y que siempre va a ser así, que vamos a emparchar un poco pero al final hay un empeoramiento de las condiciones de vida que viene de hace años. No puedo alquilar, no me puedo ir a vivir solo, no me puedo independizar. Tengo que tener dos tres trabajos para llegar a fin de mes y ni así llego a fin de mes.
Ariana: No pudimos y no logramos demostrar realmente lo que queríamos transformar y cómo lo queríamos hacer. Y ahora la gente no llega a cargar la SUBE, es imposible poder pensar y proyectarse y querer hacer cosas. Entonces es una tarea que tenemos esto de escuchar y pensar entre todos cuál es el horizonte que queremos y cómo lo vamos a transformar juntos.

Bueno, última y muy breve. Ustedes lo saben en el claustro estudiantil pero ¿cómo se le gana al radicalismo en la Universidad de Buenos Aires?
Julia: Por primera vez desde el retorno de la democracia en nuestra Facultad, apareció una agrupación del radicalismo pero ninguna organización quería que ellos entraran al Consejo Directivo. Hicimos una gran alianza todos los demás para saber que los que estaban terceros muy abajo no llegaran a estar por encima. Fue la unidad de concepción de que necesitábamos seguir teniendo la facultad que nosotros amamos y que tiene una política de construcción comunitaria, participativa, con concursos abiertos, transparentes, en donde no existen las mafias que conocemos del Rectorado, en donde la comunidad está mucho menos violentada. Y que queríamos seguirla teniendo de esa manera.
Ariana: En el caso de Filo, lograr la alianza de todas las organizaciones del campo nacional y popular fue una clave para que eso no volviera a suceder. Es así como pensamos la facultad y es así como pensamos nuestras carreras y nuestras trayectorias. Queda la tarea más fina de transformar el resto de las facultades, nos quedan esas tareas pendientes, pero día a día se va logrando y creo que la alianza de estas cuatro facultades va a ser una realidad para que eso suceda.
Flor: En FADU, haber podido traducir en un frente electoral todo lo que fue el Frente de Unidad de la Lucha Presupuestaria ha sido muy importante porque efectivamente era una unidad que los estudiantes nos demandaban. Los compañeros míos le llaman «hacer la del Judo»: a la gestión no se le puede competir desde la gestión, desde su punto fuerte, porque la cuestión acá no era ver quién podía administrar un poco mejor la facultad. En este momento había que demostrar quién tenía las mejores condiciones para poder enfrentar el ajuste de Milei y eso es lo que quedó claro. Fuimos con nuestra fortaleza por delante y así fue que logramos recuperar el centro y la mayoría estudiantil.
Agus: Todas las organizaciones que estamos acá soñamos con algún día poder gobernar la UBA, con que deje de ser la Franja Morada el Rectorado de la Universidad. Y para eso nos damos no solo la política diaria de militar el claustro estudiantil, sino de empezar a pensar inserciones en el claustro de graduados, en docentes, que siempre es el más complejo porque todo entra por concurso que en general va metiendo la Franja. La tarea fundamental es pensar inserciones en las distintas facultades que excedan únicamente al claustro estudiantil y eventualmente poder cumplir el sonido que tenemos las organizaciones del campo nacional y popular, que es el de gobernar la Universidad de Buenos Aires para poder hacerla más inclusiva, para pintarla de pueblo, para que efectivamente entren cada vez más compañeros de la clases populares a esta universidad y que no sea excluyente como la que tenemos.






