Día Mundial de la Lucha contra los TCA: la vida pesa más que bajar de peso

👩‍🦰 En el Día Mundial de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, El Grito del Sur entrevistó a la psicóloga colombiana María Camila Casas, especialista en el tema.
30/11/2024

“¿Cuánto sufrimiento es suficiente para decidir salir de tu TCA?”, se pregunta en un carrusel de placas rosas María Camila Casas. Ella es psicóloga, influencer y Magíster en Trastornos de la Conducta Alimentaria. Casas pasó por una situación de este tipo y se dedica a difundir la cárcel mental que significan estos padecimientos a través de su Instagram, donde acumula 140 mil seguidores. 

Allí contesta preguntas, recibe comentarios y hace posteos sobre cómo acompañar cada proceso de recuperación, siempre pensando en la cura como una posibilidad real donde la voz del trastorno desaparece o se vuelve mucho menor. 

Con paciencia y delicadeza, María Camila aborda temas muy complejos que van desde el suicidio hasta los vómitos o las autolesiones, todo esto sin perder el temple y el carisma que la caracterizan. 

Haciendo un breve racconto de su currículum, la joven colombiana se graduó en Psicología Clínica de la Universidad Javeriana, realizó un máster en trastornos de la conducta alimentaria de la Universidad Europea de Madrid y una especialización en psicología clínica en infancia y adolescencia de la Universidad de la Sábana. Además, se encuentra realizando un máster en Terapias de Tercera Generación y una especialización en Trauma Complejo. A su vez tiene un podcast, donde aborda diferentes temas relativos a los TCA y da charlas alrededor del mundo promoviendo la compasión y la escucha activa ante estas enfermedades tan naturalizadas -e incluso elogiadas- por la sociedad actual. 

María Camila Casas

“Tenemos que construir una sociedad en la que los niños crezcan sabiendo que valen por lo que son, que son importantes por lo que le aportan al mundo como personas y no por cómo se ven o cuánto pesan”, afirma en uno de sus posteos.

En el marco del Día Internacional de Lucha contra los Trastornos Alimentarios, El Grito del Sur se comunicó con la psicóloga colombiana y le realizó algunas preguntas en una conversación profunda y comprometida que transcribimos a continuación.

¿Cómo se te ocurrió la idea de difundir información sobre los TCA? ¿Cuál fue el recorrido desde que empezaste hasta ahora?

Cuando estaba inmersa en el trastorno, me daba cuenta que no había suficiente información sobre cómo se vivía con eso. Encontraba información teórica sobre los síntomas o las características, pero no escuchaba en primera persona el relato sobre cómo se vivía el trastorno desde adentro. Cuando empecé a recuperarme y estaba haciendo el Máster en Trastornos de la Alimentación en España, fue cuando decidí llevar a la práctica todo eso. Así me creé una cuenta de Instagram que fue creciendo y ahora hay muchas personas que se sienten identificadas con mi contenido. Creo que es necesario porque es muy diferente la definición de un libro a cómo se vive en la cabeza. 

¿Cuál fue la mayor dificultad a la que te enfrentaste difundiendo información sobre los TCA?

La mayor dificultad con la que me enfrento todavía hoy en día es que hay mucho estigma con respecto a los TCA. Se cree que son problemáticas de gente blanca, de clase media y privilegiada. En las redes me decían que era un capricho y que yo hablaba de esto porque no había tenido otro problema en la vida. También recibo muchos mensajes cuando hablo de personas con sobrepeso que tienen TCA o empiezo a decir que las personas no tienen por qué estar en bajo peso para tener un trastorno. Muchas veces me mandan mensajes diciendo que yo quiero vender la idea de que todo el mundo tiene un trastorno o me dicen que promuevo la obesidad. El hecho de poder educar y de correrme del estigma fue de lo más difícil pero resultó fundamental para que la gente entendiera que era un TCA y se rompiera la idea estereotipada de las películas o las redes sociales. 

¿Cómo se rompe este estigma del que venís hablando respecto a los TCA?

Personalmente, lo que he encontrado como clave para vencer este estigma fue ampliar mi contenido para que más gente se sienta identificada con eso. Cuanta más gente sale a hablar de los TCA, contando su historia con diferentes cuerpos, diferentes vivencias, diferentes edades, más se entiende que es una enfermedad mental y no un capricho. A mi me sirven mucho las estadísticas, la información teórica, los estudios, los papers. También el podcast ha sido un gran aliado, porque la gente lo escucha y entiende que se trata de una enfermedad. En las redes lo que más ha ayudado es que muchas chicas que sufren de esto han compartido mi contenido también con sus familias. Cuando los papás comienzan a escribirme, me hacen preguntas y leen mis posteos, se unen como familia porque dejan de creer que es un capricho o que sus hijas no tienen nada más en qué pensar y saben que responde a muchas cosas en la vida. Principalmente para romper el estigma hay que informar.

¿Cuáles son las consecuencias de vivir con un TCA? No me refiero solo a lo físico y lo clínico, sino a las consecuencias mentales.

Hay muchísimas consecuencias. Por un lado están las físicas, como pérdida del cabello, de las uñas, crecimiento de lanugo -vello corporal que surge por la falta de resistencia al frío-, problemas cardiológicos, fallas en algún órgano, incluso la muerte. Las pacientes que tienen conductas purgativas sufren problemas estomacales, se les caen los dientes, se les reseca la piel. Por otro lado, están las consecuencias mentales: puede generar depresión, ansiedad, muchísimo malestar emocional, hay una hiperfijación en el detalle negativo, juicios hacia ellos mismos, aislamiento social, problemas en el sueño, dificultades para la concentración, emocionalidad muy cambiante, son muy sensibles al detalle. Hay muchísimas consecuencias que no están tan difundidas. 

¿Qué pasa con los pacientes que creen que son crónicos o a los cuales se les dijo que no pueden recuperarse más?

Hace un tiempo se había estudiado que la cronicidad se daba cuando pasaban diez años y la persona no había logrado recuperarse o dar con ningún tratamiento efectivo para ella. Eso implicaba que la persona iba a tener que vivir el resto de su vida con el trastorno, o mejorar un poco su calidad de vida pero asumiendo que la vida es su enfermedad. Eso le quita la posibilidad a muchísimas personas, incluso algunas que recién ahora están pudiendo hablar de lo que les sucede. Hace algunos años no se hablaba tanto de los TCA y hay personas que recién ahora lo pueden identificar como un problema. Últimamente se han hecho muchos estudios que comprueban que el TCA sí se cura, a pesar de que uno lleve muchos años. El tema con las pacientes de muchos años es que se comienzan a identificar con el trastorno, entonces claramente para ellas es más difícil soltarlo. Yo creo que cuando le dicen a alguien que es un paciente crónico, le están quitando la esperanza de poder estar mucho mejor.

¿Por qué crees que estas enfermedades aparecen cada vez más temprano?

Creo que las redes son un gran desencadenante de que estas enfermedades se vean cada vez más en chicos más chiquitos. Cuando uno es chiquito, no tiene la capacidad de filtrar información sino que busca la aceptación. Si uno ve en redes sociales que toda la aceptación está centrada en el cuerpo, eso es lo que va a creer. Además, ahora en redes hay muchos grupos “pro ana” y “pro mía” -que antes eran blogs-, que son grupos que alientan la anorexia y la bulimia como estilos de vida y no como una enfermedad. También están los filtros, que acentúan todo lo que tiene que ver con la dismorfia corporal. Así que considero que las redes son un gran detonante. Por otro lado, también la pandemia y el encierro fueron grandes detonantes. Después de la pandemia, han crecido muchísimo los casos de niños y niñas con TCA. En parte es por la incertidumbre de no saber qué iba a pasar y la angustia que generó eso en los chicos. Nuevamente en las redes se comenzó a hablar mucho de hacer ejercicio y de cómo los iban a ver sus compañeros después de un año de estar en casa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los TCA son multifactoriales y los estilos de crianza han cambiado un montón. Hoy tenemos generaciones con mucha menos tolerancia a la frustración, por ejemplo. Son niños que crecen en familias más permisivas, eso también afecta. Creo que son tres factores claves en lo que respecta a la baja de edad de los TCA. 

¿Cuáles son los tips que le darías a alguien que está acompañando a una persona con TCA? ¿Qué es lo que no hay que hacer? 

Yo creo que lo primero que hay que hacer es no centrar todas las conversaciones en lo que pasa con la comida y el cuerpo. Muchas veces las personas, cuando están cerca de alguien que tiene un TCA, se convierten en sus policías. Eso solo empeora todo. Creo que lo que les ayuda es darles a entender que ellos los siguen queriendo más allá de la enfermedad, que siguen siendo importantes. Cuando los que los rodean se convierten en policías es cuando las personas con TCA más se empiezan a alejar de los demás, porque no es bonito para nadie que estén controlando qué es lo que come o lo que deja de comer. Muchas veces las familias creen que tienen que ejercer cierta vigilancia, pero yo creo que el rol del amigo o del familiar es el de escuchar y acompañar, el rol de policía lo tendrán los terapeutas, los psiquiatras, las nutricionistas. El rol de la familia y los amigos es entender, informarse, acompañar, buscar herramientas, preguntar cuando no sepan qué hacer, buscar información en internet. Muchas veces las familias y los amigos piensan que, porque la persona tiene un trastorno, no puede decirles lo que necesita, pero eso es mentira, hay que escuchar sin juzgar, sin hacer un juicio, validar la opinión del otro aunque no sea lo mismo que pensamos nosotros. Muchas veces lo que necesita una persona con un TCA solo es sentirse acompañada y validada. A veces incluso solo es distraerse, salir de su cabeza un tiempo y no que las tengan en el mismo tema una y otra vez.

¿Cómo se hace para luchar con un TCA en una sociedad tan gordofóbica?

Es muy difícil porque las redes están llenas de personas que promueven una vida FITNESS como el estilo de vida ideal. Además, todos hoy en día creen que pueden decir qué está bien y que está mal comer. En ese sentido hay que desarrollar un pensamiento crítico respecto a lo que uno sigue en redes y empezar a valorar la vida por otros lados. Es necesario poder concentrarse en sus proyectos de vida, que van más allá del cuerpo y la comida. Creo que es difícil porque en cualquier televisor que uno prenda va a ver alguna dieta para bajar de peso, pero creo también que mientras uno decida qué contenido seguir esto puede ir cambiando. A veces le recomiendo a las personas que si no pueden dejar de seguir ciertas cuentas agreguen cosas nuevas, así el algoritmo les va recomendando otra información, que -paradójicamente- a su vez es más nutritiva. Así que más que nada eso: desarrollar un pensamiento crítico poco a poco y construir una vida que valga la pena vivirla más allá de mi tipo de cuerpo. Eso hace que la vida pese más que bajar de peso.

¿Cuáles son las mejores formas de prevenir este tipo de trastornos? 

Las formas de prevención tienen que ver con empezar a construir desde la infancia una autoestima fuerte, reforzando las características internas de los chicos y chicas y no solamente las físicas o externas. En general los TCA tienen mucho que ver con una sensación de insuficiencia, entonces es importante que se los valide. Además, es importante enseñarle a los chicos a comer sin restringirles las comidas o sin decirles que algunas son “buenas” y otras “malas”. Enseñarles a los chicos a no relacionarse con la comida desde el castigo y el premio, sino desde que la comida es comida. Eso hace que uno pueda crecer sin tantos miedos. También es importante no hacer comentarios sobre los cuerpos -ya sean los propios o los ajenos- o sobre los platos y las comidas, para evitar las comparaciones. Si incluso a pesar de esto hay conductas de riesgo, se trata de estar atento a tiempo para poder pedir ayuda y acudir a algún profesional antes de que se genere el trastorno. 

¿Qué le dirías a alguien que está enfrentando la recuperación de un TCA en este momento?

Le diría que es un camino difícil, que es una batalla que a veces se siente solitaria, pero que le va a traer mucha más felicidad que la enfermedad. Que no está solo, y que a medida que uno va confiando en el proceso va encontrando una vida que no se centra únicamente en el cuerpo y la comida. Que continúe con su lucha y que aunque parece que a veces uno no ve la salida, a medida que va llevando el proceso esto empieza a estar cada vez más cerca.

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