De la Noche de los Lápices a esta parte, la reivindicación por un boleto educativo universal que garantice el derecho a la educación en nuestro país ha sido una constante del movimiento estudiantil. Tras años de militancia e intensa lucha, este jueves la Legislatura porteña debatirá el proyecto que busca establecer el pasaje subsidiado -que hoy rige para los secundarios- para el sector de la educación superior terciaria y universitaria en la Ciudad de Buenos Aires.
«A partir de un proyecto impulsado por la legisladora Lucía Cámpora, venimos promoviendo la extensión del boleto educativo gratuito a los estudiantes del nivel superior. Esta medida permitiría que miles de estudiantes accedan al transporte público sin costo para poder continuar con sus estudios», explicó a este medio Julia Benito, presidenta del Centro de Exactas y Naturales de la UBA y militante de La Cámpora. «Lejos de ser una política descabellada, el boleto educativo gratuito ya es una realidad en muchas provincias del país. Por eso es indispensable que la ciudad más rica lo implemente: no es solo una cuestión de justicia social, sino una inversión en el futuro de nuestros jóvenes y en el desarrollo de nuestro país», agregó.
«En un contexto de aumento del costo del transporte, donde cada vez es más difícil llegar a nuestras facultades, es fundamental que el Gobierno de la Ciudad se haga cargo de acompañar y garantizar la cursada de lxs estudiantes. La educación superior es un derecho y es responsabilidad de todos los niveles del Estado garantizarlo», señaló Isabel González Puente, presidenta del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras (UBA) y militante de La Mella. «Sin embargo, la propuesta del PRO y el radicalismo deja por fuera a estudiantes de la Provincia de Buenos Aires y pone un tope de ingresos para poder acceder al boleto. Tampoco incluye a trabajadores docentes y no docentes de la educación. Esto es problemático y vamos a seguir organizándonos para que el boleto sea educativo y sin restricciones», enfatizó.

Desde la izquierda también acompañan el reclamo. «No hay gratuidad de la educación posible si para ir a estudiar hay que pagar un boleto cada vez más caro atado al lucro de las empresas privadas. Este año dimos una pelea importante en todo el país en defensa de nuestra educación y una conquista como ésta se enmarca en este proceso de lucha que recién arrancó. A diferencia de lo que piensa el Gobierno, la educación es un derecho y no una mercancía y por eso hay que seguir peleando para que nadie se quede afuera», puntualizó Luca Bonfante, secretario general del CEFyL y militante de la Juventud del PTS.
«Es una reparación histórica para la lucha que durante décadas dio el movimiento estudiantil en Argentina y que incluyó compañeros que desaparecieron bajo la última dictadura militar por defender este reclamo, cómo fue en La Noche de los Lápices en 1977. Este año el transporte aumentó un 600% y el contraste con los salarios fue brutal, aumentó gravemente la deserción de la cursada», destacó Tatiana Fernández Martí, secretaria general del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, y Consejera Directiva UBA por el Partido Obrero. «La lucha que dimos este año, con acciones como el molinetazo y las masivas marchas en defensa de la Universidad Pública del 23 de abril y el 2 de octubre, fueron el motor de la apertura de este debate en la Legislatura que puede convertirse en una realidad para miles de estudiantes».
«El acceso al transporte público es hoy un obstáculo material para acceder a la educación. Por esto es crucial que se haya vuelto a abrir este debate en la Legislatura Porteña porque ya no se puede hacer oídos sordos a esta demanda histórica del movimiento estudiantil», añadió Camila Godoy, militante del Movimiento Evita, parte de la conducción del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. «No es menor también resaltar que nuestro país tiene una larga historia de lucha por nuestros derechos, y en las épocas más oscuras de nuestro país hubo compañeros y compañeras que dejaron la vida luchando por el boleto. Es nuestro deber como sociedad honrar la memoria de nuestros compañeros y hacer que por fin sea una realidad efectiva».





