«El peronismo debe dar discusiones incómodas para recuperar una base social por fuera del núcleo duro»

🗣️ Diputado nacional de Unión por la Patria con apenas 29 años y entrerriano, Tomás Ledesma habló sobre el primer año del gobierno de Milei, la llegada de Cristina al presidencia del PJ, la reorganización del peronismo de cara al 2025, la continuidad de las PASO y la juventud en la política.
26/12/2024

En medio de la vorágine de fin de año, tras un difícil 2024 para las grandes mayorías, Tomás Ledesma tuvo un motivo para festejar: pocos días atrás se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Litoral (UNR). Diputado nacional de Unión por la Patria con apenas 29 años, Ledesma reconoce que el caso del senador Edgardo Kueider -entrerriano como él- «fue un duro golpe para nuestro frente», pero también rescata una lección: «las listas se tienen que conformar de otra manera, no con este tipo de personajes».

En diálogo con El Grito del Sur, el joven diputado nacional habló sobre el primer año del gobierno de Milei, la llegada de Cristina al presidencia del Partido Justicialista, la reorganización del peronismo de cara al 2025, el futuro de las PASO y la juventud en la política.

Programa de ajuste en curso, sueldos que no alcanzan y un gobierno que está logrando bajar la inflación a costa de una fuerte caída en el consumo. ¿Por qué Milei logró culminar su primer año de su mandato sin producirse un agravamiento de la conflictividad social?

Estamos en presencia de un gobierno que recién está cumpliendo un año. Es un gobierno que no ha logrado cumplir con muchas de las cosas que planteó, fundamentalmente en términos simbólicos, con la idea o el concepto de ir contra la casta -los privilegiados-, pero han logrado ordenar algunas variables macroeconómicas a nivel coyuntural afectando el poder adquisitivo de los trabajadores. Yo no festejo la conflictividad social, prefiero que estos gobiernos se terminen en el marco de la democracia y las elecciones. No obstante, hay una situación límite que está viviendo un montón de gente y si no hay un cambio de rumbo que fortalezca el poder adquisitivo de los trabajadores, va a estar muy complicado.

En una de sus últimas cartas, CFK se preguntaba si una parte de nuestra sociedad «está dispuesta a soportar cualquier cosa antes de que gobierne un peronista». ¿Cuál es tu razonamiento al respecto?

Hay que reorganizar al peronismo para que sea oposición y no nos encontremos con algunas situaciones como las de los últimos meses con algunos legisladores. En el marco de poder ofrecer algo a la sociedad que está distanciada -con razón- de la política, el segundo paso es poner arriba de la mesa lo que haríamos nosotros si nos toca llevar adelante los destinos de la Argentina. Necesitamos recuperar una base social, que no solamente tenga que ver con el núcleo duro que históricamente acompaña al peronismo. No alcanza con ser opositores a este gobierno, el peronismo se debe hace rato discusiones incómodas: la posibilidad de una nueva legislación laboral con una perspectiva de progresividad de derechos, la discusión de la seguridad, de la energía. Muchas discusiones que nos quedaron pendientes inclusive cuando fuimos gobierno.  

¿Qué significa para la militancia kirchnerista la llegada de Cristina a la presidencia del Partido Justicialista?

Significa que algo se mueve. También responde a algo que siempre ha caracterizado a Cristina, quien siempre se mostró dispuesta a hacer todo lo que haga falta en una coyuntura histórica para organizar la sociedad y recuperar un país que vuelva a brindar oportunidades a los excluidos. La presencia de Cristina garantiza un peronismo que sea opositor al gobierno de Milei y da lugar a una herramienta partidaria que permita dar las discusiones necesarias con el objetivo de tener un nuevo programa de gobierno. En 2019 tuvimos una exitosa unidad electoral, pero no pudimos consolidar un rumbo de gobierno relacionado con mejorar de fondo la vida de los argentinos y las argentinas.

Hoy el peronismo sigue fragmentado a nivel nacional y tampoco existe un discurso programático que unifique a la oposición contra Milei. ¿Cuáles deberían ser los ejes de ese discurso de cara a las elecciones legislativas de 2025?

De cara a las elecciones no lo sé, falta bastante todavía. En esta coyuntura hay que construir ejes programáticos en un ida y vuelta con la sociedad, que no solamente surjan de los ámbitos políticos sino que necesariamente sean en una simbiosis con todos los actores de la sociedad que hoy se ha perdido. Estamos en un nuevo mundo en el marco del mercado laboral, lo que significa el concepto trabajo para un joven en el 2024 y lo que significaba en los 2000 o hasta en el 2010/2015. Como movimiento nos falta abordar qué perspectiva de derechos y futuro le podemos dar a las nuevas generaciones. Hay que discutir lo laboral, atendiendo las nuevas modalidades y nuevos actores y actividades que generan empleo, cuidando a los trabajadores y acompañando un proceso como el de la modernización -en el buen sentido- junto a las pequeñas y medianas empresas que en nuestro país generan la mayor parte de los puestos de trabajo. Como entrerriano, creo también que hay que discutir el entramado energético a nivel nacional: se trata de una discusión fundamental y urgente porque incluye a los empresarios que concentran una gran porción del capital hasta el usuario que necesita de la luz o el gas para vivir. Hay provincias, como la mía, que producen el 4 por ciento de la energía a nivel nacional pero pagan tres veces más la factura de luz que lo pagado por vecinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que no produce energía. También hay que animarse a hablar de seguridad, discusión que muchas veces ha sido incómoda para el peronismo, desde una perspectiva de inclusión pero también interpelando a la sociedad que ha sufrido en este sentido. 

¿Cómo ves que afectan hoy las discusiones al interior del peronismo entre Cristina, La Cámpora y Axel Kicillof?

Por supuesto hay tensiones y discusiones siempre presentes en el peronismo, pero hay algunos que intentan sacar provecho de esto y las potencian mediáticamente. La presidencia de Cristina en el PJ, que no lleva ni un mes, es un eje ordenador que va a traer unidad de concepción y que nos va a permitir encontrarnos con un montón de compañeros y compañeras.

Si miramos la provincia de Entre Ríos, ¿en qué escala se percibe el ajuste que va de lo nacional a lo provincial y cuál ha sido el posicionamiento político del gobernador Rogelio Frigerio?

Empiezo por lo último. El posicionamiento político de Frigerio es de una sumisión absoluta con el presidente Milei, algo inexplicable porque -más allá de que uno no comparta- hay dirigentes que muchas veces por pragmatismo eligen acompañar este tipo de gobiernos para garantizar obras y programas nacionales. Pero ni siquiera eso sucede: en la provincia de Entre Ríos cayó un 28 por ciento -en términos comparativos- el presupuesto provincial a partir de una reducción en la coparticipación y la obra pública. Tenemos el 80 por ciento de los docentes de la provincia por debajo de la línea de pobreza, es una situación terrible. Además, uno siente que todavía no arrancó la gestión: lo único que hemos encontrado de Frigerio son simbolismos constantes, con alguna reforma electoral y haciendo trabajo en la Justicia para demonizar dirigentes del peronismo. El ajuste se percibe principalmente en las barriadas y el entramado más popular, están explotados los comedores y merenderos. Si todavía hay un margen, es porque en la Argentina sigue habiendo Asignación Universal por Hijo.

El caso Kueider muestra algo repetido en el peronismo: personajes que entran con un rótulo determinado, pero que luego se comportan en forma contraria a los intereses de quienes votaron esa candidatura. ¿Qué lecciones políticas deja la salida del senador entrerriano en tiempos de cuestionamientos discursivos a la «casta» política?

La primera lección es que las listas se tienen que conformar de otra manera, no con este tipo de personajes. El costo fue altísimo: primero en términos políticos, fue un duro golpe para nuestro frente cuando Kueider rompió el bloque en el Senado; después, cuando decidió ser el voto definitivo para dar vuelta la votación de la Ley Bases; y finalmente esto último que ocurrió. Se demuestra que al peronismo nos falta discutir un montón de cuestiones, y es fundamental la preponderancia de más pibes y pibas. Lo de Kueider es un golpe muy duro -porque no deja de ser un senador que entró por el peronismo-, pero vuelve a dejar en claro que este gobierno no tiene absolutamente nada que ver con ir contra la casta porque buscaron protegerlo hasta último momento.

Vayamos a otro tema. ¿Estás de acuerdo con la eliminación de las PASO? ¿Cómo afectaría al status quo de tu provincia y al surgimiento de nuevos liderazgos?

Éste es uno de los temas de las mesas políticas que estamos teniendo en la provincia de Entre Ríos. Las PASO han sido una herramienta que permitieron dar discusiones y democratizar así como transparentar la participación política, pero también hay muchos compañeros y compañeras dentro del peronismo que están planteando la necesidad de rediseñar este esquema. Estamos en ese proceso, escuchando a los intendentes, a los gobernadores y a los dirigentes locales. Es un cambio que no se puede planificar de un día para el otro, estamos en proceso de discusión.

¿Cómo es ser joven y hacer política en la etapa actual? Por un lado, muchos jóvenes se inclinaron a apoyar al actual presidente y, por el otro, existe un grado de desconfianza mayor hacia la política que lo que existía años atrás.

Hay una gran cantidad de pibes y pibas que acompañaron a Milei, creo que hay que entenderlos sobre todo porque hoy la política no está resolviendo los quilombos de todos los días. Yo tengo 29 años y me tocó crecer en una Argentina en la que a conocidos y amigos les iba mejor, que llegaban las computadoras a las escuelas, que nuestros viejos podían acceder a una casa a través del Procrear, o cambiaban una moto por un auto. Hoy tenemos una generación que lo único que vio de la política es incumplimiento, eso generó enojo y así apareció una opción que no deja de ser política pero prometió terminar con aquello que genera angustia. Mi gran preocupación es cómo logramos que toda esa esperanza y confianza que los jóvenes depositaron en Milei, cuando esto termine de fracasar, se canalice hacia una opción política y no se crea que todo debe irse al carajo o que la salida es Ezeiza. Ese es el gran desafío que tenemos.

Por último, te pido si podés expresar tres deseos para el año político en 2025.

Primero, que a lo largo y ancho de la Argentina triunfe el peronismo. Segundo, que podamos tener un Partido Justicialista abierto y discutiendo con amplitud y conducción. Tercero, poner arriba de la mesa que las cosas pueden ser de otra manera.

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Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Retrato periodísticamente el conurbano y la ciudad de la furia. Agenda popular y política para analizar la realidad y aportar al quehacer colectivo.