«En paradas donde había cuatro personas ahora hay ocho o diez» 

👥 Miles de personas duermen en las calles porteñas porque no tienen un hogar. "Ser con vos" es una de las tantas agrupaciones que brinda asistencia a la gente en situación de calle en los barrios de Villa Luro, Floresta, Liniers y Mataderos, entre otros. El Grito del Sur conversó con sus referentes y acompañó una de sus recorridas nocturnas para conocer y visibilizar el trabajo que realizan.
23/10/2024

Cuando se hace de noche en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una multitud que no tiene casa se acuesta a dormir en alguna plaza o calle y se queda así, con un ojo abierto y el otro cerrado, a la intemperie, a esperar la luz del día siguiente. Con suerte, algunas personas consiguen un cartón que las separe del cemento y, con mucha más suerte, un colchón y una frazada. Después, será cuestión de tiempo para que los empleados de Espacio Público e Higiene Urbana les pidan, con palabras vacías de amabilidad, que se retiren de la calle porque tienen que limpiar la vía pública. Y si los sin techo se llegan a oponer, por no tener otro lugar a donde ir, la policía hará lo suyo. 

Datos como esos fueron reflejados en el informe presentado por las organizaciones sociales englobadas dentro de la Asamblea Popular por los Derechos de las Personas en Situación de Calle (APDPSC) el pasado 19 de agosto en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En esa oportunidad, las agrupaciones habían dicho que el tercer informe del Registro Unificado de Violencias hacia Personas en Situación de Calle (RUV) demostró que entre el 16 de agosto de 2023 y el 15 de agosto de 2024 hubo 121 situaciones de violencia estructural, 104 de violencia institucional y 95 de violencia social. 

Ese día las organizaciones sociales habían explicado que el hostigamiento, robo, maltrato o desplazamiento forzado del espacio público que realizan las fuerzas de seguridad y otros funcionarios públicos constituyen la violencia institucional, que los ataques físicos perpetrados por ciudadanos de a pie, motivados por un simple rechazo a quienes viven en la calle, conforman la violencia social y que las lesiones físicas graves que se producen por vivir en la intemperie constituyen la violencia estructural. 

Pero también existen otros tipos de violencias a personas en situación de calle, que son un poco más confusos que los otros. Por ejemplo, en la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria del barrio de Floresta funciona un sistema de ayuda a los sin techo que es mitad bondadoso y mitad cruel, pero sobre todas las cosas, discriminatorio. 

En una de las recorridas nocturnas que hacen los lunes los integrantes de la agrupación Ser con vos para llevar alimento, artículos de higiene y cariño a las personas sin casa, El Grito del Sur escucha que Dominga y Eduardo, que viven en la calle, cuentan a Claudia Zavala y Gabriel Sáez —referentes de la organización— que la iglesia en cuestión da solamente diez turnos a los sin techo de la zona para que se puedan bañar adentro (¿un turno por cada mandamiento?). Para obtener un lugar en la ducha, hay que estar en la puerta de la parroquia a las ocho de la mañana en punto, lo que ocasiona que muchos quieran dormir la noche anterior en las escalinatas para no perder la oportunidad de bañarse al día siguiente. Para la persona número once y las que le siguen, no hay tal recibimiento en la casa de Dios. 

Fotos: Daniela Hernández Cuervo

Además, esa iglesia solamente da comida a los sin techo que tienen más de 50 años de edad, por lo que quedan excluidos los nenes, las nenas y todo aquel que no sea cincuentón, razón por la cual queda a la vista de todos una extraña forma de administrar las bondades del Señor, ya que, en vez de haber un Dios esperando con los brazos abiertos a los desamparados, en el lugar parece funcionar un sistema burocrático bastante terrenal y bien cristalizado. 

Ahora, sobre la calle Avellaneda, Zavala se acerca a Diego y Beatriz, una pareja de inmigrantes que no tiene techo. Señala la pechera blanca que lleva puesta con el nombre de Ser con vos y se presenta. En una mano tiene una vianda de comida para dar y en la otra, un bastón. Resulta que a Zavala la operaron en 2021 de un cáncer y tiene las vértebras de la columna aplastadas, por eso tiene dificultades para caminar, pero eso no la detiene para ayudar a quienes no tienen casa. Este hecho hace que cualquiera se pregunte lo obvio: si ella puede ayudar a los sin techo contra viento y marea, ¿por qué el Gobierno porteño no? 

Al lado de Zavala están Sáez, que es su esposo, y también Adriana “Taty” Quiroga, otra integrante de Ser con vos. Esta última es quien se acerca primero a Beatriz, que dice “Ayudame” al tiempo que llora sin control debido a la desinhibición provocada por la ingesta de bebida alcohólica. Taty le da un abrazo y ella llora peor. Parecen lágrimas de desahogo o de alivio porque alguien, aparte de su marido, ha notado que existe. 

Beatriz está sentada sobre una frazada, que es donde duermen los dos. Diego, en cambio, está parado, con un yeso en una pierna y dos muletas apoyadas debajo de sus axilas. Cuenta que hace poco lo atropelló un auto. “¿Y en la cara qué te pasó?”, pregunta Zavala. “Me golpearon dos hombres, de la nada. A ella también le pegaron”, dice él y enseguida Beatriz muestra los moretones violáceos que tiene estampados detrás de un hombro. “¿Y a vos qué te pasó en la muñeca?”, pregunta Zavala esta vez a Beatriz, que tiene vendas en esa zona del cuerpo, pero la respuesta llega atravesada de dudas. Diego responde por ella, dice que se lastimó en el trabajo, y entonces ella repite lo mismo. 

No obstante, dentro de un rato pasará el camión de la basura, cuyo conductor frenará y llamará a Taty con la mano para decirle: “Ojo, no crean lo que les dice él. El otro día tuve que separarlos porque él le estaba pegando a ella”. Más adelante el relato del conductor tendrá mucho sentido y Taty usará sus habilidades verbales y su astucia para hacerle llegar a ella, y no a él, la dirección de la Casa Yerbal, en Villa Luro, donde Ser con vos tiene una oficina que abre los viernes y está integrada por un equipo interdisciplinario que podría asesorar a Beatriz de mil maneras. Todo eso pasará dentro de un rato. 

Ahora, mientras Diego dice que Beatriz se lastimó la muñeca en el trabajo, Zavala les deja las viandas con comida y Sáez se va a un kiosco a comprar toallitas femeninas para darle a Beatriz, porque así de difícil es vivir en la calle siendo mujer. 

Tres días antes de esta recorrida nocturna de Ser con vos, Zavala había conversado con este medio en Yerbal al 4800, en la oficina donde la agrupación ayuda a la gente en situación de calle a hacer trámites que en las recorridas y a las apuradas no se pueden realizar, como la gestión del DNI. “A veces sólo vienen a charlar o a tomar un mate cocido”, había dicho Zavala. 

La Casa Yerbal es inmensa, porque ahí funciona una agencia de turismo cuyos dueños permiten que en el lugar se desarrollen actividades de ayuda a la comunidad, como un bachillerato popular, clases de apoyo escolar, talleres de canto, masajes, un consultorio de psicología y psicopedagogía y la oficina de Ser con vos. Para llegar a esta última hay que cruzar el patio interno y subir una escalera corta. Esa casa como telón de fondo, por su aspecto familiar, le había dado a Zavala un aura de tía querida. 

Ahí mismo la agrupación organizaría, tiempo después, una feria de ropa para recaudar dinero y, así, poder sostener su trabajo. En esa oportunidad la Casa Yerbal se llenará de vecinos que comprarán ropa a precios accesibles y probarán las tortas cocinadas por Sáez. También habrá cantantes en vivo y conversaciones sobre la cantidad de personas que no tienen casa. “Según el censo que hicimos varias organizaciones sociales en 2019, en ese momento había 7251 personas en situación de calle, ahora debe haber más”, dirá Zavala a una vecina. Todo eso sucederá varias semanas después de la charla con este medio.

En esa conversación, la referente había contado que la agrupación nació en 2018 y había dicho que en las recorridas de los lunes los voluntarios suelen asistir entre 100 y 120 personas en situación de calle, de los barrios de Villa Luro, Floresta, Liniers, Mataderos, Parque Avellaneda, Monte Castro, Versalles y Villa Devoto. “Está pasando que vas a una parada donde antes había cuatro personas y ahora hay ocho o diez  —había contado la referente de Ser con vos—. Además, como Espacio Público los está corriendo de todos lados, a veces vamos y no los encontramos, sobre todo en las plazas, y no sabés si están enfermos, si les pasó algo o si simplemente se cambiaron de lugar”. 

La preocupación que se había reflejado en la cara de Zavala cuando contó eso, aparecería de nuevo tres días después, en la recorrida del lunes en la que El Grito del Sur estaría presente, cuando en la ranchada de Dylan y Candela —así se le dice en la jerga de la calle al lugar en donde duerme siempre el mismo grupo de personas sin techo—, en la puerta de un restaurante cerrado, solamente estén sus cosas, pero no ellos. La agrupación les dejará las viandas de comida de todas maneras, porque entenderá que, al estar la frazada donde duermen, una mochila abierta y un carro con cartón apilado, ellos están cerca. La conjetura quedará solamente en suposición y no despejará las dudas sobre la posibilidad de que les haya pasado algo, pero la única manera de saberlo será volver el lunes siguiente para ver si están, y si están bien. 

Fotos: Daniela Hernández Cuervo

En la Casa Yerbal, Zavala también había dicho que Ser con vos se compone de 60 voluntarios, de los cuales solamente 25 están siempre activos. Entre ellos están los cocineros que hacen la comida en sus casas. La agrupación suele dar a los sin techo agua, jugo, pizza y hasta postre. “Cuando es el día del amigo les llevamos un Bon o Bon con un papelito que dice ‘Feliz día’. Cuando es Pascuas les damos chocolate, y así —había contado la referente—. Siempre dentro de los costos que podamos manejar, ¿viste? Porque nosotros no pertenecemos ni a un núcleo religioso ni a un partido político, solamente tenemos las donaciones de vecinos. El Estado no nos da una ayuda económica como a los comedores”. 

—¿Qué es lo que más necesitan como organización social en este momento? 

—Poder dar alimentos frescos a las personas que viven en la calle, porque en general recibimos donaciones de arroz y fideos. Así que lo que más necesitamos es dinero para comprar comida fresca —había dicho Zavala. 

—¿Y cómo podría hacer la gente para donar? 

—Nos pueden donar dinero a ser.con.vos, pero lo cierto es que también estamos necesitando más voluntarios —había concluido la referente.  

Fotos: Daniela Hernández Cuervo

En cuanto a los distintos tipos de violencia que suelen perpetrarse contra la gente en situación de calle, la referente había mencionado que unos días antes de la charla con este medio se había reunido con el ministro Gabriel Mraida del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño y ella le había planteado que no está bien que mande a sacarles el cuchillo Tramontina que portan consigo quienes no tienen casa porque lo usan para comer y no para lastimar a alguien. “¿Vos les preguntás si, además del cuchillo, tienen un tenedor? ¿Con qué comés vos? Además, si vos vivieras en la calle también sabrías que ellos duermen con un ojo abierto y el otro cerrado, porque les roban y les pegan”, había dicho Zavala al ministro. También le había comentado que en los Centros de Inclusión Social hacen falta más cupos y que el personal establezca un vínculo de confianza con los sin techo, sin prejuzgarlos. 

¿Y qué es lo peor que has visto estando en la calle? “A una mujer, que solemos visitar los lunes, una patotita la llenó de golpes —había contestado Zavala—. Ellos no eran de la calle, ahí hubo violencia social. Y también, otro día, una chica me mostraba que tenía un paquete de papas fritas y una gaseosa. Me dijo ‘¿Querés? Esto me lo gané. Me quería dar el gusto, ¿viste?’. Resulta que se había prostituido para poder comprarse eso”. 

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