Pasiones tristes y balances necesarios. El experimento libertario cumple un año y deja un saldo más complejo que una lista de ganadores y perdedores. La derrota política es también la de nuestros intelectuales: la pereza de los propios y el afán de la dirigencia en comprar análisis prefabricados con acento catalán. Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria. Lo dijo un ruso calvo cien años atrás y ahora lo cita Milei en CPAC. Los nuestros se asustan cuando escuchan hablar de revolución, mientras ellos retoman a Lenin para pensar el futuro. Así están las cosas país.
No se derechizó la sociedad. Emergió una vanguardia de derecha que supo expresar de manera clara el estado de ánimo de una sociedad cansada, desilusionada, de sueños truncos. Pero pensar que son solo el gobierno de la crueldad es subestimarlos, es sesgar el análisis. Son también el gobierno de la esperanza, de la prosperidad prometida, del salario en dólares y la libertad financiera. Ellos tienen utopías claras, imágenes de futuro. Nefastas pero concretas, que sirven para caminar. Nosotros no, o por lo menos están oxidadas. ¿Quién habla hoy de reforma agraria, de estatizaciones, de Argentina potencia nuclear? En el país de las pesadillas, Alicia sólo persigue conejos libertarios.
El gobierno de los comunes. Una repostera, una cosplayer y un twittero entran a un bar. La llegada de Milei y su pequeño séquito (Karina, Lemoine, Adorni) es también el triunfo de la gente de a pie. Es una respuesta política a «la política». Má sí, que vengan éstos que por lo menos son nuevos. En la era del scrolleo y la volatilidad, la novedad es un valor. De este lado, emergen los saltimbanquis y valijeros. Nadie puede negar que Scioli, Jaldo y Kueider sean abiertamente libertarios. Tampoco nadie puede ser tan sonso como para olvidar que toda su carrera la hicieron a expensas del peronismo. Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Provincias Unidas por la Plata. La Constitución del ´94 nos condena a la tiranía del provincialismo balcanizador. El litio es provincial, el gas es provincial pero la deuda externa es de todos. Gestalt para principiantes: el todo es más que la suma de las partes. El vecinalismo de provincia es la muerte de los proyectos nacionales y el desdoblamiento sistemático de las elecciones es la municipalización de la política. Discutir el alumbrado público del barrio en lugar de la matriz energética del país. Lo instala CFK, pero algunos lo agitan hace años: urge una constituyente que renueve las bases políticas, tributarias y sociales que nos dejó el neoliberalismo. Sino las penas seguirán siendo de nosotros y los recursos argentinos de los gobernadores de turno.
Con el equilibrio fiscal no se paga la luz ni se compran fideos. Cayó la actividad industrial y el consumo de carne. Las jubilaciones y los salarios. La manta se achicó: los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Llora el otrora país industrial y festejan los prestamistas de barrio, los cajeros de casino online, los cryptobros que lucran con el hambre y los sueños ajenos. En la cola del comedor se cruzan la abuela que aportó treinta años con el laburante en blanco que prefiere recibir un plato en la Iglesia y usar la plata para pagar el hotel. Darwinismo social: solo los más aptos se salvan. Y léase por aptitud, riqueza.
Capitalismo de plataformas: los milmillonarios que encabezan la lista de Forbes son ahora los Elon Musk, los Jeff Bezos, los Mark Zuckerberg de la vida. Pero la disputa sigue siendo la misma de hace 200 años atrás, una puja desigual entre el capital y el trabajo. La libertad, explicada como desregulación, no es anomia sino ley de la naturaleza: se impone el más fuerte. El anarcocapitalismo despeinado busca destrozar todo vestigio de comunidad organizada: sindicatos, universidades, clubes, instituciones. Resistir es sostener organización, aunque sea cuesta arriba.
Emirato energético. La disyuntiva entre país y granja que planteaba Jauretche va mutando con el tiempo. Fueron las vacas, luego la soja y ahora la energía. ¿Vamos a ser un sultanato exportador de gas o pensamos un proyecto de país con pleno empleo y desarrollo industrial? El devenir político de nuestra historia es cíclico y la derrota estrepitosa de las minorías que pregonaban consenso nos encomienda la tarea de pensar un futuro venturoso, una utopía radical, un país para todos pero conducidos por los nuestros. Para que los hijos de los libertarios también puedan ir a la universidad pública a aprender economía.





