«Luche y que se escuche»

💜 El viernes 11 de octubre se llevó adelante la novena marcha contra los travesticidios, transfemicidios, transhomicidios y lesbicidios en el marco del 37° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, que tuvo lugar en San Salvador de Jujuy. El Grito del Sur estuvo presente y conversó con manifestantes para conocer y visibilizar sus reclamos.
14/10/2024

La parca se movía, oscura y silenciosa, entre el tumulto bullicioso de la marcha contra los travesticidios, transfemicidios, transhomicidios y lesbicidios que tuvo lugar en San Salvador de Jujuy, en el marco del 37° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. No era la muerte de verdad, pero bien podía serlo. Era una mujer que llevaba puesta una túnica negra que le cubría todo el cuerpo, una máscara tenebrosa que le tapaba la cara, una capucha amplia que no dejaba ver cómo era su pelo y que, además, sostenía una guadaña. Llevaba colgado del cuello un cartel ensangrentado que decía “Basta de femicidios”. Sin dudas logró llamar la atención de los transeúntes jujeños, tanto de los que estaban en la marcha como de los que miraban desde sus casas, comercios y autos a la muchedumbre. 

“Esta marcha es importantísima para las personas trans por todas aquellas compañeras que han fallecido, violentadas por la policía o por diferentes factores, y porque nunca se nos toma en cuenta”, dijo Pamela Rodríguez -una manifestante que viajó a Jujuy desde Pergamino, Buenos Aires- en una conversación con El Grito del Sur. “Esta movilización calma un poco la mano fuerte de la policía, pero la solución todavía no está porque el presidente que tenemos tampoco colabora. Imaginate que golpean a maestros, más a nosotras las travestis”, agregó. 

En determinado momento un grupo de manifestantes se desprendió de la masa de gente y formó una hilera humana finita, enlazada por brazos y codos, para impedir el paso de los autos que estaban tocando bocina en las calles laterales. Unas mujeres que tenían puestas unas vinchas con lucecitas de colores les respondieron cantando “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las travestis en la cara de la gente”. Lo que siguió fue una competencia de luces y sonidos, un duelo de medición de fuerzas, una contienda protagonizada por aguerridas y apáticos. De esa efímera batalla resultaron vencedoras las gritonas con vinchas por sobre los conductores que ladraban bocinazos y emitían luces intermitentes con sus autos. Por eso, el cántico que siguió fue de victoria. “¡Qué momento, qué momento, a pesar de todo les hicimos el encuentro, qué momento!”, cantaron a coro las manifestantes.

Fotos: @pics.bahia

Es que el mensaje se tenía que escuchar sí o sí. ¿De qué otra forma, si no era con cánticos y cortes de calles, se podía visibilizar el hecho de que a las lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersexuales y no binaries las matan por el odio a su orientación sexual? La manifestación, la furia y los gritos eran la mejor opción, por ser una alternativa ruidosa y llamativa. De hecho, hubo personas que si bien no estuvieron encolumnadas en la marcha, acompañaron a las manifestantes con gestos de apoyo desde sus casas y comercios. Un hombre, por ejemplo, llenó sus pulmones de aire y lo largó a través del cuerno de un animal desconocido para aportar un sonido al ruido general. Una señora entrada en años, a su vez, agitó varias veces un pañuelo desde su ventana mientras la manifestación pasaba por el frente de su casa. 

“Justicia por el triple lesbicidio de Barracas”, decía uno de los cientos de carteles que hubo en la marcha. Los espíritus de Andrea Amarante, Pamela Cobbas y Roxana Figueroa, asesinadas en ese barrio porteño este año, se podían sentir en el aire jujeño como almas en pena que deambulaban en búsqueda de justicia. Las manifestantes marchaban con los cerros iluminados por el atardecer anaranjado de Jujuy como telón de fondo cuando brotó el recuerdo de su asesinato a manos de Justo Fernando Barrientos, un hombre que las quemó vivas porque odiaba su identidad de género. “Cuando vimos lo que pasó en Barracas decidimos agregar ‘Basta de lesbicidios’ a la marcha de este año, que ya es la novena que hacemos”, dijo a este medio Alma Fernández, una de las referentes históricas de esta movilización. 

Más adelante India Gudiño, una manifestante que viajó a Jujuy desde Mendoza, también se refirió al lesbicidio en cuestión. Dijo que “eso que pasó con estas compañeras lesbianas no tiene nombre, es detestable. Yo también soy lesbiana. Se nos mata, se nos repudia, se nos ningunea, pero somos personas como cualquiera y nos merecemos respeto”. De fondo sonaba: “Olé olé, olé olá, lo dijo Lohana y Sacayán, al calabozo no volvemos nunca más”, cuando Gudiño agregó que “este encuentro es importantísimo porque es una semilla que abre cabezas y que hace que la gente se plantee por qué hay tanta violencia hacia nosotras si no jodemos a nadie”.

Fotos: @pics.bahia

Había banderas del orgullo y de la colectividad travesti-trans por doquier, que flameaban de acá para allá como partecitas de un mismo corazón, que latía furioso por las que fueron asesinadas a manos de varones llenos de odio. “Un día como hoy, hace 9 años, estábamos en Mar del Plata y a esta hora nos enteramos de que habían asesinado a Diana Sacayán, así que para mí es un día de mucha movilización y sentimiento”, dijo Fernández a este medio al tiempo que la muchedumbre gritaba “¿Dónde está Tehuel, dónde está Tehuel?”. Era el sonido de la bronca organizada lo que se escuchaba, la banda musical de un dolor inmenso compartido por miles. 

“Además estamos acá porque 200 compañeras fueron despedidas del cupo laboral travesti-trans, que habían empezado a construir un proyecto de vida más allá de los 35 años, más allá de los 60 años —agregó Fernández—. Eso es un travesticidio laboral, que se suma a los crímenes agravados por la identidad de género y al abandono histórico de la sociedad”. Poco tiempo después, otro cántico empezó a emanar de la multitud. Decía así: “¿El Encuentro está? Sí, está. ¡Entonces luche, luche y que se escuche!”.

Compartí