Según datos relevados en las provincias de Corrientes y Misiones, principales productoras de yerba mate, en el primer trimestre de 2025 se registró una caída del 30% en la producción con respecto al mismo periodo del año anterior. En este contexto, los productores se ven obligados a no cosechar yerba por el bajo valor de la materia prima.
El Grito del Sur habló con Cristian Klingbeil, referente de productores agropecuarios de Misiones, y Jonas Petterson, productor yerbatero y ex Director de Producción del Instituto Nacional de Yerba Mate, para conocer más respecto al conflicto.
El problema se inició con la desregulación de la actividad, puesto que el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) fijaba los valores del producto al comienzo de la cosecha y a los 6 meses volvía a determinarlo. El DNU 70/2023 le prohibió al Instituto la fijación de precios y se eliminó todo tipo de regulación que le permitía al INYM realizar controles de calidad. Esto hizo que la industria aprovechara la oportunidad para bajar los valores de la materia prima y alargar los plazos de pago en un periodo de 6 a 12 meses. «Hoy el sector está en una crisis muy profunda que no se veía desde hace más de 25 años», recalcó Petterson.
Estas medidas nacionales como la liberación del mercado y desactivar el INYM en su función de fijar precios golpearon al sector de los pequeños y medianos productores. La caída de la producción por cuestiones climáticas y los malos pagos de los últimos años generaron que el productor haya dejado de invertir en el yerbal, en fertilización, en limpieza y replante. Frente a esta situación, muchos productores deciden no cosechar, lo que se ve reflejado en la merma de kilos entrando a secaderos. Por ello reclaman una mejora en el precio de la yerba mate, ya que a fin de zafra se podría registrar una caída de cosecha muy grande en volumen.
«Este año ya estamos casi en el 57% en los primeros tres meses del año en comparación al 2024. Según datos del INYM del periodo de enero-marzo, no hay un movimiento grande de cosecha», explicó Klingbeil. El valor del kilo de hoja verde es el más bajo de los últimos 20 años. Los referentes del sector remarcan que lo principal es garantizar la hierba para el mercado interno y abastecer las góndolas evitando esta caída de producción, ya que no hay necesidad de traer hierba de afuera.

Junto a estos reclamos sobre costos de producción que superan el precio de compra de la materia prima, se suma la poca disponibilidad de mano de obra. Un obrero está ganando entre 45 y 50 pesos por kilo de yerba, cuando los trabajadores creen que lo más justo sería 70 pesos por kilo, cifra que no se alcanza a cubrir por el precio bajo de la yerba mate.
Desde el año pasado se registra una caída en las ventas por la pérdida del poder adquisitivo del consumidor. En este sentido, Klingbeil señala que por primera vez en la historia se dio que en una crisis económica la gente dejó de tomar mate. Según datos del DEUCO (Defensa de Usuarios y Consumidores), en 2024 se produjo una caída en la producción destinada al consumo interno del 10,23% y sólo se vendieron dentro de nuestro país 258.813.653 de kilos de yerba mate.
«La actividad está pasando un muy mal momento, lo que desmiente totalmente la descaradez del libre mercado, diciendo que la oferta y la demanda se encargan de poner las cosas en su lugar. Hoy tenemos una caída de producción y no tenemos mejores precios para nuestro producto» remarcó por su parte el ex director de producción del INYM. Los referentes alertan que esto poco a poco llevaría a la desaparición de los pequeños productores, a la concentración de la actividad en manos de unos pocos, a una caída importantísima en la producción y a una falta de yerba mate a largo plazo en el mercado. Desde diferentes sectores de la producción de yerba se pide la presencia del Estado, en especial la presencia del INYM. Sin el Instituto, los productores creen que la actividad va a seguir yendo rumbo a la quiebra y muchos tendrán que vender sus chacras, dejando a miles de familias que viven de la producción sin su ingreso.





