Emiliano Guerresi: un Conurbano de fuego, niños, miniaturas y perros

🖌 Luego de la inauguración de su primera muestra individual, el pintor y militante habló con El Grito del Sur.
18/12/2024

Fuego, miniaturas, niños, perros, arrasamiento, ocres, sepia, campo, fulbito, ternura, incendio, collage, miniaturas, trofeos, son algunos de los conceptos que sobrevuelan el universo de Emiliano Guerresi. Esos elementos son parte del ecosistema que construye el pintor conurbano Emiliano Guerresi cuando une dos conceptos que a veces parecen lejanos: es artista visual y militante por los DD.HH. Nació, se crió y vive en el conurbano bonaerense, actualmente en Ezpeleta. Comenzó incursionando en la historieta a los 9 años y luego derivó hacia la pintura, disciplina en la que se destaca actualmente. Entre sus logros están el Segundo Premio de Pintura del Banco Central en 2019 y su selección en el Salón Nacional de Artes Visuales 2021 en la disciplina Pintura. Ahora festeja la reciente inauguración de “Un fuego no será suficiente para todo esto”, su primera exposición individual que puede visitarse desde el 13 de diciembre en la Casa Nacional del Bicentenario.

Compuesta por 50 obras ubicadas en el tercer piso del museo, Guerresi transforma elementos cotidianos, como tapitas de gaseosa, latas de pintura y maderas descartadas, en soportes para pinturas de pequeño formato y miniaturas. En ellas hay imágenes de desolación, de intimidad y de introspección, en su mayoría protagonizadas por niños con la cara tapada por pañuelos, que a su vez están acompañados por perros. Son los animales los que llevan las antorchas.

 “La luz amarillenta, densa, omnipresente, hilvana las cosas que no se resignan a perecer”, explica en el texto de sala Verónica Gómez. La presencia del fuego como elemento destructor, pero a la vez en su poder de transformación alquímico aparece como un hecho fundamental en las imágenes. En algunos collages parece recolectar las pistas, los escombros, que quedan de un incendio. “¿Qué es lo que guía a un coleccionista de soledades?”, se pregunta Gómez. 

El fútbol, el potrero y el campito aparecen como escenografías de fondo a través de las pinceladas pastosas y la materia densa que compone las pinturas. La mezcla de materiales que no son específicamente pictóricos como cita a sus influencias de la historia del arte argentino. Cada una de las obras le pone belleza a las escenas cotidianas, al paso del tiempo. Remontan al momento muerto de la siesta, a los domingos a la tarde, al ocre del atardecer, la atmósfera pesada del espacio tiempo suspendido.

La exposición se extenderá hasta el 16 de febrero de 2025 y puede visitarse de miércoles a domingos entre las 15 y las 20 horas. Para conocer más sobre su obra, El Grito del Sur entrevistó al artista Emiliano Guerresi.

¿Cómo vivís la inauguración de tu primera muestra individual?

Muy contento. Fue un trabajo bastante importante, tanto la selección de las obras como todo lo que rodea a una muestra. Al ser una primera experiencia, recién lo estoy conociendo. A la inauguración llegaron muchos colegas que aprecio mucho, que respeto su punto de vista, lo que me permitió tener un intercambio sobre las pinturas. También se acercó gente que no suele ir a muestras de arte: familiares y amigos, cuyos puntos de vista me interesan mucho. Ahora tengo el objetivo de que se acerque la mayor cantidad de gente y poder hacer actividades para habitarla. La muestra me da respuestas, al mismo tiempo que me abre interrogantes de cara al futuro. 

¿Por qué las escenas están protagonizadas por niños? 

Hace un tiempo vengo trabajando con la figura de los niños porque me interesa principalmente la edad en la que se empieza a dejar de ser niño para empezar a ser adolescente. Es una edad límite en la que se comienza a tener una mayor conciencia de lo que lo rodea a uno, de las limitaciones, de las posibilidades, de las angustias. Me interesa reflexionar sobre ese momento.

Muchos de los niños tienen pañuelos que tapan sus caras, remiten un poco a la protesta, la manifestación piquetera, cierta necesidad de no ser reconocidos…

A mí siempre me interesó el pañuelo como elemento simbólico. En Argentina está ligado al movimiento piquetero, en México tiene que ver con el Ejército Zapatista. Siempre me interesaron las reacciones que genera el pañuelo: en cierto sector es rechazo y temor; en otros respeto o incluso misterio. Yo lo tomo como un elemento simbólico y le agrego la sonrisa pintada a mano, es esa sonrisa que el sistema se empeña en quitar todos los días. Siempre pienso en qué pasa detrás del pañuelo. Ese chico ¿estará alegre o triste?

¿Qué significa el fuego en tus obras? 

Con el fuego yo establezco una dualidad entre la capacidad destructora del fuego y su capacidad de dar luz. En la boca de los perros, que son los que llevan las antorchas, no sabemos qué función va a tener.

¿Por qué aparecen los perros?

El perro es un animal con el que tengo mucha familiaridad, no sólo por convivir con ellos sino porque yo mucho tiempo fui paseador de perros y estudié adiestramiento canino. Siempre fue un animal que me interesó estudiar. A mí me convoca el perro porque, si bien es un animal domesticado, aún conserva algo de su animalidad, de su lado salvaje. De alguna manera, en el perro hay un límite que todo el tiempo se corre: el límite entre lo domesticado y lo salvaje. En la obra es una figura protectora, una figura guía de los niños.

Trabajas con una paleta de ocres y sepias que trae algo de nostalgia del paso del tiempo, de ese momento muerto del día, de la siesta. ¿Hay un regodeo en esa melancolía?

Yo creo que la paleta es una forma de amigarme, inconscientemente, con el momento de angustia que tuve de chico los domingos por la tarde. Son momentos que sufría mucho, porque al otro día era lunes y había que volver a la rutina. También responde a mi personalidad. A mí me gusta coleccionar objetos de otras épocas que tienen una carga simbólica muy importante. Me hacen reflexionar sobre cómo el paso del tiempo, cómo se modifica la relación con determinados objetos, incluso cómo algunos de ellos caen en desuso. Eso lo llevo a la pintura, que es muy objetual, de hecho yo pinto sobre objetos. Me interesa que esos objetos tengan una marca del paso del tiempo, un óxido. Siento que tienen algo que decir. Es un diálogo entre el soporte y la obra. 

¿Cuáles son tus influencias en el campo artístico argentino?

Puedo nombrar tres que me marcaron: cuando era más chico, el grupo “Nueva figuración” formado por Yuyo Noé, Jorge De la Vega, Ernesto Deira y Rómulo Maccio. De ellos tomo la posibilidad de usar materiales no convencionales como la brea, la pintura asfáltica, las chorreaduras, los accidentes que ocurren en ese hacer. Son artistas a los que miro y copio mucho. Recuerdo que de chico iba al Museo Nacional de Bellas Artes a ver los libros de Yuyo Noé. Después está Berni en todas sus etapas, que es un artista que siempre lo redescubro. Por último, el más contemporáneo es Enrique Policastro, a quien llegué a partir de haber transitado mi obra. Al encontrarlo y ver esas similitudes, fue como reconocer a un familiar lejano. También hay diálogos con obras de otras disciplinas que me influencian, especialmente con la literatura y la música. Tomo referencias de canciones que me gustan a la hora de poner los títulos a las obras. Me interesa que el título tenga un peso importante en relación con la pintura. 

¿Por qué utilizas materiales recuperados como soportes? ¿Qué connotación tiene para vos?

En algún momento comencé a sentir una limitación con los soportes tradicionales, principalmente el bastidor de tela. Ante ese conflicto y esa necesidad de buscar otra cosa -y al estar bastante tiempo en la calle-, empecé a mirar los lugares que transitaba. Ahí me topé con las maderas y las tapas metálicas de pintura. Me interesa el rasgo del paso del tiempo en el objeto, el recorrido hasta llegar a donde uno lo encuentra. También la manera en la que corre la pintura acrílica en las maderas, que es algo que en la tela no venía pudiendo conseguir. En cuanto a las tapas de pintura, me interesó que sean de formato circular, que de alguna manera pone determinadas condiciones a la hora de construir una imagen sobre ella. Me parece que propicia un clima de intimidad, de introspección en las obras, genera la sensación en el que mira de que está espiando. Te hace parte pero a la vez no, te convertís en un intruso. Uno no termina de habitar la escena, es como si miráramos a través de una mirilla. 

¿Por qué el formato miniatura? ¿Hay algo de la intimidad de tener que acercarse a la obra para entenderla, de ser minucioso?

El formato miniatura lo empecé a explorar a partir de cierta “pelea” que tengo con el formato grande. Antes yo utilizaba pintura sintética, aerosol, en obras que estaban más libradas al accidente. Sin embargo, no estaba satisfecho con la imagen a la que llegaba. En ese momento yo iba al taller de Diego Perrota y él me recomendó trabajar en formatos más chicos como una manera de plasmar imágenes más rápido. Justo se dio la casualidad de que en ese momento yo era delivery y paseaba perros y empecé a observar con más detenimiento los ambientes que me rodeaban. Ahí empezó a aparecer el paso del tiempo, las paredes ajadas, con verdín, descascaradas. Eso me llevó a tener un tratamiento de la pintura mucho más detallista, me empezó a interesar reflejar cierto paso del tiempo. También hay un juego con el espectador: el formato chico te obliga a mirar de cerca, hace que el visitante tenga otro tipo de observación hacia la obra, te obliga a meterte de alguna manera. Eso me permitió lograr que una persona esté más de un minuto viendo un objeto que está hecho con las manos, lo cual es un logro tremendo en este momento.

¿Creés que tu obra hace una reivindicación de la pintura como material?

Si, la pintura es lo que más me interesa de las artes visuales. Me interesa observar cómo el gesto pictórico varía de acuerdo a la mano de quien lo pintó. Quiero reflexionar sobre algo hecho con las manos en esta época de redes sociales. La pintura me interpela y la reivindico por eso, todo el tiempo la estoy redescubriendo y es una fuente inagotable de conocimiento. La cuestión matérica de la pintura me fascina.

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