Haití: ¿por qué miles de manifestantes ocuparon las calles recientemente?

🇭🇹 Miles de haitianos salieron a las calles para protestar contra la creciente violencia y la falta de acción gubernamental. Los manifestantes reclaman algo tan básico como esencial: vivir sin miedo.
08/04/2025

En las últimas semanas, Haití ha sido testigo de multitudinarias manifestaciones que reflejan el profundo descontento de la población frente a la creciente violencia y la inacción gubernamental. Para entender las raíces de estas protestas, es esencial analizar el deterioro de la situación desde el asesinato del expresidente Jovenel Moïse en julio de 2021.

Tras el magnicidio, Haití ha experimentado un alarmante incremento de la violencia perpetrada por bandas armadas. Según un informe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), desde enero de 2022 hasta octubre de 2023, al menos 1694 personas fueron asesinadas, heridas o secuestradas en el distrito de Bas-Artibonite, evidenciando la expansión territorial de estos grupos criminales.

Estas bandas han consolidado su control sobre vastas áreas del país, incluyendo el 85% de Puerto Príncipe, la capital. Esta expansión ha resultado en el desplazamiento de más de un millón de personas, quienes huyen de la violencia y la inseguridad.

La violencia tiene un impacto devastador en los servicios públicos. Miles de instituciones publicas están cerradas -incluso el único hospital general- y el tribunal de justicia se deslocalizó. La educación ha sido particularmente afectada, ya que grupos armados destruyeron 47 escuelas en la capital allá por enero pasado, sumando un total de 284 instituciones educativas atacadas en 2024. Como resultado, uno de cada siete niños haitianos están fuera de la escuela y casi un millón más están en riesgo de abandonar sus estudios.

Además, las instituciones gubernamentales redujeron su operatividad debido a la inseguridad. Oficinas estatales fueron abandonadas y la presencia del Estado en muchas áreas es prácticamente inexistente, permitiendo que las bandas impongan su propia autoridad.

La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS), liderada por fuerzas internacionales, fue establecida con el objetivo de restaurar la seguridad y facilitar elecciones democráticas. Sin embargo, ha enfrentado numerosos desafíos, incluyendo bajas significativas entre sus efectivos. En febrero de 2025, la misión sufrió su primera baja mortal y recientemente dos policías kenianos resultaron gravemente heridos en enfrentamientos con bandas.

La percepción generalizada es que estas misiones han sido ineficaces, lo que ha intensificado el descontento popular. Miles de haitianos salieron a las calles para protestar contra la creciente violencia y la falta de acción gubernamental. Durante una manifestación el 2 de abril de 2025, los manifestantes expresaron su frustración por la ineficacia del gobierno de transición y la debilidad de la misión de seguridad respaldada por la ONU.

El papel de la prensa y el surgimiento del movimiento «Debloque Haiti»

En este contexto, diversas voces se han alzado. Entre ellas, la del periodista comprometido Louko Désir, quien acuñó el concepto de M2P – Mariage Presse-Population: una alianza simbólica entre la prensa y el pueblo. Fue Louko quien, desde los micrófonos, llamó abiertamente a la movilización, generando un eco inmediato dentro y fuera del país.

Su llamado derivó en el surgimiento de un movimiento que hoy se ha vuelto viral y tangible: «Debloque Haiti», una consigna que es a la vez denuncia, exigencia y propuesta de transformación con el objetivo de liberar al país de la violencia y restaurar el orden democrático.

Los manifestantes reclaman algo tan básico como esencial: vivir sin miedo. Exigen el fin de la violencia armada, el desmantelamiento de las bandas, el retorno del Estado al territorio y, sobre todo, el respeto a su dignidad como pueblo soberano. También denuncian las injerencias extranjeras que, lejos de solucionar, perpetúan el caos.

En medio de esta crisis, periodistas haitianos han desempeñado un papel crucial al informar sobre la violencia y las violaciones de derechos humanos, a pesar de enfrentar amenazas y ataques directos. Medios de comunicación han sido destruidos y reporteros han sido asesinados o forzados a huir.

En fin, las recientes manifestaciones en Haití son el resultado de años de deterioro institucional, aumento de la violencia y desilusión con las respuestas gubernamentales e internacionales. La población haitiana clama por un cambio real que garantice seguridad, restablezca los servicios básicos, y respete su dignidad y derechos fundamentales.

Conclusión: un movimiento que trascienda fronteras

La movilización no se limitaría al territorio nacional. En la diáspora haitiana, particularmente en Estados Unidos, Canadá y República Dominicana, se están planeando organizado protestas en solidaridad. Lo que estamos presenciando es quizás el inicio de una nueva fase en la historia reciente de Haití: un pueblo cansado que dice basta, que se organiza, que se expresa y que busca desbloquear su futuro con sus propias manos.

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